El capitalismo, desde los albores de su acumulación originaria, nació chorreando sangre y lodo, en palabras de Carlos Marx, y en su evolución histórica lo ha expresado tan explícitamente que los episodios son innumerables. Desde los métodos de la conquista de América y el mercado triangular de esclavos en África, la colonización y exterminio de las poblaciones originarias de Norteamérica, la masacre llevada a cabo por la burguesía en la Comuna de París, las guerras del opio en China, etc. reflejan que el capitalismo estuvo instalado en la barbarie desde sus inicios.

Hoy, tras décadas de agresión y colonización en Palestina, estos casi dos últimos años el imperialismo ha rebasado todas las barreras de los límites éticos y morales existentes, a través de los crueles métodos por los que lleva a cabo este genocidio y hambruna retransmitidos por televisión, llevados a cabo de forma consciente y sistemática, con el objetivo de exterminar al pueblo palestino. El sionismo no le perdona a Palestina la solidaridad que desprende a lo largo del mundo, su capacidad de resistencia y cohesión frente a un enemigo infinitamente más armado, su amor por su tierra, cultura e historia, y sobre todo la dignidad que, una y otra vez, el pueblo palestino le demuestra a los pueblos del mundo con su ejemplo y determinación frente a la dominación imperialista.

Ante la grave crisis general, de carácter estructural, del capitalismo, el imperialismo se ha ido despojando de los consensos y formalidades democrático-burguesas de las que se fue dotando tras la Segunda Guerra Mundial (la ONU es hoy un zombi instalado en la parálisis y la complicidad genocida), porque hoy le suponen un problema para continuar con su dominación internacional y recurre a métodos cada vez más explícitos para continuar con el sometimiento de los pueblos del mundo. Es la crisis de la base capitalista lo que determina su superestructura y sus métodos, cada vez más inhumanos. El ente sionista sigue impunemente sus atrocidades, con el apoyo directo de EE. UU. y los hipócritas lamentos de la Unión Europea que, no solo no ha movido ni un solo dedo para detener este genocidio, sino que ha mantenido todo tipo de relaciones con el ente sionista, colaborando implícitamente con el genocidio.

Frente a la resignación: solidaridad internacionalista

Gaza es hoy el rostro de la barbarie y del único futuro posible que el imperialismo es capaz de ofrecer a la humanidad, tras quinientos años de dominación de occidente. Y frente a la resignación y la inacción que desprende el trato que los medios de la prensa burguesa realizan de este genocidio (y que insisten en disfrazar como una guerra), los pueblos del mundo, bajo el espíritu del internacionalismo proletario y la solidaridad internacional, estamos en la obligación de organizar el combate, la movilización solidaria constante con el pueblo palestino, la exigencia a nuestros gobiernos de la ruptura de relaciones de todo tipo (académicas, comerciales, militares, diplomáticas, etc.) y la condena explícita al ente sionista de Israel y su no reconocimiento político, el apoyo al pueblo palestino y a su vanguardia combatiente, así como a todo el eje de la resistencia, hasta derrotar al enemigo sionista.

Esta es una guerra que el imperialismo ha declarado a los pueblos del mundo. Una batalla en la que, frente a su proyecto de barbarie, debemos levantar la bandera del humanismo, organizando la solidaridad y el internacionalismo que caracteriza a la clase obrera internacional, esta vez sí, hasta la victoria final.

¡Viva Palestina Libre del Río al Mar! ¡Viva la Resistencia! ¡Proletarios del mundo, uníos!

Francisco Valverde


Palestina como fronteira moral da Humanidade

  

 
O capitalismo, desde os alvores da sua acumulação primitiva, nasceu escorrendo sangue e lama, nas palavras de Karl Marx, e na sua evolução histórica o tem expressado tão explicitamente que os episódios são incontáveis. Desde os métodos da conquista da América e o mercado triangular de escravos na África, a colonização e extermínio das populações originárias da América do Norte, o massacre levado a cabo pela burguesia na Comuna de Paris, as guerras do ópio na China etc., refletem que o capitalismo esteve instalado na barbárie desde seus inícios.

Hoje, após décadas de agressão e colonização na Palestina, nestes quase dois últimos anos o imperialismo ultrapassou todas as barreiras dos limites éticos e morais existentes, através dos cruéis métodos com que leva a cabo este genocídio e fome televisionados, executados de forma consciente e sistemática, com o objetivo de exterminar o povo palestino. O sionismo não perdoa à Palestina a solidariedade que irradia por todo o mundo, a sua capacidade de resistência e coesão frente a um inimigo infinitamente mais armado, seu amor pela sua terra, cultura e história, e sobretudo a dignidade que, uma e outra vez, o povo palestino demonstra aos povos do mundo com seu exemplo e determinação frente à dominação imperialista.

Diante da grave crise geral, de caráter estrutural do capitalismo, o imperialismo foi-se despojando dos consensos e formalidades democrático-burguesas com que se dotou após a Segunda Guerra Mundial (a ONU é hoje um zumbi instalado na paralisia e na cumplicidade genocida), porque hoje lhe supõem um problema para continuar com sua dominação internacional e recorre a métodos cada vez mais explícitos para seguir com o submetimento dos povos do mundo. É a crise da base capitalista o que determina a sua superestrutura e os seus métodos, cada vez mais desumanos. O ente sionista segue impunemente as suas atrocidades, com o apoio direto dos EUA e os hipócritas lamentos da União Europeia que, não só não moveu um só dedo para deter este genocídio, senão que manteve todo tipo de relações com o ente sionista, colaborando implicitamente com o genocídio.

Frente à resignação: solidariedade internacionalista

Gaza é hoje o rosto da barbárie e do único futuro possível que o imperialismo é capaz de oferecer à humanidade, após quinhentos anos de dominação do Ocidente. E frente à resignação e inação que emanam do tratamento que os meios da imprensa burguesa dão a este genocídio (e que insistem em disfarçar como uma guerra), os povos do mundo, sob o espírito do internacionalismo proletário e da solidariedade internacional, estamos na obrigação de organizar o combate, a mobilização solidária constante com o povo palestino, a exigência a nossos governos da rutura de relações de todo tipo (académicas, comerciais, militares, diplomáticas, etc.) e a condenação explícita ao ente sionista de Israel e seu não reconhecimento político, o apoio ao povo palestino e à sua vanguarda combatente, assim como a todo o Eixo da Resistência, até derrotar o inimigo sionista.

Esta é uma guerra que o imperialismo declarou aos povos do mundo. Uma batalha na que, frente ao seu projeto de barbárie, devemos levantar a bandeira do humanismo, organizando a solidariedade e o internacionalismo que caracteriza a classe operária internacional, desta vez sim, até a vitória final.

Viva a Palestina Livre do Rio ao Mar! Viva a Resistência! Proletários de todos os países, uni-vos!

Francisco Valverde

 

batalla_de_ideas2-page001.png