
Una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia física o sexual, principalmente a manos de su pareja, lo que supone una violación de los derechos humanos.
El derecho de las mujeres a vivir una vida sin violencia se materializa en diversos acuerdos internacionales, como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia contra la mujer de 1993.
El homicidio por razones de género es la manifestación más extrema de la violencia contra las mujeres y las niñas. El feminicidio, crimen de odio contra las mujeres, tiene su origen en la relación desigual entre mujeres y hombres en la sociedad patriarcal.
El feminicidio puede producirse por discriminación hacia las mujeres y las niñas, por desequilibrios en las relaciones de poder, por estereotipos en los roles de género, o bien por la existencia de normas sociales que consienten y perpetúan la violencia contra las mujeres y niñas. Ocurre en múltiples formas de violencia, en los hogares, puestos de trabajo, escuelas o espacios públicos, que incluye desde la violencia de pareja hasta el acoso sexual y otras formas de violencia sexual, prácticas nocivas y trata de personas (matrimonio infantil, mutilación genital femenina).
El feminicidio es una crisis global que afecta a las mujeres y las niñas en todos los países y territorios. África destaca por ser el continente con la tasa de feminicidios más alta, 30 por millón de habitantes, y el mayor número absoluto de víctimas: se calcula que habrá 22.600 en 2024, según la Organización de las Naciones Unidas. América y Oceanía también registraron altas tasas en 2024 (15 y 14 por millón, respectivamente), mientras que las tasas fueron más bajas en Asia (7) y en el continente europeo en general (5).
En la UE, las últimas cifras de Eurostat muestran una tasa de 4,1 mujeres asesinadas por millón de habitantes, frente a 2,2 hombres. Letonia, Lituania y Austria tienen las tasas más elevadas de feminicidios en la Unión Europea. Las tasas más bajas se registraron en Malta, Grecia, Estado Español y Países Bajos.
Las cifras en realidad son más elevadas puesto que hay muchos feminicidios sin registrar. En casi cuatro de cada diez asesinatos intencionales de mujeres y niñas, no hay información suficiente para identificarlos como asesinatos por razones de género debido a las diferencias procesales en la investigación y el registro de la justicia penal en cada país.
En cuanto a los factores de riesgo, las mujeres que padecen múltiples formas de discriminación enfrentan mayor riesgo de violencia y son más vulnerables a sus consecuencias:
- La violencia contra las mujeres empieza pronto y los riesgos persisten a lo largo de toda la vida (riesgo alto en la adolescencia).
- La desigualdad de género y la misoginia contribuyen directamente a la violencia de pareja.
- Proliferación en espacios digitales.
- Las mujeres con discapacidad son más vulnerables y tienen mayor riesgo.
Las crisis económicas, los conflictos y el cambio climático, están intensificando la violencia de género, y las mujeres marginadas se enfrentan a múltiples formas desproporcionadas de discriminación.
- El 80% de las personas desplazadas por el clima son mujeres.
- Las mujeres desplazadas por la fuerza en Colombia y Liberia enfrentaron un riesgo 40% y 55% mayor.
La perspectiva intercultural sobre el feminicidio visibiliza cómo el machismo se entrelaza con el racismo, la pobreza y la exclusión histórica, afectando desproporcionadamente a mujeres indígenas, afrodescendientes y migrantes.
A nivel legislativo, la protección jurídica es limitada, en 2022, solo el 14% de todas las mujeres y niñas vivían en países con protección jurídica que garantizara los derechos humanos de las mujeres:
- Más de 60% de los países aún carecen de leyes sobre la violación fundamentadas en el principio del consentimiento.
- Menos de la mitad de la población mundial de mujeres está protegida por leyes contra el acoso cibernético.
- En total,139 países carecen de leyes adecuadas para prohibir el matrimonio infantil.
- 151 países tienen leyes sobre acoso sexual en el empleo, pero sólo 39 tienen leyes que prohíben el acoso sexual en espacios públicos.
A pesar de que hay mayor conciencia y condena pública contra dichos asesinatos, no están disminuyendo, falta mucho por hacer para frenar su aumento, prestar servicios adecuados a las víctimas y castigar a los feminicidas.
Para prevenir los feminicidios, es fundamental el registro de información integral acerca de las víctimas, para poder identificar el perfil de las mujeres y niñas con mayor riesgo, y poder diseñar políticas de prevención y protección más eficaces.
Para poder crear sistemas con mayor capacidad de respuesta y hacer intervenciones orientadas a las famílías, es necesario investigar detalladamente para saber qué factores causan el aumento de los feminicidios en determinados contextos. Y qué factores provocan el descenso de la violencia, para diseñar estrategias de prevención.
Las organizaciones por los derechos de las mujeres impulsan el cambio de políticas, demandan rendición de cuentas a los Gobiernos, y aportan servicios clave centrados en las sobrevivientes. Sin embargo, menos del 1 % de la ayuda total y el gasto para el desarrollo estuvo destinado a atender la violencia de género en 2022.
Dotar de recursos a las organizaciones por los derechos de las mujeres resulta fundamental para reducir y prevenir los asesinatos por razones de género y todas las formas de la violencia de género contra las mujeres y las niñas.
Pero no basta con hacer intervenciones aisladas, sinó que es necesaria la igualdad y el respeto a la mujer en todos los ámbitos. En el ámbito económico laboral, es evidente, que si una mujer es independiente tiene más recursos para defenderse y salir de una situación de violencia de género (no hay equiparación salarial, poco acceso a puestos de responsabilidad, inestabilidad, falta de conciliación familiar…).
La sociedad debería ir cambiando determinados valores y roles sobre la mujer, normas, políticas… para tratar a la mujer en condiciones de igualdad.
Respecto a la sensibilización resulta imprescindible, pero de nada sirve si en la realidad, en los medios de comunicación y redes sociales, se sigue tratando a la mujer como un objeto sexual, cosificándola como si fuera mercancía.
M. Àngels Grau
Bibliografía
Diana E. H. Russell, Roberta A. Harmes, Feminicidio: una perspectiva global, Volumen 7 de Diversidad feminista, UNAM 2006.
https://www.unwomen.org/es/articulos/articulo-explicativo/cinco-datos-clave-sobre-el-femicidio
https://www.unwomen.org/es/articulos/datos-y-cifras/datos-y-cifras-violencia-contra-las-mujeres
https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women











