
Se dan cuenta de que están perdiendo. Eso explica sus acciones desesperadas y sin control.
En algún momento, con algo de lucidez, incluso llegan a entender que ya perdieron.
Pero son imperialistas ….., y por eso la cosa no tiene remedio. Siguen insistiendo en ser los primeros, y los más poderosos, y desconocer las leyes científicas del desarrollo social.
A pesar de que el centro del mundo hace tiempo que ya no está ni en Bruselas, ni en Washington, no por ello desisten y cambian en algo sus pautas de actuación.
El eje anglo-yanki-sionista, que durante un largo ciclo había sido determinante en la lucha de clases mundial, hoy no acepta su derrota histórica. A pesar de la evidencia de las cifras de la macroeconomía mundial, y de que se conforman nuevos proyectos con otros sujetos y otras prioridades, que le disputan su ya decadente hegemonía.
En el período anterior este eje imperialista se dotó de una arquitectura mundial a la medida de sus intereses. Ello les permitió imponer sus leyes, su FMI, su dólar, su OTAN, incluso su ONU, y hasta su Ginebra y su CPI.
Pero todo eso se convirtió ya en un obstáculo para su deforme y parasitario proceso de acumulación de capitales.
Es puro materialismo dialéctico.
El proceso de acumulación, cada día más concentrado y centralizado (monopolístico), impulsó un nuevo desarrollo de las fuerzas productivas, más elevado. Se generaron entonces cambios sustanciales en la base material, y esa base material más avanzada, a su vez, requiere una nueva superestructura en sintonía con ella. La fracción oligárquica de la burguesía, entonces, necesita destruir la superestructura anterior, que se le ha quedado inservible con respecto a sus nuevas necesidades de acumulación.
Marx y Engels lo teorizaron con claridad, desde el mismo Manifiesto Comunista.
La destrucción de la vieja y caduca superestructura es un proceso marcado por la violencia. Por una violencia proporcional a todo lo que hay que destruir, y a la que se añade la otra violencia necesaria para imponer la nueva superestructura adecuada a la base material actual, en la que unos pocos monopolios concentran la mayor parte de la riqueza social. Esa sociedad del 1 %, como se suele sintetizar.
El eje anglo-yanki-sionista tiene trazada su propia, desesperada, hoja de ruta. Siendo el componente sionista el que ordena en última instancia.
¿Qué se destruye hoy? Podríamos decir, a modo de resumen, que lo que se destruye es la vieja democracia formal burguesa. Ese mecanismo de legitimación de la violencia del poder burgués, que fue de la mayor utilidad para perpetuar el sistema capitalista después de la Revolución de Octubre. Y también en tiempos del bloque del socialismo real, y para evitar el riesgo de que esos procesos revolucionarios se extendieran a otros países.
Esta nueva fase del desarrollo de las fuerzas productivas, y el gigantesco proceso de concentración y centralización del capital, están exigiendo -en el marco del capitalismo imperialista-, una nueva superestructura ajustada a esa dimensión planetaria del proceso de acumulación de capitales.
Ahora ya no queda margen para formalidades democráticas. Lo que necesita el capital es una dictadura mundial explícita (también con su componente fascista), el sometimiento de la Humanidad entera al dictado de unos pocos, y la aniquilación de la soberanía nacional, de la identidad de los pueblos, del derecho a la vida, de los hasta ahora llamados Derechos Humanos, del Derecho Internacional Humanitario, y de “otras monsergas” ya periclitadas.
Esas son las necesidades apremiantes, objetivas y concretas, de ese eje imperialista. Y lo estás viendo en Gaza, en tiempo real y retransmitido en directo. No te engañes, es así.
Si todo este panorama dantesco no fuera suficiente para imponer la nueva superestructura que necesita el imperialismo, esa oligarquía mundial no tendrá ningún problema en repetir ese mismo escenario en cualquier otro lugar y, además, de forma ampliada e intensificada. También llegando a la guerra nuclear, y a cientos de millones de muertos, si fuera ello necesario. En nuestra imaginación no caben escenarios tan aterradores, en la de ellos sí.
Pero estos estúpidos imperialistas, precisamente por ser imperialistas, lo que no tienen es la capacidad de entender que el actual intenso desarrollo de las fuerzas productivas lo que está gritando, desde hace tiempo, es que ya no sirve el capitalismo como sistema mundo para dar respuesta a la base material que se está creando como producto de su brutal violencia sobre la clase obrera mundial, sobre toda la Humanidad, y sobre el planeta. No entienden que ya se acabó su tiempo, no entienden (no aceptan) que ya han caducado.
Por esto, por esa lógica capitalista, que en última instancia se concreta en la reiterada estupidez de sus desesperados líderes, es por lo que es imposible que desistan por voluntad propia de su intrínseca barbarie actual.
El imperialismo ha de ser derrotado (destruido), y enterrado, en un violento proceso en el que se han de movilizar fuerzas extraordinarias de cambio social, impulsadas por la comprensión científica del momento histórico. Fuerzas que tendrán la capacidad de crear la nueva superestructura –necesariamente socialista- que sí se corresponda con el extraordinario desarrollo actual de las fuerzas productivas, y la inmensa base material asociada a este desarrollo.
Por tanto, también desde el lado de las fuerzas situadas frente a ese polo imperialista, y del campo popular en general, es necesario comprender los límites cada día más escasos para cualquier tipo de opción reformista dentro del capitalismo actual. Es una ecuación cuyo límite tiende aceleradamente a cero, de forma inevitable.
La coyuntura es revolucionaria.
La intervención sobre el factor subjetivo es hoy el reto principal. Práctica, acción.
El prerrequisito para ello es la firmeza revolucionaria del destacamento que aspira a ser vanguardia del cambio social histórico. Es decir, lo esencial es su capacidad para ejercer la conducción revolucionaria, como sujeto político en el tránsito revolucionario.
Lo complejo, tratado aquí solo desde lo esencial
C. Suárez
Verano 2025











