
Huesca, 3 de septiembre de 1907 - México D.F. 8 de diciembre de 1982.
Su origen familiar vinculado a la enseñanza y sus altas capacidades determinaron que fuera una rara avis en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid entre 1925 y 1929. Después cursó la carrera de Magisterio en Barcelona y allí, en 1930, entró a militar al Partido Comunista.
Ya acabado el periodo estudiantil, compaginó su trabajo como funcionaria del Cuerpo Auxiliar de Correos y el de maestra. En esos años se vincula a FETE, donde llegó a desempeñarse como tesorera en 1934.
En unos años de intensa lucha de clases, esta mujer culturalmente inquieta, dispuesta y políticamente comprometida, fue elegida como candidata de Huesca y Zaragoza para las elecciones de diputados a Cortes de noviembre de 1933. Aunque los resultados no fueron buenos, la batalla política continuó por otros caminos. Así, junto con otras destacadas militantes creó la publicación ¡Compañera! el órgano de las mujeres trabajadoras de la ciudad y del campo. Desde 1933 formó también parte del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo y, en mayo de 1934, viajó a París para participar en el primer Congreso Mundial que celebró esta organización.
Tras la ilegalización de la agrupación de mujeres contra la guerra puso en marcha la Organización Pro Infancia Obrera, de la que posteriormente surgiría la Agrupación de Mujeres Antifascistas (AMA). En AMA llegó a ocupar la secretaría general. Encarnación también fue dirigente del Socorro Rojo.
Su labor propagandística y reivindicativa la llevó, en distintos momentos del periodo radical-cedista, a sufrir detenciones y ser procesada en varias ocasiones. El golpe fascista no interrumpió dicha actividad política y así, en agosto fue designada vocal en la Junta provincial de Protección de Menores de Madrid, desarrollando también tareas de organización y de información en el Frente de Madrid con el grado de Comandante. En 1937 publicó su obra Mujeres antifascistas, su trabajo y su organización.
Tras la derrota republicana continuó las actividades en el Socorro Rojo Internacional y participó personalmente en la liberación de varios comunistas aprisionados en campos de concentración de Alicante.
De Pamplona a Francia y, tras pasar una breve temporada trabajando en tierras galas, recaló como buena parte del exilio republicano, en México. Tras una fugaz estancia en Veracruz, finalmente se traslada hasta México D.F., donde estableció definitivamente su residencia y donde nacerá su hijo. Desde 1943 sus ingresos procederán de su trabajo como correctora de estilo y traductora de textos franceses.
Mantuvo su actividad militante escribiendo para Mundo Obrero o España Popular. Pero, ante todo, destacó por su actividad en la organización Unión de Mujeres Españolas, donde, entre los años 1948 y 1950 –como mínimo–, ocupó la secretaría y la presidencia.
Ella es vivo ejemplo de que la cabal y consecuente manera de ser antifascista y feminista, es ser comunista.
Ana Muñoz








