La crisis estructural capitalista en el seno de la UE, su modelo de esquilmación de continentes, la crisis energética  que atraviesa tras renegar del petróleo y gas de la Federación Rusa a precios muy asequibles, enmascarada como transición verde; incapacidad de competir en el mercado mundial, desindustrialización a través de la deslocalización de fábricas, en suma, una creciente crisis de acumulación capitalista que lleva a una situación de desesperación por parte de la oligarquía imperialista europea.

Todo ello precipita la deriva del capital, especulación financiera, gastos militares que van a suponer el 5 % del PIB, fondos Next Generation de 70.000 millones de euros para apuntalar empresas capitalistas, políticas que imponen condiciones laborales y de vida cada vez más insostenibles para la clase trabajadora, recortes sociales, reconversiones masivas, privatizaciones cada vez menos encubiertas.

La estrategia de la oligarquía de neutralizar a la clase obrera a través de la desmovilización, la desorganización y la tentativa de desarmarla por medio de arrancarle la conciencia de clase, sometiéndola a la sumisión a la dictadura del capital mediante un sindicalismo servil al capital por lo que somete a la clase obrera a pactos espurios con el capital ha fracasado.

En este contexto de decrepitud capitalista europea el año 2025 acaba con un auge del movimiento obrero a partir de huelgas generales y grandes movilizaciones. Un síntoma alentador de que se abre una nueva etapa en el desarrollo de la lucha de la clase trabajadora que se niega a someterse a las estrategias de rapiña de la clase burguesa.

En Bélgica la Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB-ABVV)  organizó huelgas y manifestaciones  durante los días 24, 25 y 26 de noviembre por los masivos recortes sociales  por parte del gobierno de coalición de liberales, democristianos, nacionalistas y socialdemócratas que representan el conjunto de la partitocracia imperialista belga. Recortes propuestos de 9.200 millones de euros afectarán a pensiones, sanidad, educación, partidas para desempleados. Todo ello para incrementar de manera exponencial los gastos militares.

El gobierno tiene previsto aumentar la edad de jubilación a los 67 años, limitación del subsidio de desempleo a dos años, reincorporación al trabajo de enfermos de larga duración, subida de impuestos para  el diésel, recortes de pensiones.

En Flandes se paralizó el transporte, incluida la red ferroviaria, así como puertos como el de Amberes. En octubre se habían manifestado 120.000 trabajadores Bruselas previamente a las huelgas de noviembre. Se paralizó la industria, servicios, comercio de una manera contundente. La  Compañía ferroviaria SNCB  se vio afectada por la huelga del transporte de trenes durante 72 horas.

El 8 de noviembre se movilizaron más de 100.000 trabajadores en Lisboa contra las medidas antiobreras gubernamentales. El 11 de diciembre la Confederación General de los Trabajadores Portugueses, Intersindical  Nacional y Unión General de Trabajadores convocaron una huelga general  contra la reforma laboral del gobierno portugués, que facilita los despidos, desregula horarios y otras medidas que afectan al permiso de lactancia para las trabajadoras.

Contra la Ley de Presupuestos del Gobierno de Italia  que afecta a trabajadores, pensionistas, estudiantes fue convocada la huelga general el 12 de diciembre por parte de  Confederación  General Italiana del Trabajo (CGIL). El único gasto que el gobierno plantea es el rearme. La inmensa mayoría de trabajadores no llegan a final de mes. Se paralizó transporte, industria, sanidad, educación, comercio. Hubo una manifestación en la Torre dei Conti donde murió un obrero a principios de noviembre por el derrumbe del edificio medieval. Medio millón de trabajadores y trabajadoras se movilizaron en las más de cincuenta manifestaciones convocadas. Durante  2025 hubo  1.471 huelgas en diversos sectores desde  la industria, el transporte, la  sanidad y  la educación.

Las huelgas convocadas  en Italia en solidaridad con el pueblo palestino tanto en septiembre como octubre han supuesto un despertar de la lucha obrera, un magnífico ejemplo de internacionalismo proletario y solidaridad antiimperialista. Ello representa  el camino a seguir por parte de la clase trabajadora de cara a promover la coordinación en las luchas obreras  a nivel internacional.

Osvaldo  Quitián

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