
El problema del absentismo laboral es una campaña ideológica que los medios de comunicación reproducen cíclicamente. Buscan criminalizar a la clase trabajadora, minimizando concienzudamente las causas e intentando confundir motivos justificados (bajas laborales, vacaciones, permisos) con los injustificados, que serían faltas sin causas justificables.
De esta manera, parece que el trabajador no acude a trabajar de manera voluntaria, en lugar de por una causa médica justificada, tejiendo una realidad distorsionada a través de datos de las “pérdidas” de las empresas, para así disminuir más fácilmente los derechos laborales.
Para esta propaganda preparan rimbombantes titulares como: "estar de baja y cobrar el 100 % del salario hace que nadie quiera incorporarse a trabajar", “bajas laborales sin solución” o “las bajas laborales en España marcaron en 2025 otro récord sin soluciones a la vista”, que buscan crear un clima perfecto de hostigamiento a la trabajadora o trabajador al señalar al individuo, culpabilizando y responsabilizando de la baja laboral, acabando en un acoso por parte de jefes, mutuas o empresas subcontratadas para buscar justificaciones de despidos procedentes. Pero lo más perverso son las propias compañeras y compañeros sin conciencia de clase que asumen el discurso de los medios y de sus explotadores, y hacen el trabajo sucio de acosar y cumplen el papel de verdaderos esquiroles.
Esta maniobra también favorece que el trabajador se piense si puede ir al médico y después no acudir por estar de baja, temiendo las represalias que puede tener. Esto supone un riesgo para la salud de las personas, por empeorar su estado de salud o porque aumentan las posibilidades de un accidente laboral. Además de poder contagiar a sus compañeras y compañeros en casos de enfermedades contagiosas.
Como muestra el escaso aprendizaje tras la pandemia de la COVID, se sigue sin poder tomar medidas reales, frecuentes y efectivas en los centros de trabajo para evitar contagios y accidentes laborales en general. En materia de prevención de riesgos laborales y salud pública solo podemos esperar parches mientras vivamos bajo el sistema capitalista, pues no importa el coste de la vida del trabajador.Lo hemos visto y vivido como clase con la expresión más dramática de la DANA en Valencia, donde obligaron a los trabajadores a seguir trabajando o a acudir a su puesto de trabajo pese a una alerta por inundaciones.
La consigna implícita del capital es clara: “tienes que trabajar”, aunque esté en riesgo tu salud, tienes que ir o tienes que reincorporarte a tu trabajo cuanto antes, porque te necesitamos, pero si tardas mucho, te echamos…
Empujan a la clase obrera al “presentismo”, es decir, a trabajar enfermo. Se normaliza tanto esto que hay trabajadores que se enorgullecen, que llegan a minimizar síntomas o a automedicarse para poder tolerar el turno de trabajo.
Trabaja hasta reventar, pero tu baja médica nunca dirán que es causada por el trabajo.Tenderán siempre a catalogarla como contingencia común, consigna clara de la CEOE con la que acarrean con menos gastos. No son señalados, sin embargo, la presión, la carga de trabajo, las condiciones climáticas a las que nos someten (como vemos verano tras verano) y hacen creer que no tiene nada que ver con nuestros empleos.
El capitalismo explota a la clase obrera hasta el punto de asumir esa explotación como propia acabando en los esquiroles que mencionaba anteriormente y en otros casos en autoexplotados por la presión socioecónomica e ideológica a la que estamos sometidas.
La organización y la lucha para denunciar sus prácticas inhumanas y transformar este sistema será la mejor arma de prevención y promoción de salud de los y las trabajadoras. Romper el relato de criminalización de las bajas laborales es una obligación vital para nuestra clase.
David Martínez












