
Arriba, presentación oficial del ‘acuerdo marco’ en la Casa Blanca; abajo, protestas populares contra el mismo en Beirut.
Desde hace muchos meses, pero con especial ensañamiento desde primeros de julio, la entidad sionista vuelve a bombardear y agredir al Líbano con ataques aéreos casi constantes, violando reiteradamente las condiciones del alto al fuego vigente desde noviembre de 2024 (al menos en teoría, aunque no en la práctica para el genocida sionismo). Por todo el país, pero sobre todo en el sur y en la capital Beirut, “Israel” continúa sembrando sangre y muerte. De esta manera, contando solo durante la última fase de la guerra contra Líbano – que se podría considerar que inicia en marzo de 2026 –, el monstruo sionista habría asesinado ya a más de 4.300 mártires libaneses/as de todas las edades, y herido a más de 12.000… y subiendo. Violando también el ‘Memorándum de Entendimiento’ de Islamabad (Pakistán), que la heroica respuesta de la República Islámica de Irán logró imponerle a EE. UU., y que establece – ya en su primera disposición – la exigencia de un cese permanente de la agresión imperialista contra el Eje de la Resistencia, en todos y cada uno de los frentes, incluyendo al Líbano.
En este contexto, el 26 de junio, el gobierno yanqui llegó a un ‘acuerdo marco’ con el gobierno libanés (representado por el pelele del imperialismo Joseph Aoun) y el de la entidad sionista. Acuerdo negociado en Washington y con nada menos que el criminal Marco Rubio como su promotor. Tal es el contenido que el propio Mileikowsky-Netanyahu lo celebró con entusiasmo como “magnífico y un golpe a Irán”.
Según este documento, a cambio de que el Líbano desarme a los “grupos armados no estatales” (en referencia a toda la resistencia libanesa, pero en particular a Hezbolá), el ejército sionista supuestamente haría una retirada gradual, para la cual no fija ningún calendario. Mientras tanto y en obvia contraposición, un artículo de The Washington Post, citando a altos funcionarios del ‘Centcom’ (Comando Central), afirma que EE. UU. estaría desplegando militares en terreno libanés ocupado por “Israel”.
De todos modos, este ‘acuerdo marco’ carece de cualquier legitimidad y suscita una oposición firme y rotunda entre la aplastante mayoría de las fuerzas políticas y sociales libanesas, así como de la propia resistencia, quienes lo ven como una rendición humillante. Es más, inmediatamente tras su anuncio, por todo el país se produjeron protestas populares, incluyendo en diferentes barrios populares de Beirut y frente a la sede del gobierno.
Nabih Berri, presidente del Parlamento, declaró que el documento es “un conjunto de imposiciones, no un acuerdo que salvaguarde los derechos del Líbano”, afirmó que no se pondrá en marcha y que lo que en realidad busca es sembrar la división interna libanesa, lo cual favorecería a la ocupación.
Por su parte, Hezbolá obviamente también lo rechaza, calificándolo de “nulo e inválido” y reiterando su derecho a la resistencia antisionista por todos los medios. En su lugar, insistió en exigir el cumplimiento del Memorándum de Islamabad como única manera de garantizar un alto al fuego.
A su vez, el Partido Comunista Libanés (PCL) llamó a formar con urgencia un frente de unidad nacional contra este vergonzoso ‘acuerdo marco’, rechazándolo por suponer una sumisión y una renuncia en múltiples aspectos: a la soberanía del país, a confrontar la ocupación sionista, a cualquier vía para denunciar las violaciones de todo tipo que comete el sionismo, etc. Asimismo, el PCL coincide en señalar que lo que el gobierno pretende es neutralizar a la resistencia libanesa a base de fomentar la división interna; denunciando además la existencia de anexos secretos de extrema gravedad.
Porque la parte del documento que EE. UU. sí ha publicado ya es gravísima per se (reconocimiento de un supuesto derecho a existir para la entidad sionista, desarme de la resistencia libanesa y desmantelamiento de su infraestructura, coordinación militar con el ejército sionista, etc.)… pero los anexos secretos serían incluso peores. Según el periodista belga E.J. Magnier, estos incluyen: tutela yanqui del ejército libanés, con la posibilidad de expulsar a quienes (según la inteligencia sionista) sean sospechosos de simpatizar con Hezbolá y a quienes se nieguen a acatar; zonas del territorio libanés supervisadas por los yanquis, con libertad de movimiento dentro de ellas para el ejército sionista, con solamente alegar “amenazas” y sin un calendario de retirada; hacer que el retorno de la población autóctona sea dependiente de la aprobación sionista; y supervisión financiera exhaustiva para denegar transferencias o congelar fondos con el pretexto de sospechas de estar financiando a Hezbolá.
En definitiva, toda una capitulación en pleno al sionismo, que el pueblo libanés, con sus organizaciones políticas y de resistencia, está organizándose para confrontar.
Fernando












