En medio de la pandemia de la Covid-19, el Partido Comunista Portugués (PCP) realiza la Fiesta de Avante que tubo su primera convocatoria en 1976 y que este año acogerá, como siempre, a decenas de miles de personas entre los días 4 y 6 de septiembre.

Con el lema “más espacio, cultura, alegría y confianza”, el PCP ha adoptado todas las medidas de control sanitario, para favorecer un encuentro del pueblo portugués con su partido comunista, donde lo político, lo cultural, lo organizativo, destacan en un ambiente que recibe asimismo a una gran cantidad de visitantes de otros países.

Es a su vez, también un encuentro de organizaciones comunistas y obreras de muchos países, que asisten invitados expresamente por el PCP. En este aspecto, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) estará presente con una delegación oficial y otra de la Juventud Comunista de los Pueblos de España (JCPE).

La Fiesta de Avante mantiene la mejor tradición de este tipo de encuentros populares que tuvieron un gran protagonismo político en la década de los 70 en los países occidentales europeos, y que, en algunos casos relevantes, han ido decayendo, principalmente por la deriva ideológica de sus convocantes que se instalaron en el reformismo y el oportunismo.

En cualquier sociedad, las ideas, creencias, ética y valores que tienen hegemonía y que dominan la vida social y cultural están producidas por la clase dominante del momento histórico. En las sociedades capitalistas la ideología dominante es la de la burguesía. Toda la ideología de ésta clase dominante, todas sus ideas, su ética y valores penetran en la mente de la clase explotada y oprimida impidiéndole así desarrollar sus intereses reales.

 

A principios de agosto, el rey emérito Juan Carlos I huyó de España debido a las investigaciones por las comisiones ilegales que podría haber cobrado para que compañías españolas construyeran un tren en Arabia Saudita. Fue inaugurado en 2018, pero la firma del acuerdo se remonta a 2011, cuando doce compañías españolas y dos saudíes ganaron un contrato de 6.740 millones de euros para poner en funcionamiento un tren de alta velocidad que conectara las ciudades de La Meca y Medina, dos ciudades sagradas para el Islam.

Pau trabaja en remoto para una empresa que desarrolla software de control logístico. Además, participa activamente en comunidades de desarrollo y mantiene distintos componentes de software libre. Uno de esos componentes, una biblioteca para representar gráficas y datos estadísticos en aplicaciones web, ha cosechado cientos de estrellas en Github y recientemente ha sido adoptado por su propia empresa, proporcionándole con ello una buena dosis de satisfacción personal.

Tras terminar su jornada, Pau no apaga el ordenador. Hace un par de semanas alguien con nombre de usuario Mattias abrió una “issue” en su componente por un problema de compatibilidad con navegadores. Pau empezaba a sentir cierta ansiedad porque no le gusta dejar de lado su proyecto demasiado tiempo. Está a cargo del mantenimiento y siente que es su responsabilidad responder a las “issues” y “pull requests” tan pronto como sea posible. Aunque le cueste reconocerlo, en el fondo percibe que le va en ello, aunque sea un poco, su propia reputación profesional. Reconoce que, a día de hoy, “tu perfil de Github es tu mejor currículum”, pero si contribuye al software libre es sobre todo porque siente que está ofreciendo algo a la sociedad. Dedicándote al software, ¿qué puede haber más altruista que compartir tu código?



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A finales del siglo XIX comenzó a circular por Francia un manual para la revolución anarco-comunista titulado “La conquista del pan” en el que su autor, Piotr Kropotkin, formulaba la siguiente reflexión: “El porvenir no es tener en cada casa una máquina de limpiar el calzado, otra para lavar los platos, una tercera para lavar la ropa, y así sucesivamente. El porvenir es del calorífero común, que envía el calor a cada cuarto de todo un barrio y evita el encender braseros”. “Entre el mediodía y las dos de la tarde" - seguía Kropotkin - “hay seguramente más de veinte millones de norteamericanos y otros tantos ingleses comiendo todos ellos asado de vaca o de cordero, cerdo guisado, papas cocidas y verduras de estación. Y por lo menos hay ocho millones de hornallas encendidas durante dos o tres horas para cocinar esa carne y cocer esas hortalizas; ocho millones de mujeres dedicadas a preparar esa comida, que quizá no consista en más de diez platos diferentes.“¡Cincuenta hornallas encendidas, cuando una sola sería suficiente!”. Se trataba, para Kropotkin, de expropiar los medios de producción y “producir para consumir”, para satisfacer necesidades de la sociedad entera, frente a la “acumulación por la acumulación, producción por la producción misma” que, en palabras de Marx, expresaba la misión histórica de la burguesía.

En Babylon Berlín se podría analizar desde la composición de clases de la República de Weimar, los alineamientos o las alianzas y conflictos políticos en el bloque de poder a la división en las filas del movimiento obrero. Babylon Berlín es una serie policíaca situada en los meses previos al crack bursátil de 1929, pero es mucho más que eso. Por ejemplo, el nazismo es presentado como una herramienta al servicio de la reacción política, que cree que puede contenerlo como los marginados del trabajo sucio, aunque la amenaza se palpe. O la aguda percepción de la división política del movimiento obrero: trotskistas -que buscan financiación para derrocar a Stalin-, el Partido Comunista Alemán, KPD, -bajo el mandato del VI Congreso de la III Internacional y la denuncia de los “socialfascistas”- desfilando solo un 1.º de mayo prohibido y la socialdemocracia aislada en un Estado hostil. Solo cómo funde una trama de mafiosos, atentados políticos, penetración del fascismo en la policía y el análisis desinhibido de la lucha de clases hace ya que merezca la pena ver las tres temporadas.

Estos días estamos viendo cómo se aprueba legislación rápidamente que permita que la maquinaria del capital no pare y ahonde los mecanismos que sostienen su dictadura de clase, aplastando todo lo que sea necesario para obtener esa pequeña diferencia que haga que sea la competencia la que eche el cierre por la crisis. En el caso de la Región de Murcia nos encontramos con la aprobación de dos normas que facilitan la degradación de medio ambiente por motivos económicos: el Decreto-Ley 3/2020, de 23 de abril, de mitigación del impacto socioeconómico de la  COVID-19 en el área de vivienda e infraestructuras y el Decreto-Ley 5/2020, de 7 de mayo, de mitigación del impacto socioeconómico de la COVID-19 en el área de medio ambiente. Estas normas afectan especialmente al Mar Menor, cuya situación crítica por las construcciones a pie de playa en toda su costa y los vertidos de nitratos y sulfatos es conocida.

Tras la crisis de la COVID-19 son muchas las conclusiones que deberemos sacar para afrontar las luchas y movilizaciones, una de ellas es el avance de la extrema derecha y el carácter golpista de la oligarquía en este país.

Mientras a las y los comunistas se nos prohibía manifestarnos el 1 de mayo, aplicando medidas de protección más que suficientes para prevenir el contagio del virus, la extrema derecha y la burguesía madrileña campaban a sus anchas por la conocida calle de Núñez de Balboa, en el barrio de Salamanca de la capital. Los medios de desinformación ya se ocuparon de darle a estas concentraciones un carácter pintoresco y gracioso, cambiando el nombre a las banderas franquistas por preconstitucionales y a la extrema derecha y a los fascistas de toda la vida por “cayetanos”. A más de uno se nos pasaba por la cabeza hasta donde hubiesen sonado los palos si una manifestación no comunicada se hubiese convocado en un barrio obrero…

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