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Es sabido que si el devenir del conflicto ha merecido una tan profunda preocupación por parte de los imperialismos europeo y estadounidense es por la relevancia de Ucrania en el suministro energético europeo.

Ucrania tradicionalmente se ha configurado como un país de tránsito de alta relevancia estratégica para el suministro energético de varios países europeos, entre los que destacan Alemana, Francia e Italia, configurándose no como la única, pero sí como una de las principales vías de abastecimiento del gas ruso a Europa. Las cifras hablan por sí solas: hasta tres billones de metros cúbicos de gas ruso recorrieron a través de cuatro sistemas de diferentes gasoductos ucranianos con destino a Europa Central y Occidental, cerca de un 70% de sus importaciones totales de gas. Del mismo modo, una porción considerable de las importaciones de petróleo de países como Hungría, Eslovaquia y República Checa, proceden de Rusia y transita igualmente territorio ucraniano a través del oleoducto Druzhva.

Pero existen otras razones vinculadas que van más allá de la mera ubicación geográfica de Ucrania y su importancia como zona de tránsito de algunos de los principales gasoductos ruso-europeos, algunas de ellas también referidas al abastecimiento energético de los países miembros de la Unión Europea. Y es que como consecuencia de la revolución de los hidrocarburos no convencionales, con los Estados Unidos como principal protagonista, y pese a haber sido un destacado importador durante toda su historia reciente, Ucrania podría convertirse en un exportador neto de gas natural en pocos años. Así lo afirma la compañía estadounidense Chevron o la anglo-holandesa Shell, designadas en el 2012 por el gobierno del depuesto Yanukovich para la exploración y explotación de posibles reservas de gas de esquisto en el este del país, mas particularmente en la región de Donetsk, uno de los principales enclaves de la resistencia frente a la brutal ofensiva militar de la Junta de Kiev. Ello vendría precedido del tutelaje del Programa para el Compromiso Técnico en Gas no Convencional de la Oficina de Recursos Energéticos, organismo del Departamento de Estado estadounidense constituido con el objetivo de favorecer la implantación de marcos regulatorios apropiados para la explotación de este tipo de recursos y para favorecer la inversión precisa para su desarrollo, detallando los cambios a realizar en materia de régimen de propiedad de la tierra, protección medioambiental, políticas fiscales etcétera, todo ello dirigido a favorecer la actividad de los grandes monopolios energéticos desfavoreciendo las condiciones de vida de grandes sectores de la población.

Las implicaciones de implantación en Ucrania serían varias y de diferente índole, pero entre ellas destaca una: reconfigurar las profundas relaciones de interdependencia existentes hasta el momento entre la Unión Europea y Rusia, usando a Ucrania como cabeza de ariete, intensificando la pugna entre los dos primeros haciendo de Ucrania y algunos países de la UE eventuales exportadores del gas de esquisto y de pizarra. Los grandes beneficiados del desarrollo de los acontecimientos son claros: los grandes monopolios energéticos, que como Shell firman contratos de producción compartida que permiten rentabilidades millonarias, o que como Chevron aspira a ser administradora del sistema de gasoductos de Ucrania ante el posible apogeo de la producción de gas; y por supuesto, la Administración Obama y sus mas cercanos socios europeos, que observan con satisfacción cómo la Unión Europea acrecienta su posición subsidiaria respecto a los EEUU en detrimento de su tradicional relación de interdependencia frente a Rusia.

Mientras tanto, y a merced del devenir de unos hechos que solo vaticinan una era de creciente belicismo, la clase obrera es llevada a la guerra bajo falsas consignas de paz. Todo tiene que perder, y nada que ganar, si los trabajadores responden a la llamada de sus explotadores a arrebatar la vida de sus semejantes y a entregar la suya propia por intereses espurios de una minoría oligárquica.

Alfonso Reyes