Entrevista a Daniel Lobato Bellido, analista y activista por los derechos del pueblo palestino, en el marco de la semana de actividades organizada por Palestina Libre - Región de Murcia, por el Día Internacional de Solidaridad con Palestina.

  1. El falso Plan de Paz ha demostrado ser una estafa, incumplido sistemáticamente, continua el genocidio y occidente sigue blindando de armas y asistencia de todo tipo al ente sionista. Gobierno de España incluido. ¿En qué situación se encuentra el pueblo palestino actualmente?

El pueblo palestino lleva enfrentándose a una lucha existencial de ser, o desaparecer, desde hace cien años que los británicos invadieron Palestina con su proyecto de reemplazo demográfico forzoso por colonos sionistas. En ese libro narrando esa guerra de liberación tenemos episodios de masacres y limpieza étnica masiva como en 1948 y 1967, y episodios con la violencia y el despojo cotidiano. Observando con detenimiento podemos comprobar cómo el objetivo fracasó hace mucho y que en los tres trozos de Palestina (Gaza, Israel y Cisjordania) hoy hay más de 8 millones de nativos frente a unos 6,5 millones de colonos. Es un fracaso estrepitoso en su objetivo de librarse de los nativos y ser un Canadá o Australia en Oriente Medio/Asia Occidental, ya que esa demografía conduce al colapso inevitable del régimen, y sólo podría revertirlo con una desaparición rápida de millones de palestinos de Palestina para que los nativos sean un porcentaje tolerable de una sociedad colonial. Un desarraigo por millones desfilando expulsados a Egipto desde Gaza y a Jordania desde Cisjordania. Los teóricos sionistas hace cien años postulaban que el margen aceptable de palestinos debería ser un 10% similar a otros estados coloniales erigidos en el genocidio indígena, y nada de esto va a suceder. Los palestinos no se van a marchar de Palestina.

Por tanto, en estos momentos nos encontramos en el último capítulo del libro que condensa y multiplica todo el sadismo y crueldad experimentado en los anteriores episodios. Es todo el sadismo de 500 años de colonialismo occidental pero con tecnología del s.XXI. Este es el último capítulo porque aquí va a acabar el libro, no hay capítulos posibles a veinte años vista. Como mucho habrá un epílogo en cinco o seis años relatando la caída israelí tras horrores que aún no hemos presenciado.

Y es que la guerra existencial ya no es solamente para los palestinos, también es una guerra existencial para el régimen israelí, que junto con su director del experimento, EEUU, se la están jugando a una supuesta carta ganadora y ambos están fracasando: la carta de los tres jinetes del apocalipsis, bombas, hambre y enfermedades, para intentar vaciar Palestina de palestinos. Pero los nativos ya no se marchan de Palestina como hicieron en 1948 o 1967. Saben que la resistencia en su tierra les da la victoria aunque Palestina esté convertida en un páramo distópico de infinitos escombros y sufran una tortura masiva de frío, hambre y enfermedades. El genocidio es la última etapa del fracaso colonial como en Vietnam o Argelia, dado que su mera ejecución ya provoca las fracturas de derrota en las sociedades agresoras, y eso es lo que vemos en Israel y EEUU hoy.

  1. A pesar de su visión de victoria (Netanyahu, Trump,…) esto ha provocado la fuga de miles de sionistas de los territorios ocupados (que ellos llaman Israel). Se puede cuestionar el pretendido discurso triunfalista del ente sionista, a pesar de toda la propaganda actual, y considerar que el ente denominado Israel puede perder esta guerra?

La colonización de Palestina en un tiempo histórico de una teórica legalidad internacional que prohibía las colonizaciones ha conllevado una creación enciclopédica de propaganda, falsificaciones históricas, fraudulentos conceptos teóricos, etc, ya fuera por la academia, los altavoces mediáticos del imperio o los líderes occidentales para proteger la colonia, desde “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” hasta “Israel tiene derecho a defenderse”, pasando por otros más sofisticados y extendidos como “pueblo judío” o “civilización judeocristiana”. Por lo menos cincuenta elementos de uso común que nos los han inoculado y se dan por hecho. Exactamente eso ha ocurrido en esta etapa tras el 7 de octubre donde se han fabricado otras nuevas falsedades como la decapitación de bebés, la violación de mujeres, los hospitales como bases de la resistencia, el robo de comida por Hamas o que el levantamiento del gueto de Gaza el 7 de octubre fue una operación de falsa bandera organizada por Israel como excusa para ejecutar el genocidio. Incluso personas de izquierda las reproducen acríticamente mientras que, por el contrario, no dicen que el levantamiento del gueto de Varsovia fuese una operación de falsa bandera de los alemanes para arrasar el gueto de la capital polaca.

La realidad es que estamos ante un sádico y gigantesco fracaso. Al margen de los objetivos supuestos que planteó Netanyahu de rescatar a los prisioneros a la fuerza y derrotar a Hamas, el objetivo real era desatar toda la furia para explorar la expulsión de los 2,4 millones de palestinos de Gaza a Egipto para consolidar definitivamente la colonia en el balance demográfico. Dos años después ninguno de los objetivos han sido logrados, salvo devastar el campo de exterminio. Y además, a la vulnerabilidad intolerable del régimen que el 7 de octubre lograron mostrar los palestinos se ha sumado la extrema vulnerabilidad que sus aliados libaneses, yemeníes e iraníes también han logrado exponer del Estado sionista. Y eso acelera las dinámicas catastróficas del régimen. Más de un millón de israelíes ya viven permanentemente fuera de Palestina y cada año se incrementa un 50% los que quieren marcharse. Una progresión geométrica, no aritmética. Es un informe del propio parlamento colonial de hace dos meses que se puede consultar en su web.

Por otro lado, Israel ha sido rescatado varias veces de los terrenos de batalla en donde se ha desenvuelto de forma fracasada.

Se rescató a sí mismo hace un año en Líbano proclamando un alto el fuego tras chocar con el muro de la resistencia libanesa en dos meses de intento de invasión terrestre con graves pérdidas y masivos bombardeos de Hezbollah a las colonias y centros del régimen. Fue rescatado en la guerra de doce días contra Irán cuando cada día que pasaba los precisos misiles iraníes golpeaban más duramente al régimen. Y ha sido rescatado de los escombros y el genocidio de Gaza porque multitudes en las calles del planeta este verano casi logran comenzar a hacer rodar la bola de nieve de las sanciones.

Un fracaso tan gigantesco requiere un encubrimiento gigantesco con una propaganda atronadora. Por eso el repugnante espectáculo de Trump en El Cairo con vasallos de todo tipo que desean el triunfo de la colonia y la derrota de los palestinos, incluyendo el jefe de gobierno español. Por eso también el inconcebible e ilegítimo cheque en blanco para el imperio EEUU, otorgado por el Consejo de Seguridad de la ONU, para que siga explorando la tortura colectiva en masa y el genocidio a bajo nivel de intensidad a ver si finalmente logra que desaparezcan los 2,4 millones de palestinos de Gaza. La resolución 2803 es la culminación de la propaganda, mostrando como una especie de plan de paz una abyecta resolución de refuerzo del colonialismo como si estuviéramos en 1920 y las descolonizaciones de la segunda mitad del s.XX no hubieran ocurrido.

En medio de este caos sistémico del imperio podemos contemplar disonancias cognitivas de líderes que, de forma oportunista para contentar a las masas, denuncian que hay un genocidio y a la vez van al besamanos de Trump en El Cairo, siendo EEUU el director del genocidio, e igualmente aplauden esa resolución ONU. Pedro Sánchez es el perfecto ejemplo.

Y hacia adelante a través del caos lo que veremos es que Israel va a caer. Los millones de palestinos no van a caminar en fila o en camiones hacia Egipto o Jordania, y el contexto geopolítico no permite exterminar a esos millones aunque el imperio y sus colonos lo deseen. Ese conjunto de fracturas internas económicas, sociales y políticas, el aislamiento internacional, y la inseguridad de los colonos rodeados por nativos en pie de guerra que les empujará a marcharse, así como las fracturas internas en la metrópoli de Europa y EEUU, todo ello hará que colapse el régimen en un plazo de pocos años.

  1. La solidaridad internacional con Palestina se ha extendido por todo el planeta, situando al movimiento antiimperialista internacional como un sujeto colectivo capaz de hacer una presión eficaz frente al genocidio y el colonialismo, principalmente a través de la movilización y del boicot desde la visión de huelga de consumo. ¿Crees que es suficiente? Qué tipo de organización crees que es necesaria para poder avanzar en esta guerra de los pueblos contra el imperialismo?

La cuestión palestina estaba sepultada bajo un silencio mediático ordenado por los poderes que conducen el imperialismo. El conocimiento sobre Palestina que el 7 de octubre tuvieran las masas, e incluso en la izquierda se pudiera tener, era insignificante comparado con el que se tenía en los años 70 y 80 del siglo pasado. La traición de los Acuerdos de Oslo llevada a cabo por el liderazgo oligárquico palestino al firmar su claudicación colaboró en ese enterramiento. Esa era la situación de partida el 7 de octubre. A partir de ahí la gente necesitó explicaciones de qué es lo que estaba viendo en sus pantallas con miles de cuerpos descuartizados y, dado que los medios del poder no las daban sino que enmascaraban lo que sucedía, la gente comenzó a leer, a escuchar entrevistas y a repasar la historia. Ha sido un proceso gradual alimentado por el espanto y la rabia.

A partir de ahí muchas personas comenzaron a escuchar lo que tenían que decir las organizaciones propalestinas clásicas, mayoritariamente dirigidas por ONG’s. Y escucharon llamamientos a acudir a manifestaciones y huelgas, ambas acciones fundamentales, y también no comprar patatas israelíes, no comprar en Carrefour, etc. Pero es muy complicado para mucha gente en este sistema exigirle el sacrificio de tirar a la basura un portátil HP o unas zapatillas Puma cuando ya las tenías de antes, o evitar comprar en Carrefour cuando sales a las 21h de la noche del trabajo y es lo único que tienes abierto antes de llegar a casa. Y aunque son importantes esos ejercicios de boicot, en muchos casos se puede provocar un sentimiento de frustración al dirigirse hacia una responsabilidad individual que no es posible aplicar materialmente.

¿Y entonces qué ocurrió tras dos años de espanto y rabia? que la gente quería castigar y golpear a Israel de forma eficaz. Espontáneamente y de forma creciente la gente se sublevó y salió a las carreteras del estado a sabotear la Vuelta ciclista a España hasta ser multitudes en las últimas etapas del evento, con un Pedro Sánchez incluso felicitando la acción en su disonancia cognitiva, o directamente hipocresía, sobre Palestina.

Las masas populares habían rebasado los planteamientos del boicot individual y decidieron golpear intereses israelíes colectivamente. Es lo mismo que hemos visto en Gran Bretaña con el colectivo Palestine Action que han estado los últimos seis años entrando en factorías israelíes en suelo británico y saboteándolas.

Los palestinos y sus aliados están golpeando al colonialismo y al imperialismo de distintas formas, con la mera permanencia en su tierra o con las armas, y todos están pagando un altísimo precio por ello. Quienes somos aliados de la causa palestina debemos hacer lo mismo: golpear al colonialismo israelí identificando intereses de Israel, o asociados a él, en el Estado español y golpearlos, ocuparlos, sabotearlos. No es un llamamiento a la violencia sino un llamamiento a la ejecución de la legalidad internacional en la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio, Carta de la ONU, etc que no están cumpliendo ni llevando a cabo los gobiernos, y por tanto hay un mandato moral para que lo realicemos las personas como instintivamente hicieron con la Vuelta: bloqueando un barco en un puerto, saboteando una fábrica israelí, un evento en que participe Israel, ocupando una empresa de seguridad israelí, o asociadas a Israel como la acción hace unas semanas en la sede de Indra, etc. Por supuesto se paga un precio por ello, y por eso deben crearse redes sólidas de solidaridad y apoyo frente a la represión. Pero es un precio incomparablemente más pequeño que el que pagan los palestinos bajo las bombas. Nuestra misión es agigantar las fracturas que la resistencia palestina provoca en las sociedades agresoras, incluida la española.

  1. Diversas organizaciones que están dentro de los movimientos de solidaridad con Palestina, principalmente la socialdemocracia (política, sindical,…), criminaliza a la resistencia, y no la considera como un sujeto legitimo como representante del pueblo palestino. ¿Qué relación crees que tiene con el eurocentrismo y el paternalismo que tenemos en occidente? ¿Consideras que esta forma de pensar es acertada, es una forma de discriminación racista hacia el pueblo palestino que nos impone la ideología del imperialismo?

Lenin tiró la toalla en 1919 en su esperanza de ver un proceso revolucionario anticapitalista en el corazón del imperio occidental y un año después, en 1920, convocó el Congreso de los pueblos del Este en Bakú para crear un frente heterogéneo antiimperialista. En esos años se produjo la gran escisión entre el marxismo revolucionario no occidental y el marxismo eurocéntrico basado en el pacto con el imperio para tratar de obtener mejoras graduales a la clase trabajadora europea. A eso hay que sumar nuestra historia europea de 500 años de colonialismo y genocidios que han estado proporcionando una acumulación de riqueza acelerada con más migajas a repartir que caían de la mesa para las clases populares. Y todo eso requirió un contexto bien asentado de deshumanización y salvajización de los pueblos oprimidos, y expresiones derivadas como islamofobia, arabofobia, judeofobia, negrofobia y otras dimensiones del racismo y supremacismo occidental.

La izquierda occidental no es ajena a toda esa contaminación y de hecho en gran parte hoy sigue aquejada de esa toxicidad. Sumado a todo eso en occidente se nos ha impuesto una creencia de salvadores, por ejemplo con la caída del apartheid en Sudáfrica como si hubiera sido resultado de nuestras manifestaciones en Europa en lugar de que la caída fue consecuencia de la resistencia y lucha del pueblo sudafricano a la que los europeos acompañamos en los últimos años, y lo mismo se puede decir de la resistencia y lucha palestina con las movilizaciones mundiales que esa resistencia dinamiza, es decir, no se puede confundir causa con consecuencia. Y adicionalmente el falso dogma de la “no violencia” y la “resolución no violenta de los conflictos” como un catecismo para disuadir cualquier rebelión contra el imperialismo.

Partimos de esos elementos, y cuando nos encontramos con un movimiento armado de liberación nacional lo primero que hacemos es mirar cuáles son sus siglas, cuál es la apariencia física de sus integrantes, qué posición tienen sobre la cuestión LGTBIQ+, si son ateos o religiosos, si son veganos, es decir, someter a ese movimiento a un test de compatibilidad con nuestro supremacismo eurocéntrico para ver si son dignos o merecedores de nuestro apoyo en una actitud antimarxista y antileninista. No sabemos, o al menos yo no sé, si Ho Chi Minh o Giap eran machistas o su posición sobre la homosexualidad, pero tenían todo mi apoyo incondicional en la lucha de liberación de Vietnam. No hay nada más revolucionario que apoyar incondicionalmente toda lucha antiimperialista.

En España el PCE ha llamado terrorista y reaccionario a Hamas, por supuesto también el PCF que sigue teniendo en su web un deleznable comunicado sobre el 7 de octubre, pero incluso si leemos lo que dice el KKE veremos que bajo toda su retórica bolchevique al final, al igual que el PCE y el PCF, acaba aceptando la “solución de los dos estados” en Palestina basado en las fronteras de 1967 y por tanto defendiendo la existencia de la criatura del imperio, Israel.

Muchos partidos comunistas arrastran el lastre del catastrófico error de la URSS en 1947 cuando súbitamente pasó de exigir un único estado democrático en Palestina a acabar aceptando en la resolución 181 la fortaleza imperialista en Palestina y la “partición en dos estados”. No me asombra el seguidismo que el PCI o el PCF hicieron de un día para otro de aquella decisión, era otro contexto, pero no concibo que ya desde hace décadas y hoy en día no pueda ser revisado críticamente que Stalin y Gromiko se equivocaron gravemente pensando en que lograrían un “estado soviético” de colonos judíos en Palestina. Incluso países que sufrieron la colonización y llevaron a cabo su liberación nacional como Cuba o Argelia hoy defienden como posición oficial de sus gobiernos la solución de “dos estados” y por tanto defienden la existencia de Israel.

Añadido a esto, además el considerar a la golpista y mafiosa Autoridad Palestina como la representante del pueblo palestino en lugar de entender que es el departamento indígena de la colonización. El sionismo y el imperialismo han penetrado en fuerzas comunistas y países descolonizados y ahora se niega a los palestinos su derecho a la descolonización.

Hay una regla básica natural que llevó a sus escritos Frantz Fanon, y es que la representación de un pueblo oprimido está en quienes siguen resistiendo a la opresión, no en quienes se rindieron o en intermediarios. Por tanto la representación del pueblo palestino está en las fuerzas de resistencia, Hamas, Jihad Islámica, Frente Popular, etc, y los líderes y representantes del pueblo palestino han sido sucesivamente los asesinados Ismael Haniyeh, Yahya Sinwar, Mohammed Deif, y hoy quienes siguen con vida, Ahmad Saadat o Khalil al Khaya.

Paradójicamente en España nadie discute la legitimidad del frente heterogéneo que se levantó contra los franceses en 1808 (no entro a valorar si fue acertado o no), con curas ultras, carlistas o militares liberales, o también se elogia el frente heterogéneo que liberó Francia del fascismo alemán, con los republicanos españoles entrando en la liberada París, los guerrilleros socialistas y comunistas de Jean Moulin, combatientes nacionalistas y monárquicos franceses, y todos liderados por un católico de derechas como De Gaulle, que después fue un genocida en Indochina, Argelia y otros países colonizados por Francia. Y sin embargo hoy cuestionamos y descalificamos el frente heterogéneo de las fuerzas de resistencia palestina, y específicamente la izquierda con nuestro supremacismo intelectual mientras nos hacemos fotos con Leila Khaled porque aquellos tiempos del FPLP sí que eran los únicos aceptables para nuestro prejuicio colonialista del que estamos atravesados.

  1. Vivimos una crisis de dominación del imperialismo, que ha venido dominando el mundo desde hace más de 500 años, donde está perdiendo la batalla de la economía, y se aferra a su dominio por parte de las armas. Además de Palestina, agreden a Venezuela, imponen un bloqueo asesino al pueblo cubano, hacen de América Latina su patio trasero, la OTAN sigue su escalada armamentística y de guerra, continuan la agresión al pueblo saharaui, Sudán en guerra, el polvorín de Taiwan,… ¿No es esto parte de una misma guerra global contra los pueblos, por continuar su dominación? ¿No crees necesario dar el salto de conciencia de la solidaridad con luchas aisladas, a la solidaridad antiimperialista completa?

Así es, el capitalismo ha necesitado de su modo colonial de producción durante estos 500 años para convertir la desposesión y despojo a otros pueblos en la acumulación gigantesca de riqueza que disfrutan los países asociados al imperio global euroamericano, con los diferentes papeles que ocupan cada uno de esos países que forman ese grupo, ya que no es lo mismo España que Suecia. Y en la actual etapa de crisis cíclica, que podría haber sido una más en su historia de destrucción y reconstrucción, de masacres y posterior crecimiento, ese cártel criminal se ha encontrado que un actor como China, sometido a 150 años de saqueo y humillación, ha logrado subir a la primera posición global utilizando algunas de las reglas capitalistas, excluyendo las violentas y coercitivas.

Esto ha sido catastrófico para estos gángsters porque ya estamos viendo la basculación hacia Asia del poder, la disuasión, los foros de diálogo y la legitimidad mundial que se está produciendo. Y por tanto, como vasos comunicantes, la debilidad extrema en la que están cayendo en primer lugar los países europeos con una desindustrialización voluntaria y suicida por arrojarse a los pies de su hijo bastardo EEUU, al otro lado de un océano, y simultáneamente rebelándose como un cáncer contra el gran organismo asiático al que pertenece ese apéndice menor llamado Europa. Esto es algo suicida ya sea en biología o en la historia de las sociedades. El monopolio de la extrema violencia del imperio basada en guerras de sometimiento también está desapareciendo, por un lado por la existencia de la bomba atómica en manos de otros actores no occidentales, y por otro lado la universalización de tecnología militar de bajo coste como misiles y drones.

Por tanto, tal como dices, estamos en un momento histórico diferente, no de bucle de crisis periódica, sino de final de ciclo de 500 años de dominación blanca occidental basada en la máxima violencia y desposesión. La descomposición y aumento de la pobreza en el seno de las sociedades europeas y de EEUU es palpable. Pero también también es un reflejo de ello esa franja de lucha por la descolonización y la soberanía que abarca desde el Atlántico con el Sáhara, Mali, Niger, Burkina Faso, Chad, y llega hasta el Mar Rojo y Asia Central con Yemen, Palestina, Líbano o Irán. Por supuesto el imperio asesta golpes duros y logra victorias o la mera destrucción en algunos espacios como Libia, Siria, Sudán, etc. En América Latina también estamos viendo esas luchas de acción y reacción antiimperialista-imperialista en diferentes países, con la salvaguarda de la resistencia de Cuba y Venezuela. Por supuesto un imperio en declive que no puede ejercer su hegemonía por los cauces habituales de cooptación es muy peligroso por los zarpazos que puede asestar, pero el factor de disuasión que por ejemplo hemos visto con Irán e incluso Yemen y sus misiles es determinante para enviar portaaviones a miles de kilómetros de distancia por prudencia o directamente al dique seco a reparación y el gravísimo riesgo que enfrenta el imperio de un posible hundimiento.

Es obvio que la actual disputa no está basada en principios ideológicos claros como socialismo frente a capitalismo y sin embargo se trata de una disputa entre soberanía frente a colonialismo, pero ésta disputa está contenida en la primera. El primer paso para establecer la conciencia global de una justicia social global y unos escasos recursos planetarios accesibles para toda la humanidad pasa por derrocar al colonialismo y enarbolar el concepto de soberanía como primer paso para establecer las posteriores reglas de entendimiento con los restantes actores con un reconocimiento honesto entre las partes.

Cuando antes hablábamos de las masas a las que la resistencia y sacrificio palestino había empujado a las calles y carreteras, hablábamos del aprendizaje y adquisición de conocimientos que esas masas habían tenido en estos dos años. Pero hay más. Muchas de esas personas que hoy están saliendo a las calles llamaron terroristas a los palestinos el 7 de octubre, y hoy no sólo salen a las calles sino que reconocen el derecho del pueblo palestino a la lucha armada sin seguir prejuzgando a los grupos de resistencia palestina. Yo he comprobado esa transformación en algunas personas de mi alrededor que no están en mi burbuja ideológica. Y a partir de ese entendimiento, han borrado el condicionamiento programado del mito de la “no violencia”, asumiendo abiertamente que al imperio, y a su fascismo, no se le derrota con negociación, diálogo o incluso manifestaciones, sino con resistencia por todos los medios a nuestro alcance. Y al mismo tiempo han descubierto que somos seres que pertenecemos al corazón imperial que está alimentando ese genocidio y se han preguntado a sí mismas su rol en el interior de esta maquinaria de muerte. Y se echaron a las calles y carreteras a sabotear un tótem de espectáculo deportivo. Todos esos conceptos eran algo común en nuestra sociedad hace 50 o 60 años pero estaban aniquilados por los medios hegemónicos de propaganda, y sin embargo las masas los han recuperado por sí mismas en un proceso autodidacta asombroso que nos han situado ideológicamente en una buena plataforma para afrontar la descomposición acelerada en España y Europa que vendrá en los próximos años. La resistencia por todos los medios, incluida la armada, es algo que los palestinos nos han vuelto a enseñar a multitudes en el resto del planeta, y llegará nuestro momento de tener que aplicar ese aprendizaje.

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