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8 de marzo Día internacional de la Mujer Trabajadora, un año más en el que no hay nada que celebrar, porque la situación de las mujeres en el mundo sigue marcada por la explotación, la opresión y la violencia que ejerce sobre ellas el capitalismo y el patriarcado.

Los datos y hechos son tozudos y nos demuestran que la igualdad no existe. De la población mundial, un 72,2% son hombres y 50% mujeres tienen empleo asalariado, ganando éstas entre el 10 y el 30 % menos del salario que los hombres.

 

En Europa es un 19%, lo que representa que las mujeres ganan de media 200 euros menos al mes. Se estima que en todo el mundo las mujeres podrían aumentar sus ingresos hasta en un 76% si se superara la brecha en la participación en el empleo y en el salario.

Las mujeres se dedican a actividades de baja productividad y del sector informal, poco organizados y sin representación sindical. En Asia meridional, más del 80% de las mujeres del empleo se desempeña en el sector informal, en el África subsahariana, el 74%, y en América Latina y el Caribe, 54%. En las zonas rurales desarrollan una actividad agrícola de pequeña escala, casi siempre de manera informal y a menudo sin remuneración.

Las mujeres tienen una responsabilidad desproporcionada con respecto al trabajo no remunerado de cuidados que prestan a otras personas, destinando menos tiempo a la educación, el ocio, la participación política y el cuidado propio. Dedican entre 1 y 3 horas más que los hombres a las labores domésticas; entre 2 y 10 veces más de tiempo diario a la prestación de cuidados (a sus parejas, hijos e hijas, personas mayores y enfermas). En la UE, el 25% de las mujeres informa que las responsabilidades de cuidados y otras tareas son la razón de su ausencia en la fuerza de trabajo, en comparación con el 3% de los hombres.

En el estado español el paro de las mujeres ha crecido proporcionalmente más que el masculino durante la crisis ya que, entre 2008 y 2013, el desempleo de éstas se duplicó, pasó de un 13,04% a un 26,67%.

Cerca de un tercio de las mujeres de los países del G-20 han sufrido acoso en el trabajo pero la mayoría lo sufre en silencio, las consultadas de México, Argentina y Brasil colocaron el problema entre sus principales preocupaciones laborales.

Detrás de estas cifras, de estos hechos, están millones de mujeres, está la mitad de la clase obrera mundial, que vive sometida por el capitalismo a la sobreexplotación y la vulneración de sus derechos fundamentales por ser mujeres y trabajadoras, que además son objeto de discriminación y opresión, por razón de género, porque así lo determina el patriarcado, aliado del capital que le garantiza la reproducción social y la sumisión de la mitad de la clase obrera.

Ante estos hechos, la posición de una organización revolucionaria como el PCPE, no es otra que estar al lado de las mujeres trabajadoras, reivindicando sus derechos, asumiendo el carecer subversivo que implica la organización, los aportes y la participación de las trabajadoras en la lucha de clases. Las mujeres deben estar en las prioridades de sus planteamientos ideológicos y su acción política. Para una organización comunista todos los días deben ser 8 de marzo.

Tatiana Delgado