Según la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, las entidades bancarias blanquearon más de 352.000 millones de dólares procedentes del crimen organizado y el tráfico de drogas.

Este dato, relativo al año 2008, en plena crisis capitalista, muestra como no existe barrera moral, ética o legal que pueda frenar a los capitalistas a la hora de remontar su tasa de beneficios. Así, en un momento en el que el capital financiero requiere de cantidades ingentes de capital, no se duda en mirar hacia otra parte y blanquear dinero para las principales organizaciones criminales de todo el mundo.

Pasan hambre mientras nosotros lo estamos tirando; Papá Noel manda papeo que esto está muy feo”

Sirva esta descriptiva frase de La Polla Records para iniciar la que pretende ser una no menos provocativa reflexión general sobre las ONGDs entrando a valorar su papel de narcótico social autocomplaciente y la miseria ética de sus pingües presupuestos ligados a las, cada vez más frecuentes, situaciones de emergencia. Y todo ello, aunque parezca contradictorio, por el justo rechazo de muchas de ellas al mandato recibido del gobierno italiano y avalado por la Comisión Europea, de retirarse o cambiar su protocolo de actuación en el rescate de inmigrantes en aguas del Mediterráneo.

Una reflexión necesaria para todos quienes en Europa siguen viviendo inmersos en la sociedad de consumo mirando a otro lado y negando nuestra corresponsabilidad en una sociedad en la que sería imposible seguir articulando determinados consensos sociales si no fuera por las migajas con las que aún sigue regando la oligarquía a determinados sectores sociales (aristocracia obrera, profesionales liberales, pequeña y mediana burguesía) para que disfruten de un cómodo -aunque inestable- colchón de protección social y alienante consumismo. Son precisamente esos sectores la base social organizativa e ideológica de las ONGDs que denunciamos y que, nunca dejaremos de recordar, nacieron al calor de la llamada campaña del 0,7% con el abono de multitud de agencias de todas las administraciones del estado sobre las ruinas de un vencido movimiento de solidaridad internacionalista.

Desde hace un tiempo, varios medios de comunicación, Organizaciones de derechos humanos y algún sindicato, han venido poniendo de manifiesto una actividad de la Administración Pública que prácticamente pasa desapercibida para la mayor parte de la población del estado español. Nos referimos al trabajo que realizan los presos y presas en los centros penitenciarios donde cumplen condena

Quizás comprendamos mejor el tejemaneje que se trae el Estado, a través de su Ministerio del Interior, respecto al empleo de personal recluso para realizar trabajos productivos, tanto a nivel interno como externo, si partimos de la premisa de que 'tal Poder Público, viene a ser, pura y simplemente, el consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa'. Es decir, este empleo de personal recluso, lejos de la cacareada 'reinserción social' a la que aluden y que no deja de ser un brindis al sol, pues ¿qué reinserción va a producirse de un colectivo que precisamente ha sido excluido socialmente por la falta de opciones laborales en libertad?, es una opción más de explotación de la burguesía y que favorece en gran medida los intereses de ésta. Sencillamente, se ha encontrado una mano de obra sumamente barata, con derechos laborales restringidos y sin posibilidad alguna de imponer condiciones a la patronal que los emplea.

La incertidumbre como elemento central permanente de la compleja situación del proceso político que vive Catalunya, supone una dificultad añadida considerable a quienes estamos obligados, no solo a adoptar una posición que parta de lo concreto y le dé respuesta, sino que, además, lo debamos hacer desde el rigor del análisis clasista que aborda la totalidad concreta de lo que ocurre como la verdadera categoría de la realidad del devenir social y no los falsos discursos que, con apariencia de realidad, imponen las diversas fracciones de la burguesía enfrentadas en este proceso. Consecuentemente, los y las comunistas del PCPE y del PCPC, necesitamos marcar una posición independiente y ortodoxamente marxistas en su análisis que, sin caminar bajo pabellón ajeno de ninguna fracción de la burguesía, se convierta en la referencia para aquellos sectores más avanzados de la clase obrera y el pueblo, tanto en Catalunya como en el resto del Estado español y a nivel internacional.

Yo sí que tengo miedo.

Pero no de las furgonetas, ni de las bombonas de butano, ni de los cuchillos de cocina. Ni siquiera tengo miedo de cosas mucho más peligrosas y que es mucho más probable que me maten, como los accidentes de tráfico o las negligencias hospitalarias.

No tengo miedo de los desesperados y los fanáticos, sino de quienes los abocan a la desesperación y el fanatismo. Y no me refiero a los imanes radicales, sino a la Organización Terrorista del Atlántico Norte y a los gobiernos criminales de Estados Unidos, Arabia Saudí e Israel, así como a sus cómplices y lacayos, entre los que ocupa un lugar destacado el Gobierno español.

No tengo miedo del mal llamado “terrorismo islámico”, sino del nunca nombrado terrorismo judeocristiano.

No tengo miedo de las bombas caseras, sino de las bombas inteligentes.

No tengo miedo del terrorismo sin medios, sino de los medios que llaman terrorismo a la guerra de los pobres y guerra al terrorismo de los ricos.

El desarrollo del capitalismo, en su actual fase imperialista de agotamiento histórico, coloca a las organizaciones que formamos parte del Movimiento Comunista Internacional ante retos concretos de una alta responsabilidad. Como organizaciones nacidas con el objetivo de conducir a las masas obreras y populares por el camino del tránsito revolucionario al socialismo, nuestra opción no puede ser otra que asumir estos retos de forma consecuente. Actuar. Intervenir. Trabajar para hacer la revolución, para avanzar al socialismo.

Este agotamiento histórico de la formación capitalista tiene una doble consecuencia para la lucha de clases concreta hoy día: por un lado, de forma general, nos enfrenta a un capitalismo cada día más parasitario y en descomposición (Lenin), desde el punto de vista de su lógica integral, y por otro lado nos enfrenta a unas grandes potencias capitalistas presas de una enloquecida espiral de violencia, para ellas imprescindible ante el agotamiento y bloqueo de los mecanismos necesarios para dar continuidad a la acumulación del capital. En este contexto los riesgos afectan, incluso, a la misma continuidad de la existencia de la Humanidad.

El Secretariado Político del Partido Comunista de los Pueblos de España, y el Comité Ejecutivo del Partit Comunista del Poble de Catalunya, con motivo de los acontecimientos violentos ocurridos en Barcelona y Cambrils los días 17 y 18 de agosto DECLARAN:

  1. El PCPE y el PCPC expresan su solidaridad con las víctimas de estas acciones, así como con sus familiares que pasan por esta situación de sufrimiento y dolor.

  1. El PCPE y el PCPC rechazan cualquier tipo de acción violenta que se realice con pretendidos objetivos políticos contra la población civil indefensa. Las acciones terroristas nunca se pueden invocar bajo el paraguas de una legitimidad política. El terrorismo es contrario a los intereses de los pueblos que luchan por su emancipación, y se convierte siempre en herramienta útil para la mayor violencia de los represores.

El 30 de julio tuvo lugar un acontecimiento político de gran trascendencia histórica: un pueblo asediado internacionalmente y sometido a la violencia paramilitar interna, ha salido a la calle para expresar su doble rechazo a la injerencia internacional y las aspiraciones de las élites locales de recuperar el poder.

Hace menos de veinte años, en el siglo pasado, un acontecimiento de tal magnitud habría sido la noticia de portada de todos los informativos del mundo. Los medios masivos, públicos y privados, lo habrían destacado en sus titulares, sin duda manipuladores, pero éstos habrían hablado del desafío del pueblo venezolano a las amenazas imperiales. Habrían mostrado imágenes, no muchas, pero seguramente alguna de las infinitas colas de pueblo venezolano en los colegios electorales, como las del Poliedro de Caracas, o a la gente caminando por montes y cruzando ríos en Táchira, o de Mérida donde los colegios sitiados por guarimberos armados obligaron a la gente a desplazarse buscando centros de contingencia donde poder votar, muchos se quedaron sin poder hacerlo. Seguramente los pies de fotos habrían tergiversado las imágenes y propuesto una lectura acorde con el desespero de la oposición golpista incapaz de aceptar una derrota. Pero habría habido alguna imagen, algún comentario, alguna noticia chiquita que hablara de la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano contra todo pronóstico y contra todo cálculo racional.

HACIA EL FRENTE OBRERO Y POPULAR AL SOCIALISMO

Este pasado martes 27 de junio, se celebró la programada asamblea vecinal en la calle Cantabria esquina Rambla Guipúzcoa, del barcelonés distrito obrero de Sant Martí, convocada por la Assemblea de dicho distrito. Una asamblea que se convocó una semana antes por redes sociales y sobre todo por el reparto y explicación a pie de calle de miles de octavillas, conversando y dialogando con los vecinos y vecinas: buzoneando y acudiendo a casales, residencias, comercios, mercados…allí donde están las gentes que han de participar.

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