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Cien años después del inicio de la I Guerra Mundial y 75 años del inicio de la II Guerra Mundial el creciente derramamiento de sangre en el este de Ucrania demuestra que la guerra imperialista está de nuevo presente en Europa.

 

Ya miles de muertos y heridos en el este de Ucrania, así como cientos de miles de refugiados son el resultado de la intervención abierta de los EE.UU. y de la UE en este país, en el marco de un antagonismo feroz con Rusia sobre las cuotas de mercado, los redes de transporte de energía y los demás recursos naturales, para la adhesión de Ucrania a una u otra unión interestatal capitalista.

El gobierno reaccionario de Kiev, con el apoyo de las fuerzas fascistas, no duda en convertir a miles de jóvenes de Ucrania en “carne de cañón” enviándoles a combatir en una guerra fratricida, supuestamente en el nombre de patriotismo, mientras que en realidad sirve a los intereses extranjeros, es decir de los EE.UU., de la UE y de la sección del capital de Ucrania que ha optado por una alianza estratégica con estas potencias imperialistas. Esta postura beligerante está inextricablemente ligada al anticomunismo y al intento de ilegalizar el Partido Comunista.

En estas condiciones el nacionalismo, que está siendo desarrollado por ambas partes del conflicto, es el peor “asesor” para los trabajadores. La división del pueblo de Ucrania sobre base étnica le lleva a una masacre enorme, con consecuencias trágicas incalculables para el pueblo y su país. Las medidas adoptadas por los EE.UU. y la UE contra Rusia, así como las nuevas que intentan adoptar, afectan en primer lugar a los sectores obreros y populares y claramente no contribuyen a la solución del problema.

El objetivo de abastecer las centrales nucleares de Ucrania con combustibles nucleares de los EE.UU., que posiblemente no son adecuados para ellos, esconde enormes peligros para los pueblos de toda Europa. Igualmente, la implicación militar más activa de la OTAN en la crisis de Ucrania tampoco constituye algún desarrollo positivo.

El KKE en el marco de estos acontecimientos preocupantes, condena las intervenciones extranjeras en los asuntos internos de Ucrania. Expresamos nuestra solidaridad con los comunistas y con el pueblo trabajador de Ucrania y nuestra convicción de que el pueblo debe organizar su propia lucha independiente, más allá de los planes de las clases burguesas y las potencias imperialistas, teniendo como criterio sus intereses y no quién imperialista elige una u otra sección de la plutocracia ucraniana. Los pueblos particularmente de la antigua URSS vivían en paz y prosperidad en los años del socialismo y hoy añoran este período. El socialismo es la única solución alternativa a la guerra y a los demás callejones sin salida de la vía de desarrollo capitalista.

El KKE, en particular, destaca que Grecia no debe tener mayor implicación, ni participación en los planes de la UE, de EE.UU. y de la OTAN en Ucrania. 

Atenas 29/8/2014                                           La Oficina de Prensa del CC del KKE

 

Extraido de la web del KKE