
Este 25 de noviembre la Juventud Comunista volverá a salir a las calles en repulsa de la violencia machista. Como en cada jornada de lucha, es necesario realizar análisis de la situación y las reivindicaciones concretas de la juventud. En este caso, es necesario abordar cómo la nueva fascistización de la sociedad está propiciando nuevas formas de violencia en edades cada vez más tempranas.
Como comunistas siempre hemos analizado el surgimiento del fascismo: sabemos que es la reacción del capital cuando ve en peligro su hegemonía. Entendemos que es urgente seguir haciéndolo, porque pese a que teóricamente seamos capaces de analizarlo, seguimos confusas ante cualquier joven que se afirma franquista (idea que ha crecido un 21 %), y cómo esto viene acompañado de unos mayores índices de agresiones.
Las generaciones jóvenes se muestran divididas: por un lado, vemos un gran número en las manifestaciones feministas y por los derechos LGTB, principalmente mujeres y pertenecientes al colectivo LGTB, y a la vez un crecimiento de hombres jóvenes en el desfile del 12O, en los mítines de Vox y en la convocatoria fascista que encuentren. Así, vemos cómo una parte de juventud ha tomado el feminismo, el antirracismo y la conciencia contra la homofobia como parte de sus ideas, mientras otra parte consume los argumentos de la extrema derecha y el nuevo fascismo, afirmando tener miedo por una denuncia falsa, hablando de la ideología de woke y culpando de la situación económica a la migración.
Las redes sociales y los nuevos personajes encumbrados enraízan esta ideología en adolescentes que crean su concepto del mundo a través de lo que de ellos oyen. Hablan del emprendedurismo, del dinero y culpan a quienes no triunfan. Vuelven al mensaje de que quien es pobre lo es porque quiere, porque no se esfuerza y, también, que triunfar es tener una mujer objeto al lado a la que mantener y cosificar. Las agresiones en internet son una de las nuevas preocupaciones, desde el acoso al chantaje y difusión de contenido íntimo, real o creado con las herramientas de inteligencia artificial.
La juventud que se ha movilizado en las últimas generaciones tiene el feminismo como un pilar muy importante con el que continuar la actividad política. Muchas de ellas han acabado organizándose a través de estas primeras manifestaciones feministas, desde los centros de estudio y demás asambleas, hasta pasar a organizaciones transversales y de clase. Las campañas antifeministas de grupos fascistas en centros estudiantiles, el acoso a las clínicas donde se practican IVE por grupos católicos llenas de jóvenes que rezan delante de las clínicas también son violencia machista, enraizada cada vez más en la juventud. Tenemos clara la amplia división que se da entre las generaciones más jóvenes. Las compañeras feministas más jóvenes se encuentran, sobre todo, en los espacios educativos con el discurso más reaccionario y violento al feminismo. La división se aprecia hasta en la cultura más consumida por la juventud, con canciones que se proclaman como himnos feministas y personajes en redes que alardean de agresiones en sus grupos sociales sin preocupación ninguna.
Tanto los ataques que manan de la extrema derecha y el fascismo como el boicot de la burguesía a la organización feminista de clase no pueden ser únicamente leídos como machistas o antifeministas. Debemos leer estos ataques en toda su profundidad, para que nuestra respuesta sea desde un feminismo antifascista y de clase. Debe ser nuestra tarea dejar esto claro en estos frentes. Reivindicar y concienciar en estos espacios fortalecerá el discurso del feminismo de clase y, más importante, no permitirá que la lucha de las mujeres sea degradada por el feminismo burgués.
El ataque al feminismo y el bombardeo a la juventud con estas ideas no es casual. Ya sabemos que la alianza entre patriarcado y capital sostiene la explotación de nuestra clase, por eso temen tanto una nueva ola feminista concienciada y buscan desmovilizar esta conciencia que se está creando entre la juventud.
Edurne Batanero











