A pesar de ser trabajadoras clave, necesarias e imprescindibles, y un trabajo duro físicamente, están poco valoradas en lo que a derechos laborales se refiere. La tasa de pobreza de las empleadas domésticas es el doble que la del resto de trabajadores, un sector claramente feminizado.

Las bajas cotizaciones y el desgaste físico las condena a pensiones de jubilación insuficientes para cubrir las necesidades básicas o ni siquiera tener acceso a una pensión no contributiva, lo que propicia que muchas de ellas tengan que seguir trabajando estando jubiladas para poder sobrevivir.

El ingreso medio mensual de las trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años es de 940€, bastante inferior al salario mínimo interprofesional 1.221€.

Según las encuestas de población activa (2025) la mayoría de trabajadoras son extranjeras no comunitarias y casi la mitad tienen más de cincuenta años.

“Desde 2012 el número de afiliadas a la Seguridad Social mayores de 55 años y el de mayores de 65 se ha duplicado”, lo que indica que una parte creciente de las trabajadoras se ve obligada a prolongar su vida laboral más allá de la edad de la jubilación”.

Según el Informe Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras del hogar y cuidados de Intermon Oxfam de 2026, sólo el 45,9% de las trabajadoras accederán a una pensión contributiva.

Una de las principales dificultades es la economía sumergida, el trabajo invisibilizado, muchas trabajadoras sin permiso de trabajo no tienen acceso a un contrato laboral o el empleador no quiere cotizar a la Seguridad Social, a pesar de ser delito. El 32% de las personas empleadas en el sector en el Estado Español trabajan sin contrato.

Además de las jornadas parciales de pocas horas, salarios bajos, contratos temporales y la facilidad de despido en el régimen especial del hogar.

Las trabajadoras del hogar reclaman que sus patologías sean consideradas enfermedades profesionales para acceder a jubilaciones anticipadas por penosidad o peligrosidad. El esfuerzo físico continuo y la exposición a productos químicos deteriora su salud: dolor de espalda, problemas en la piel, estrés, ansiedad, artritis, tendinitis y síndrome de túnel carpiano son algunas de las secuelas más frecuentes.

Algunas trabajadoras son despedidas por estar enfermas y coger una baja, lo que provoca que muchas vayan a trabajar enfermas.

Exigen tener una jubilación digna y que las cuiden también, una trabajadora con 70 años se tuvo que ir con su hija a Brasil.

El elevado costo de la vivienda, sobretodo del alquiler, agrava más su situación.

Los rasgos característicos del sector son la informalidad, parcialidad y temporalidad, que generan vacíos en la cotización y penalización en el cálculo de las cotizaciones.

Algunos convenios colectivos del sector, como el de limpieza de locales y oficinas, conceden la posibilidad de la jubilación obligatoria a los 64 o 65 años, lo que genera conflictos legales con las empresas que se niegan a aplicarlo, generando incertidumbre jurídica al jubilarse entre las trabajadoras. Pero si se lucha se puede conseguir, CC.OO. recientemente ganó un caso en los tribunales (podéis ver la explicación del caso en el vídeo de la bibliografía).

Si no hay modificaciones en el sector del hogar y cuidados esta exclusión tenderá a reproducirse en el futuro, afectando de manera desproporcionada a las trabajadoras migrantes.

La situación de las trabajadoras de la limpieza es evitable interviniendo desde diferentes instituciones para:

  • Reconocer las enfermedades profesionales

  • Jubilación anticipada o parcial mediante coeficientes reductores

  • Compensar lagunas de cotización

  • Garantizar pensiones mínimas que garanticen una vida digna.

  • Facilitar el acceso a una vivienda digna

  • Completar la equiparación de derechos laborales con el Régimen General.

  • Reforzar la prevención en riesgos laborales e inspección de trabajo.

  • Combatir el racismo institucional

  • Sensibilización contra el edadismo

  • Sistema Público de Dependencia con más recursos y más profesionalizado.

M. Àngels Grau

batalla_de_ideas2-page001.png