Para combatir el brote de coronavirus, el Gobierno decretó el estado de alarma  que, entre otras medidas, obliga a toda la población a un periodo de confinamiento que ya se prolonga varias semanas y que desconocemos el tiempo que continuará.

 

Hemos llegado a una cifra record de desempleo, tanto en términos temporales como en destrucción neta de empleo, con una subida alarmante de la pobreza, con 1,1 millones de familias que tienen a todos sus miembros en paro y más de 600.000 hogares sin ningún ingreso, con una escalada represiva y más de 800.000 sanciones a la población, con un déficit de servicios públicos fruto de años de privatizaciones que han diezmado a la población más vulnerable y ante la ya anunciada recesión de la economía y contracción del PIB, no vamos a quedarnos impasibles ante el plan de la oligarquía para que nuevamente sea el pueblo trabajador quien pague la crisis capitalista. Todos nuestros derechos están amenazados en este momento; todos los ganamos luchando y todos los podremos perder si no los defendemos con todas las herramientas que tengamos a nuestro alcance.

El exilio cultural republicano español es mayormente conocido y con cierta tradición de estudio en lo referente al exilio en Latinoamérica y Francia, dejando en el olvido por parte de la historiografía institucional y academicista al exilio cultural en la URSS.

En este 81 Aniversario del comienzo del exilio republicano español es una necesidad cultural e histórica la recuperación del exilio cultural republicano y comunista en la Unión Soviética y su gran aportación al mundo de la cultura republicana española en el exilio.

22 de abril del 2020, día del Natalicio de Lenin

Queridos camaradas de España, reciban un fuerte y caluroso abrazo a la distancia, en medio toda esta locura llamada capitalismo.

Sin duda alguna que hay un antes y un después del COVID-19. Esta pandemia ha provocado no sólo la muerte de cientos de miles de personas en el mundo, sino también el despido de millones de trabajadores a la ya de por sí precarizada vida de éstos y sus familias.

Me quiero centrar en este escrito en dos etapas, el antes y el después del COVID-19 para entender las dimensiones sociales, económicas, y políticas de México. Lo hago de esta manera para dimensionar que la crisis capitalista y el neoliberalismo no están en fase terminal como aseguran algunos analistas y liberales de la palabra, sino que se han vuelto más peligrosos en la medida en que sus intereses se han visto afectados por entes microscópicos como el COVID-19. Los despidos de millones de trabajadores y los programas de salvamento de los bancos y las grandes empresas, dan pie a señalar la recomposición del capital después de la pandemia, sin dejar de lado el problema ambiental que cada vez avanza con cambios adversos para quienes habitamos el planeta, humanos y no humanos.

 

La Habana (Prensa Latina).- Las últimas noticias deportivas están lejos de ser alentadoras. El mes de abril continúa su marcha y la mayoría de los torneos previstos pierden espacio en el calendario. El mundo atlético está en pausa y muestra serias lesiones tras hincar sus rodillas ante el virus SARS-CoV-2, su verdugo.

Los muy ricos de este mundo se ponen a buen recaudo, protegidos tras barreras de acero y concreto, en búnkeres acondicionados con todos los recursos, no solo para sobrevivir, sino para llevar una cómoda supervivencia.

Mientras, en Las Vegas, la excéntrica ciudad del vicio, los sin techo fueron ubicados en cuarentena en un estacionamiento al aire libre, expuestos al sereno, mientras los hoteles permanecen vacíos. Eso ocurre en Nevada, uno de los Estados más ricos del mundo.

La cultura del descarte y la exclusión funciona implacable en el capitalismo.

Durante la crisis del COVID-19, como era de esperar, las miradas se centran de fronteras para adentro, es algo perfectamente normal teniendo en cuenta el estado de alarma y la masificación de los centros de salud pública, que desbordados, no dan a basto para satisfacer las necesidades de la población susceptible de contraer o que ya ha contraído el virus. Mientras tanto, esas mismas miradas de la prensa nacional, no reflejan la gravísima situación por la que están pasando amplios sectores de la clase obrera en España, confinados en condiciones de enorme precariedad, en pequeños espacios y sin los recursos necesarios para poder satisfacer sus necesidades más básicas, mientras el estado, sin atender esto, responde con la militarización y el estado policial en las calles.

Genocidio militar fascista con el apoyo de la iglesia y los terratenientes contra la clase obrera y el campesinado. Desde la propaganda fascista burguesa siempre se nos ha vendido la historia de lo ocurrido en la Segunda República y que dio origen a la guerra nacional revolucionaria, como a ellos les ha interesado, falsificando los hechos y creando mitos para tergiversar lo ocurrido, así de ese modo ocultar la verdad de los acontecimientos y poder seguir manteniendo el poder. La República con la victoria del Frente Popular en las elecciones, causo un auténtico estado de euforia y esperanza para el pueblo trabajador que veía con ello la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y salir de la miseria en la que históricamente les habían sumido los terratenientes con la ayuda del clero y los militares.

Quiero recordar que Manolo Valle recogía en la tercera parte de El signo de los cuatro que Dashiel Hammett abandonó la escritura porque ya había dicho todo lo que tenía que decir. Es cierto que la postura contraria, considera que la repetición una y otra vez de la misma obra, se encomia como una especie de estigma del genio. Martin Scorsese claramente se apuntaría a la segunda idea.

El irlandés es una adaptación de I heard you paint houses (Oí que pintas casas, expresión en clave para decir que asesinas a sueldo) de Charles Brandt. Ambas cuentan la historia de la relación de la mafia  con el sindicato de transportistas en la época de Jimmy Hoffa a través de Frank Sheeran, el irlandés. La película de Netflix dedica más de tres horas al ascenso de este personaje en el sindicato y en la mafia, como ambas se convierten en un momento en lealtades enfrentadas, y finalmente la decadencia solitaria en una residencia de ancianos. Lo curioso es que esta historia real o, al menos, basada “en hechos reales” repite los temas de Casino y Uno de los nuestros, pero también Toro salvaje o El lobo de Wall Street y de otras cuantas de Scorsese.

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