
Hace tiempo que la derecha más reaccionaria, ese fascismo promocionado por el capital para acumular aún más, anda gritando que mucha gente vive de paguitas, que si los inmigrantes viven de paguitas (ninguna que no pueda recibir un nacional). Pero es que resulta que las paguitas son miseria y también incluyen el PER, esa compensación que reciben los jornaleros para que no abandonen las zonas rurales y dejen las cosechas sin recoger, porque hay que pensar claro: cuando el estado burgués da una “paguita” no lo hace para favorecer a la clase obrera, siempre tiene en su punto de mira favorecer al capital.
Veamos las paguitas de los ricos:
1. Las SICAV, sociedades de inversión que solo se dedican a comprar y vender acciones y otros activos financieros, que no cultivan, ni construyen, ni fabrican, que es una pura especulación, paga el 1 % de impuestos sobre sus beneficios.
Crear una SICAV es fácil, solo hay que reunir a 100 personas (como mínimo) que pongan cada una 24 000 €, o sea un capital social de 2.400.000 €, aunque la inversión mínima es de 2.500 y un gran inversor puede poner el resto. Cualquier familia del Opus con sus cientos de hijos puede crear una SICAV.
Además, no solo pagan un 1 % de sus beneficios, sino que, además, si se reinvierten las plusvalías obtenidas, no pasan por el IRPF. Se convierten, por tanto, en sociedades que aumentan continuamente su patrimonio con dos posibilidades en su resultado, la obtención de dividendos entre sus partícipes o la creación de oligopolios, que, además, les sale casi gratis.
Distinto de las SICAV, pero con similar tratamiento son las SOCIMI, cuyo objeto ha de ser la inversión en inmuebles urbanos para alquiler. Ojo con esta figura que con la que el capital está desangrando a la clase obrera y que además es recompensado por el sistema tributario. La principal diferencia es que sobre el beneficio distribuido no paga nada: 0% y si no distribuye dividendos, paga solo un 15%.
2. Los Fondos de Inversión tributan al 0 %. La ley lo permite porque no es una sociedad, no tiene personalidad jurídica, sino que el impuesto lo paga el partícipe cuando saca el dinero. Aún peor que las SICAV, porque, dependiendo de si el partícipe es residente en España o no, puede pasar que no deje ni un céntimo aquí.
Para colmo tienen otra ventaja fiscal: si el partícipe no rescata el dinero para hacerlo líquido, sino que lo traspasa a otro fondo de inversión, la ganancia no se declara ni se tributa en ese momento. La obligación de pagar impuestos se "aplaza" hasta que finalmente rescate el dinero del último fondo.
Es verdad que si resides en un paraíso fiscal “declarado”, o sea, que esté en la lista de “jurisdicciones no cooperativas” (nombre más diplomático que le dan ahora a los paraísos fiscales), no puedes beneficiarte de ventajas fiscales, pero si resides en Arabia Saudita, por ejemplo, la tributación es entre el 0 % y el 1 %; o Abu Dhabi, donde reside el “cachondo”, que diga, el “campechano”…
3. Solo entre Fondos y SICAV se maneja un patrimonio de unos 486 mil millones de euros, con una rentabilidad media del 4 % (al menos declarado), por lo que nos vamos a un impuesto no pagado de alrededor de 5 000 millones de euros. Con eso se pagarían todas las becas del Ministerio de Educación y aún nos sobraría para pagar el PER y hasta para paliar el déficit de las pensiones.
4. Ayudas a las PYMES (pequeñas y medianas empresas) en forma de Kit digital, reducción de la cuota íntegra que supone la base imponible del impuesto sobre sociedades. Tipo general del 23 %, que se reduce con las reservas de capitalización, nivelación y las deducciones por inversión en I+D. Además están las ayudas como el Plan de Digitalización de PYMES.
5. PYMES de nueva creación, tipo fijo del 15 % durante los dos primeros años que obtenga beneficios más las reservas de capitalización y nivelación.
6. MicroPYMES: empresas que facturan menos de 1 millón de euros y para los primeros 50 000 euros de beneficios se aplica una escala progresiva que, para 2016, empieza con el 19 %.
7. Startup, tipo fijo del 15 % durante los 4 primeros años con beneficios, más reservas de nivelación y capitalización, más una serie de ayudas y subvenciones como el programa NEOTEC.
8. Una última advertencia: las empresas, grandes, chicas, medianas o autónomos, no pagan IVA, el IVA lo paga el consumidor final. Los autónomos pagan como los trabajadores a efectos de IRPF, salvo que, aunque pagan la cuota de seguridad social, se deducen todos los gastos que pueden, mientras que los trabajadores no pueden deducirse nada.
Hay otras paguitas directas como las ayudas a distintos sectores, que vienen de parte de algunas comunidades autónomas o directamente de la Unión Europea.
Y todo esto nos lleva a lo siguiente: “los trabajadores financian el Estado, financian las ayudas a las pymes, financian el agujero de las pensiones, financian el PER... y encima ven cómo el dinero que podrían haber tenido para mejorar sus condiciones se esfuma’ en privilegios fiscales para el capital”.
La próxima vez que el tonto de turno defienda a capa y espada a las pymes como una forma de capitalismo bueno, ya sabéis qué decirles, pero como no es suficiente para ellos, mejor mirar quién financia el estado, los presupuestos generales del estado (PGE).
Los trabajadores no reciben ayudas estructurales: Las principales deducciones del IRPF son limitadas (maternidad, familia numerosa, alquiler antiguo) frente a los privilegios fiscales del capital. Además, los gastos que tiene para trabajar: desplazamiento, impuestos asociados a la actividad, etc, no son deducibles.
La recaudación total estimada para 2025 en los PGE fue de unos 300 mil millones de euros. De estos, unos 130 mil millones vinieron del IRPF, lo que pagamos todos; otros 90 mil millones de IVA, que paga el consumidor final; otros 35 mil millones entre impuestos especiales y resto de impuestos, o sea, que del total de 300 mil millones, los de a pie pagamos 245 mil millones.
A esto habría que añadir la evasión y la elusión fiscal, que, aunque sea legal, como el caso de los Fondos de Inversión y las SICAV, suma miles de millones.
Y ahora salid y repartid tortas a los defensores del capitalismo, ya sean capitalistas, reformistas o tontos de turno.
La ley premia la especulación y castiga el trabajo
Solo el pueblo organizado salva al pueblo
Juan Luis Corbacho












