
Stalingrado será para siempre un nombre asociado a los peores horrores de la guerra. Una batalla (agosto de 1942 – febrero de 1943) que costó, sumando civiles y militares, más de dos millones de personas y que supuso el punto de inflexión a partir del cual cambiaron las tornas de la Segunda Guerra Mundial. Es decir, significó el principio del fin del nazismo en Europa. De aquel sangriento enfrentamiento (el mayor en la historia de la humanidad) entre el Ejército Rojo y la Wehrmacht y sus aliados del Eje, poco se han prodigado los medios de comunicación occidentales. Sin embargo, una inmensa producción literaria y poética ha elogiado la resistencia, el heroísmo y el sacrificio de sus defensores. Por ejemplo, la del poeta chileno Pablo Neruda con sus tres cantos de amor a Stalingrado, extraordinarios por la vehemencia de su impacto emocional y por su simbolismo universal de resistencia contra el fascismo: “Los que en España quemaron y rompieron / dejando el corazón encadenado / de esa madre de encinos y guerreros, / se pudren a tus pies, Stalingrado”. Pero, también, entre otras, la de Theodor Plievier, escritor alemán exiliado en la URSS, dejando en su novela sobre la ciudad rusa martirizada el testimonio de soldados alemanes capturados y el retrato de la destrucción del poderoso VI Ejército alemán.
Un ejemplo de esperanza
Por eso, hoy, cuando cruentas guerras asolan de manera trágica a la humanidad en varios puntos del planeta y, en particular, en Oriente Medio, revisitar el excelente y pedagógico documental Stalingrado: el ataque, el cerco y la caída, realizado en 2003 por los reconocidos documentalistas alemanes Jörg Müllner, Sebastian Dehnhardt y Christian Deick, puede servir de reconocimiento (sentimiento ignorado por los analistas burgueses) al valor y dignidad del combate de los pueblos, hoy los de Palestina, Irán y Líbano, contra quienes en la actualidad son los herederos de la barbarie nazi: el imperialismo yanqui y el sionismo israelí.
Dividido en tres partes: el ataque, el cerco y la caída, la cinta germana, de 156 minutos de duración, ofrece un intenso relato de la sobrecogedora batalla desde los puntos de vista alemán y soviético. Incluyendo además impresionantes testimonios de supervivientes de ambos bandos y la aportación de documentos y películas filmadas por los propios soldados extraídos de los archivos ruso y alemán. Pero, sin lugar a dudas, lo más impactante de este documental, espléndidamente montado y narrado, se centra en la contraofensiva estratégica (Operación Urano) del Ejército Rojo bajo las órdenes de Stalin; la derrota aplastante del Ejército nazi invasor y la conciencia del pueblo ruso dispuesto a morir por su patria y por su tierra. Todo un ejemplo de esperanza para las luchas actuales y por venir contra el capitalismo y el criminal imperialismo.
Rosebud












