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Situación de la juventud obrera inmigrante

“In Time”, es el título de la película que me vino a la cabeza, al conocer la notícia del último amigo, que al igual que muchos otros compañeros y camaradas inmigrantes, vuelve a su país una vez finalizado su visado de estudios.

Para los que no conocen la historia, la película describe un mundo imaginario, donde el salario se paga en tiempo y los jóvenes, al adquirir la edad de 25 años, disponen de un año más para encontrar trabajo y alargar así su tiempo de vida, o morir si se les agota el mismo. La realidad, en este caso, no dista mucho de la ficción, y es que los jóvenes estudiantes, ante la amenaza de dejar el país, y en consecuencia de dejar a su pareja y amigos, prolongan sus estudios con el objetivo de trabajar, aceptando contratos en categoría de becario o prácticas, e hipotecando sus condiciones laborales (70 % del salario real en el mejor de los casos), para no renunciar a su vida en España mientras duren el trabajo o los estudios. No siendo esto suficiente, estos estudiantes han de superar el cada vez más abusivo aumento de costos de los mismos, que se ensaña de una manera especial en este colectivo, siendo ejemplo de esto el caso de la ley Wert, que contempla el pago del 100% del coste real del master por parte de los estudiantes extra-comunitarios, mientras que al estudiante del país se le subvenciona el 85 % del coste de los mismos.

Pero la situación no es mejor para el obrero inmigrante que consigue trabajo al llegar a este estado, y es que durante el 1º semestre de 2013, 60.000 jóvenes obreros inmigrantes abandonaron el país. La supervivencia de estos en el mismo se convierte día a día en una angustia constante, no exenta del propio desarrollo de la lucha de clases, ya que la juventud inmigrante, se ve sometida constantemente a los intereses de la patronal española, en el 2013 la afiliación de la Seguridad Social de la población emigrante ha descendido un 25,62% y un 29,62% en los extra-comunitarios (la mayoría depende de ello para renovar su permiso de residencia), hecho que contrasta con la medida aprobada el mismo año de otorgar la nacionalidad española a aquellos extranjeros que compren una vivienda por más de 500.000 euros.

Además de esta inseguridad laboral, las condiciones de explotación y miseria a las que se enfrentan los obreros inmigrantes son muy superiores a las del obrero autóctono. La brecha salarial crece cada año, especialmente entre sus sujetos más vulnerables, en el 2013 se estimó que las trabajadoras inmigrantes percibieron un 52’26 % menos del salario mínimo interprofesional.

Si consiguen salir adelante a pesar de todo lo mencionado, todavía tendrán que sortear las calumnias de determinados partidos y colectivos conservadores o fascistas, que tendenciosamente señalan las ayudas a los colectivos inmigrantes, como un robo y privación de oportunidades a la población autóctona con lemas como “Primero los de casa” o “Compórtate o lárgate”. La realidad es muy diferente, ya que en el 2013, el saldo fiscal del obrero inmigrante en España representó el 0,54% del PIB, aumentando en 5.500 millones de euros las arcas públicas.

Durante el año 2012, después de 4 años de crisis capitalista 389.338 obreros inmigrantes dejaron el estado español, y 219.537 durante el 1º semestre del 2013; obreros que no han podido soportar, además de las condiciones impuestas por la burguesía de este estado al resto de la clase obrera, las condiciones “extra” por su condición, los vaivenes de las contrataciones temporales o en negro y en definitiva, la agonía y el miedo día a día, al igual que en “In time”, de que el tiempo de su visado se agote y se consuma la vida en el país que tanto les ha costado construir.

Esta situación seguirá produciéndose, mientras este modelo económico de explotación y barbarie llamado “capitalismo”, siga en funcionamiento.

MPL