
Hoy 25 de julio está prevista la liberación de George Ibrahim Abdallah, comunista libanés encarcelado en Francia desde 1984 y condenado a cadena perpetua en 1987, es el prisionero político más antiguo de Europa. Tras más de 40 años en prisión será puesto en libertad condicional e inmediatamente enviado a su Líbano natal.
Cuando fue capturado era militante de la organización político-militar Facciones Revolucionarias Armadas Libanesas, y se le acusó de ser el responsable de la muerte a bala del agregado militar adjunto de la embajada estadounidense en París, el teniente coronel Charles R. Ray, y del agente del Mossad Yakov Bar-Simantov. También se le acusó del intento de asesinato del cónsul yankee en Estrasburgo. Todos estos hechos sucedieron en 1982.
George Abdallah nunca reconoció su participación en los hechos, pero los reivindicó como acciones de resistencia a la ocupación. Aunque primero se le acusó únicamente de posesión de documentación falsa, rápidamente fue considerado el responsable de las acciones militares contra agentes del imperialismo y de la ocupación. El imperialismo necesitaba culpables, el imperialismo necesitaba dar escarmiento. Y como tantas otras veces retorció su propia formalidad democrática para conseguir un rehén que sirva de disuasión. Si en el medievo se dejaban restos humanos a las puertas de las murallas como advertencia, hoy el imperialismo mantiene en sus mazmorras a revolucionarios y revolucionarias a perpetuidad.
Desde 1999, según la legislación francesa, debería haber sido puesto en libertad condicional, pero tanto la fiscalía de la República como la embajada de los EEUU en Francia se oponían y bloqueaban su liberación.
Hoy a los 74 años, Georges Ibrahim Abdallah será puesto en libertad. Saldrá igual que entró, con la cabeza alta, como comunista y patriota árabe. Llegará a un Líbano bombardeado como en los 70 y 80, con una Palestina arrasada en Gaza, con niños asesinados por hambre, enfermedades y bombas sionistas y con una Síria rota y en manos de los agentes de Israel.
Si George Abdallah fuera un joven libanés como lo era en 1975, volvería a empuñar las armas en defensa de su pueblo, no nos cabe duda.
El imperialismo mantiene secuestrados a miles de revolucionarios y revolucionarias, desde Filipinas a Francia, desde los EEUU a Palestina. Simón Trinidad, Mumia Abu-Jamal, Ahmad Sa’Adat… Es un deber revolucionario e internacionalista articular la solidaridad con el conjunto de prisioneros y prisioneras del imperialismo, hoy mejor que mañana.
Ahora toca celebrar la tardía liberación de George Abdallah
Ferran N.








