Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEILAS, Etxalde e HIRU se han concentrado este martes en Zaldibar en recuerdo de Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán, los trabajadores desaparecidos hace más de dos meses en el vertedero y que aún siguen desaparecidos.

Concentración de la mayoría sindical vasca en Zaldibar. (Vía twitter @ESKsindikatua).

https://videos.hispantv.com/hispantv/20200426/26n026-vkh-h-cuba-sudafrica.mp4

Más de 216 sanitarios cubanos han partido de la isla, esta vez con destino a Sudáfrica, para fortalecer la lucha de este país contra la pandemia de COVID-19.

La brigada está compuesta por 85 médicos, 20 enfermeros y 111 profesionales de la salud de diversas ramas, que incluye a especialistas de medicina general, bioestadística, biotecnología, técnicos y epidemiólogos.

 

El miércoles 22 de abril, justo el día de conmemoración del 150 aniversario del nacimiento de Lenin, trabajadores de la empresa Frigoríficos Penta y del colectivo de ferroviarios despedidos protagonizaron una manifestación por las calles de la capital argentina. La marcha iniciada en Avellaneda se dirigió hasta la casa de Gobierno en Plaza de Mayo, también cargado de significados y referencias de lucha el final de ese recorrido.

 

Numerosas trabajadoras y trabajadores de Residencias de Gasteiz se concentraron al mediodía del pasado viernes 24, durante cinco minutos para rendir un homenaje a su compañero fallecido el día anterior por Covid-19 y exigir a las empresas y a la Diputación Foral de Álava que garanticen la seguridad y la protección del conjunto del personal porque, en la actualidad, las medidas de prevención y los equipos de protección son completamente insuficientes.

Estimada ministra:

Nos dirigimos a Vd. como Comité Estatal de la Federación Sindical Mundial que, como debe saber, es la más antigua de las organizaciones sindicales mundiales de clase, fruto de la unidad del sindicalismo vencedor del capitalismo representado por el fascismo y sus correligionarios ideológicos y políticos.

Para poner fin a este despropósito que ralla lo criminal, la organización Union Syndicale Solidaires hizo un llamamiento el pasado 8 de abril para que se exigiese a Amazon (bajo pena de multa de más de 1 millón de euros por día) dejar de contratar personal en sus seis centros de trabajo en Francia y reducir su actividad al 10% para productos considerados esenciales, como ya se habían comprometieron en su momento a realizar. Esto hubiera permitido que las medidas de protección que se han ido promoviendo, surtiesen el efecto deseado. Pero eso no ha ocurrido al no implementarse las medidas y no llevarse a efecto el compromiso patronal. También se solicitó en otro procedimiento al juzgado de lo social de Nanterre que emitiese un dictamen (aún en proceso), para asistir a once empleados de los almacenes Lauwin-Planque y Saran que habían solicitado su derecho de desistimiento para dejar de trabajar a causa de la pandemia, a lo que la empresa respondió negándoles el pago del salario correspondiente.

Integrantes de la Unión Nacional de Enfermeras han protestado frente a la Casa Blanca por la falta de equipos de protección personal mientras luchan contra el coronavirus.

Se trata del mayor sindicato de enfermeras y enfermeros de EE.UU., (NNU, por sus siglas en inglés), que el pasado martes se concentraron frente a la Casa Blanca  para denunciar la desprotección que les rodea ante el brote del nuevo coronavirus, así como para llamar la atención sobre los miles de trabajadores y trabajadoras de la salud que se han infectado de este virus mortal a lo largo del país.

 

EL MENSAJE DE LOS MIGRANTES: “DAMOS DE COMER A LA GENTE, ¿POR QUÉ NO NOS TRATAN COMO SERES HUMANOS?”

Seidú Diop muestra las lamentables condiciones en las que viven en Lepe, Huelva, sus compañeros subsaharianos y magrebíes.

Llevamos un montón de años así, somos trabajadores agrícolas que estamos recogiendo la fruta roja», señaló el trabajador. Este joven senegalés vivió durante cuatro meses en uno de estos asentamientos. «Tuve un poco de suerte porque me salí de allí lo antes posible. Pero es muy difícil porque no hay vivienda», explica Seidú.