El 3 de junio Portugal se paralizó. Tras la huelga del 11 de diciembre de 2025, la clase obrera portuguesa abre una senda de luchas tras una década de hibernación. El proyecto de Estado de sometimiento a los dictámenes del capital europeo y las élites de la UE, así como de la maquinaria de guerra otanista, lleva a Portugal a la deriva.

La huelga general se convocó contra la Ley Trabalho XXI que garantiza la modificación de un centenar de artículos del código laboral, ley promovida por la Aliança Democrática de Luis Montenegro. La estrategia de la burguesía portuguesa, una burguesía supeditada al capital europeo y norteamericano, consiste en facilitar despidos masivos, debilitar la negociación colectiva a corto plazo de cara a obtener su extinción a medio plazo, imposición de un régimen al servicio de subcontratas. Portugal aparece como una economía ejemplar con el mayor rendimiento en 2025 según los voceros de las altas finanzas. Portugal es un paraíso del bajo coste para el capital internacional, con un aumento de beneficios del Índice Bursátil PSI20.

La clase obrera portuguesa sufre un estancamiento salarial frente al coste de la vida, tanto en vivienda (los alquileres se han duplicado e incluso triplicado), energía y alimentación con fuertes subidas. Con un desempleo juvenil del 18 %, jóvenes sin perspectivas de estabilidad ni futuro.

Los planes de gastos militares suponen un aumento de más de un 20 % para garantizar el gasto militar del 2 % del PIB de cara al 5% del PIB en 2035. Gastos militares para la industria armamentista yanqui y los planes de guerra imperialista de la OTAN contra Rusia, Asia Occidental y África a medio plazo.

CGTP convocó huelga general para el 3 de junio y supuso un éxito rotundo, paralizó la sanidad, educación, administración pública prácticamente en su totalidad. Gran seguimiento en el transporte público, tanto urbano, interurbano, ferroviario y aéreo así como la industria y comercio.

La clase obrera que todo lo produce, los trabajadores y trabajadoras de servicios, unidos, son capaces de paralizar Portugal y demostrar el potencial y la enorme fuerza para poder tomar decisiones y luchar por un futuro donde no se imponga la dictadura del capital. El Partido Comunista Portugués, el partido de la clase trabajadora, promovió la huelga general, participó ampliamente en todos los territorios de la república portuguesa. La clase obrera portuguesa ha decidido el camino de la lucha con dos huelgas generales en seis meses. Existe un contexto de resurgimiento de un movimiento obrero combativo en Europa, en un tiempo de hundimiento del proyecto capitalista e imperialista europeo que necesita explotar a la clase obrera hasta la extenuación. La huelga general en Portugal abre el camino a próximas oleadas de luchas obreras cada vez más contundentes, que supone un despertar en la conciencia de clase y la lucha contra el capital.

Osvaldo Quitián

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