
¿Desde dónde partimos?
Una lucha folclórica, interclasista, pequeñoburguesa, chovinista, reformista, historicista y un largo etcétera de adjetivos que la socialdemocracia y el revisionismo han conseguido asociar a la lucha por la República durante los últimos cuarenta años. Lo dijo Julio Díaz, secretario del PCPE, en el cuarenta aniversario del Partido: “nacimos en tiempos monárquicos”. El PCPE nació en 1984 cuando en las sedes del PCE ondeaba la bandera monárquica, la del Régimen del 78, la del Régimen que les sustenta y sustentan. La decisión del Comité Central del PCE de 1977 de adoptar la bandera monárquica, sin votos en contra, para “reconsiderar nuestra (su) actitud frente al Estado que nos ha reconocido” sigue marcando quien está por seguir reformando el modelo de Estado surgido tras la victoria de las fuerzas reaccionarias, fascistas e imperialistas en la Guerra Civil, hoy amparado por la Constitución de 1978, y quien está por la ruptura con el actual Estado y por la construcción del socialismo en España.
En esta operación para dejar de lado la lucha por la República ha colaborado también y de forma insistente la “gran” ciencia histórica burguesa desde sus caducas instituciones, llamadas universidades. Culpar a la clase obrera del inicio de la guerra debido al intento de revolución en Asturias en 1934, por la agitación obrera que se produce entre la proclamación de 1931 y la formación del Frente Popular eludir el proceso de conformación del Frente Popular u obviar la resistencia obrera y popular parando el golpe de los militares reaccionarios e imperialistas durante las jornadas del 17 al 19 de julio. Mencionar las honrosas excepciones intelectuales que tratan de romper con el aparato ideológico dominante desarrollado desde la mal llamada “Transición”.
¿En qué situación nos encontramos?
A pesar de lo anterior, la República en España sigue siendo un elemento político presente en el día a día, con mayor o menor intensidad. La bandera de la república sigue generando odio entre los sectores más reaccionarios, debate entre las clases populares y es la bandera que siempre, en menor o mayor número, aparece en las movilizaciones obreras y populares. Lo vigente de esta lucha hace que tanto el revisionismo y el izquierdismo se vean obligados a utilizarla de la forma más oportunista, denostándola o aupándola cuando les es necesario. Es necesario conocer sus posturas políticas para desarrollar la lucha por la República hoy.
Por un lado, tenemos la tendencia que coloca la lucha por la República como una forma de “democratizar” el Estado español, aquí se sitúa desde el revisionismo del PCE hasta organizaciones que se autodefinen como marxistas-leninistas. Esta tendencia parte del posibilismo de “democratizar” las estructuras del Estado heredados de la dictadura franquista para que sean asimilables al ideal de democracia burguesa, es decir, jugar a vivir a mediados del siglo XIX en pleno siglo XXI, obvian o quieren eludir que es eso de la fase superior del capitalismo. Un gatopardismo imposible, una “Transición 2.0”, darle otros 40 años de aire al Estado actual bajo bandera republicana. La propuesta de profundizar en la democratización de este Estado desde sus instituciones actuales no es más que la reafirmación de estas, incluida la monarquía.
Por otro lado, las organizaciones que aseveran “el final del ciclo octubre”, en referencia a un supuesto fracaso de la herencia mundial de la revolución soviética de 1917 y fin del ciclo revolucionaria que abrió. Es decir, Cuba, Vietnam, Laos, Corea o China son para ellos Estados ajenos al socialismo. Para esta teoría la construcción del socialismo no entiende de momentos y contradicciones, para ellos la construcción del socialismo es la retórica barata academicista y los comentarios en redes sociales. Esta tendencia se complementa con los de “la pirámide imperialista”, tendencia izquierdista que indica que cualquier Estado capitalista es imperialista, dando igual que sea un Estado completamente dependiente de los grandes monopolios internacionales. Esta tendencia debilita la lucha real antiimperialista y se sitúa en el campo de la metafísica y la literatura de fantasía. Para ambas tendencias las organizaciones obreras o los brigadistas internacionales lucharon bajo la bandera ajena de una fracción de la burguesía en su defensa de la II República. Recordar la directriz de la III Internacional, la Komintern, el 17 de julio de 1936: “luchar bajo la bandera de la República”.
Estas posturas obreristas e izquierdistas entiende la política revolucionaria como un mal manual de escuela, se desentienden del análisis de clases del Estado español mediante el más absoluto reduccionismo, evitan entrar en las contradicciones del actual Régimen del 78 y sus estructuras, desde las institucionales a las sindicales, y obvian la necesidad de la organización del sujeto revolucionario, la clase obrera, más allá de sus siglas ¿Cómo van a afrontar la construcción de un proyecto para la clase obrera de los pueblos de España que permita la ruptura revolucionaria y la construcción del socialismo?
¿Cuál es la apuesta del PCPE? la República Socialista Confederal.
Para el PCPE la lucha por la República es una obligación como comunistas. La lucha por la República simboliza evitar la asimilación del Partido con el Régimen del 78 y trabajar políticamente para la ruptura revolucionaria. La lucha por la República no es una lucha folclórica, el PCPE entiende que la II República contó con una burguesía nacional con la que se podía aceptar una alianza temporal en busca de la independencia nacional, de ahí que los comunistas la calificaran como Guerra Nacional-Revolucionaria. La inexistencia de esa burguesía nacional en la actualidad y la defensa de la República por la clase obrera durante la guerra como en otros períodos de lucha en España hace que sea un proyecto político de la clase trabajadora. El PCPE no busca la reedición del Frente Popular, su momento pasó, busca construir el Frente Obrero y Popular por el Socialismo como forma de organizar al sujeto revolucionario y construir la República Socialista Confederal. Este modelo de República no es una reedición obrerista del republicanismo burgués, es una propuesta concreta y atendiendo a las particularidades de los pueblos de España de la Dictadura del Proletariado.
Alex Moreno.












