En el mes de marzo el Comité de Empresa de Amazon inició una lucha contra un Convenio que ataca y abarata directamente sus derechos laborales. Para los días 21 y 22 de marzo se convocaron paros en el centro logístico más importante de España en San Fernando de Henares e igualmente lanzaron una campaña de no-consumo desde el día 14 al 25 aprovechando el aumento consumista del día del padre.

Esta huelga de 48 horas fue la más importante que ha tenido la clase trabajadora de la Compañía a nivel de toda Europa, por encima de las que anteriormente hubo en Alemania, Italia o Francia. Y que fue secundada por más del 98% de las trabajadoras/es en un almacén que alberga más de mil puestos de trabajo fijos y unos 900 temporales.

El nuevo Convenio que quiere imponer la empresa, y que es el que se aplica en otras empresas del sector, pretende rebajar los complementos por baja común para trabajadoras y trabajadores con una gran carga física en acciones como la carga y descarga; este convenio también afectaría a los sueldos puesto que elimina categorías intermedias y reduce el pago de las horas extra en festivos.

La representación de las trabajadoras/es piden negociar el Convenio que tenían vigente hasta el 2016 y que se ha prorrogado mientras duren las negociaciones, sin embargo, si éstas se mantienen rotas deberán aplicar el convenio logístico de Madrid que impone estos abusos.

La derecha Andaluza, tras una intensa campaña apoyada en la desinformación de amplios sectores populares y de la misma clase obrera,   ha conseguido que el impuesto sobre sucesiones, en Andalucía, tenga una reducción de la base imponible de hasta un millón de euros calculada sobre el valor neto de la adquisición individual de cada causahabiente en grado I y II de parentesco. Sin entrar en una exposición detallada de la normativa que regula este impuesto, sí  es preciso señalar varios aspectos de esta norma para demostrar que esa campaña y aquellas que se emprenden para suprimir este impuesto o el IBI, por ejemplo, solo benefician a una determinada clase social que no es precisamente la clase obrera, ni siquiera a amplios sectores populares.

Por un lado, la Ley  del Impuesto sobre Sucesiones establece una mejora de la reducción de la base imponible por la adquisición mortis causa de la vivienda habitual para cónyuge, ascendientes o descendientes del causante, o bien por pariente colateral mayor de sesenta y cinco años que hubiese convivido con el fallecido durante los dos años anteriores al fallecimiento, y cuyos porcentajes de reducción de la base imponible van desde el 100% para inmuebles valorados hasta 123.000 euros, hasta el 95% para inmuebles valorados en más de 242.000 euros. Con este criterio, se nos hace muy difícil de creer que haya personas de clase obrera o   sectores populares que, por no poder hacer frente al pago del impuesto, hayan perdido los bienes heredados.

La mujer es un término abstracto. Hablar de cómo afectan a las mujeres el cambio climático, los problemas ambientales, etc, es de una imprecisión muy grande. Primero debemos decir a qué mujeres para romper la abstracción. No es lo mismo una mujer que pertenezca a la burguesía como otra que pertenezca al campesinado o a la clase obrera. Lo mismo le pasa a los hombres (otro concepto abstracto).

En el capitalismo a las mujeres de las clases populares se les relegó a las tareas de la reproducción de la clase obrera: parir, limpiar, cocinar, cuidado de niños y ancianos. Y la burguesía se encargó, tras un largo proceso de siglos, de que este trabajo pareciera natural y no tener que pagarlo. Es decir, que al aparentar que la mujer estaba hecha para esas tareas de manera natural, no tenía que ser pagado, como el aire y el agua. Este proceso fue diferente para las mujeres de las clases populares en los países europeos y en las colonias. En las colonias, dependía de si era esclava, etc. Mientras que en los EEUU y en Europa, las mujeres se convertían en amas de casa, en las colonias eran salvajes a las que había que civilizar y su función consistía en parir.

Una vez aclarado esto, ¿cómo puede afectar el cambio climático a las mujeres trabajadoras y campesinas? Para esto nos debemos centrar en los países tercermundistas.

Hoy en día alrededor del 70% de la población mundial vive bajo el umbral de la pobreza, siendo las mujeres un porcentaje amplio. Los habitantes de las regiones pobres son los más vulnerables ante cualquier problema, por tanto las mujeres de las clases populares serán las más castigadas ante problemas ambientales como el cambio climático.

Más de cien años nos contemplan desde que las obreras fueron colocando sus demandas frente a los patronos y avanzando conquistas y, no obstante, el binomio mujer y mano de obra barata, sigue siendo la propuesta del capitalismo del futuro para las mujeres trabajadoras.

En 1900 las mujeres, tanto en empleos semi - cualificados como en los no cualificados, en Estados Unidos ganaban el 76% del jornal de los hombres, la cifra es similar a la actual en nuestro país. En el siglo XXI las trabajadoras percibimos unos salarios medios que suponen el 77% del salario masculino (la brecha alcanza un 33% si computamos complementos).

Somos trabajadoras explotadas del campo y de la ciudad, estudiantes excluidas, paradas, jubiladas y pensionistas a quienes se nos está privando del pan, la casa y el agua, de una remuneración y condiciones de trabajo dignas, de paz.

Somos también mujeres organizadas y luchadoras revolucionarias.

No es el día de las Koplovich o las Leticias. Esta no es su causa.

Las organizaciones políticas del reformismo hacen la vista gorda al carácter clasista de nuestra problemática, y reducen nuestra lucha a un asunto exclusivo de género, situándonos generalmente en el victimismo, en el pataleó y a la defensiva.

Cada año que pasa parece algo más comercial, un día como puede ser el 8 de marzo o el 14 de Febrero, un día para vender lo que no puede ser vendible: la igualdad de la mujer trabajadora con sus compañeros de trabajo.

Se hacen debates y coloquios conmemorando este día en una sociedad que la misma mujer consiente y acepta como machista. Muchos son los que discuten acerca del papel de la mujer como ama de casa, como madre, sin querer enseñar la verdadera cara del problema.

La sociedad debe enseñar a la mujer que su papel como tal no está en la casa (que es un quehacer de todos los que viven en tal habitáculo), sino que su lucha debe ser ante todo como persona que es, y luego como mujer en su lugar de trabajo, al cual tiene derecho como cualquier persona capacitada para ello.

La mujer debe luchar por sus derechos como persona trabajadora, perteneciente a la clase trabajadora, con su papel como mujer, parte fundamental en el desarrollo de la sociedad como madre, exigiendo sus derechos para poder criar y educar a sus hijos al menos los tres primeros años de vida, lo cual será beneficioso para la sociedad.

Después debe incorporarse a su puesto de trabajo con todos sus derechos. Pero no aceptemos sólo el papel de la madre en la educación de los hijos, ya que ésta debe ser compartida por el padre y por la sociedad en su conjunto, facilitando en todo lo posible el compatibilizar el trabajo y el papel de madre.

Las organizaciones patronales, los Gobiernos -tanto centrales, autonómicos y/o locales- no cejan en insistir en que la recuperación económica es un hecho. No dudan en lanzar sus cantos de sirena, afirmando que “crecemos por encima de la media europea”, que “los indicadores del consumo nos muestran que consumimos como antes de la crisis”, y ministros, banqueros y empresarios sacan pecho ante sus estadísticas. Pero esa es SU realidad.

En esta recuperación económica, donde aparentemente todo va viento en popa, ¿qué está pasando con los salarios? Los datos cantan, la recuperación económica se basa en la temporalidad y en los empleos a tiempo parcial. Esto permite que haya una reducción salarial muy importante y produce la generalización de los salarios bajos y la destrucción de los salarios medios. Pero esta generalización y necrosis de la precariedad aún es más grave si tenemos en cuenta, como el Instituto Nacional de Estadística (INE) constata, que los sueldos siguen siendo muy bajos en España. Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial de 2015, el salario medio bruto anual más habitual «se situó en torno a 16.500 euros», que en términos netos y dividiéndolo entre 14 pagas -una por cada mes y dos extras-, da como resultado un sueldo neto mensual inferior a los 1.000 euros. Siendo inferior un 23% si el trabajador es mujer.

La juventud trabajadora es la más castigada, y está atrapada en salarios a la baja. Tanto es así, que según la última encuesta disponible de Distribución Salarial del INE (2015) publicada en 2017, los salarios de los menores de 24 años bajaron un 5,1% (11.228€/año), los que tenían entre 24 y 29 su salario cayó un 1,6% hasta los (16.064€/año) y entre los 30 y 34 años sus salarios se redujeron un 3% hasta los (19.597€/año).

“Corazón de Metal, nunca te has rendido sin Luchar...”

*Gris Perla (1993).

El pasado mes de Octubre de 2017, se cumplieron 25 años de lo que el escritor Antonio Gala denominase como “ La Marcha de los trabajadores de acero” . Los obreros de AHV desde el País Vasco y los operarios de ENSIDESA desde Asturias realizaron una marcha hacia Madrid que se llamó “Del Hierro”. Fueron varias semanas en las que estuvieron en boca de todo el Movimiento Obrero de los pueblos de España, más allá de las Olimpiadas y la Expo del 92. El PCPE allí estuvo tras una pancarta con sus propios militantes. Muchos de ellos de células del Partido en dichas factorías como en su tiempo las hubiese en AHM de Sagunto (Valencia )en la década de los ochenta del siglo XX. En la hemeroteca del “Nuevo Rumbo” se puede comprobar.

El precio del recuerdo de aquel momento histórico ha sido fumigado en estos últimos días con la desaparición en Sestao de uno de los emblemas de AHV en una de las fachadas de la Escuela de Lasalle, para abrir un nuevo vial con pisos de lujo. Todo ello muy en el “PNV-PSE style”...

Comunicado 17 de febrero de 2018

El FAI condena la presencia de tropas del Comando Sur de EEUU en Colombia, país que es punta de lanza para la agresión militar contra el pueblo y el legítimo gobierno venezolano. El FAI condena también la actitud de los gobiernos “democráticos” de la UE, y en especial de España, que es y ha sido un estado promotor de la violencia y la agresión contra Venezuela desde que el chavismo llegó al gobierno en 1999.

Durante el año 2017 Venezuela sufrió la violencia constante –guarimbas (violencia callejera organizada por la oposición) y campañas mediáticas- de las llamadas fuerzas de oposición, que fueron derrotadas tanto en la calle como en las elecciones posteriores (Asamblea Nacional Constituyente, elecciones a gobernador y municipales). La “oposición” sólo cuenta hoy con el apoyo militar de las potencias agresoras, EEUU y La UE, que necesitan la guerra –disfrazada de “guerra humanitaria”- para acabar con el gobierno y con la vida de un pueblo que ha expresado muchas veces su voluntad democrática.

Como FAI, nos oponemos a esta agresión y llamamos a todos aquellos que defienden la paz y la democracia a solidarizarse con el pueblo venezolano, su gobierno y el proceso de paz interrumpido esta semana por la oposición, a instancia del eje imperialista y su OTAN.

(Resolución aprobada en la 3ª Conferencia del PCPE)

La tercera conferencia de organización del PCPE denuncia el intento reiterado del capital financiero por convertir los servicios públicos, en un negocio a su servicio. Las pensiones son una pieza muy codiciada para el capital, tratando de obligar a aquellas capas de la clase obrera y de las capas populares con cierto poder adquisitivo a apostar por planes privados de pensiones, y condenando a la miseria a quienes no puedan permitírselo. Para ello, los partidos políticos del capitalismo implementan medidas que intentan hacer más atractivos los planes privados, y atacan la viabilidad del actual sistema público de pensiones, recortando el poder adquisitivo de las mismas y aumentando la edad de jubilación. En esta línea van las reformas de 2011 del PSOE (mediante un acuerdo con los sindicatos mayoritarios) y del PP en 2013, sin olvidar las exenciones fiscales a las empresas y las reformas laborales que han permitido una rebaja brutal de los salarios, y por tanto también de las cotizaciones a la Seguridad Social. Estas medidas han sido apoyadas en mayor o menor grado por los partidos nacionalistas y por Ciudadanos, sin que las fuerzas socialdemócratas como IU y Podemos hayan sido capaces de enfrentar estos ataques.

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