Mercedes Sosa lo cantó admirablemente hace algún tiempo. Cambia todo cambia. Lo superficial como lo profundo. Cambia todo en este mundo. Y Marx y Engels lo demostraron científicamente en el Manifiesto Comunista considerando que “la Historia de toda sociedad humana es la Historia de la lucha de clases”, el motor de todo cambio. Que “la moderna sociedad burguesa, que se alzó sobre las ruinas de la sociedad feudal, no ha dejado en pie más vínculos entre los hombres que el interés escueto, el del dinero contante y sonante”. Y el mundo quedó absorto. Un mundo de burgueses y proletarios, De explotadores y explotados. Un mundo contra el que, en la Rusia de los zares, hace justo cien años, se alzaron victoriosos campesinos, obreros y soldados.

 

Sí, yo soy Fidel. Contra viento y marea. Contra tanto lameculos vituperando al líder cubano para hallar el beneplácito del poder burgués. Contra los periodistas del peine que en la grotesca televisión (estatal o privada, da igual) no han parado de calumniar al revolucionario que logró, con la fuerza de un Titán, acabar con el garito en el que convirtieron Cuba los millonarios, su arrogante soldadesca y la mafia yanquis. Sí, yo soy Fidel. Contra la ponzoñosa prensa capitalista que, intentando confundir a sus lectores con mentiras y medias verdades, y haciendo gala de una objetividad periodística inexistente, ha dado la palabra profusamente a la gusanera cubana instalada en Miami y subvencionada con millones de dólares del Tío Sam.

Desde hace más de un lustro Siria sangra por los cuatro costados. Sin embargo, una ciudad situada al noroeste del país y la de mayor población, focaliza la atención internacional: Alepo. En esa urbe martirizada con continuos bombardeos, el pueblo sirio y el Ejército Árabe Sirio libran una importante y decisiva batalla contra el imperialismo norteamericano y sus aliados, entre ellos España, cuyo objetivo es derribar al Gobierno del presidente electo Bachar el Asad, el malo de la película que los medios de comunicación occidentales tratan de vendernos.

26 de noviembre de 2016 04:11:03

Con motivo del fallecimiento del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, el Consejo de Estado de la República de Cuba declara nueve días de Duelo Nacional, a partir de las 06:00 horas del 26 de noviembre hasta las 12:00 horas del 4 de diciembre de 2016.

Durante la vigencia del Duelo Nacional cesarán las actividades y espectáculos públicos, ondeará la enseña nacional a media asta en los edificios públicos y establecimientos militares. La radio y la televisión mantendrán una programación informativa, patriótica e histórica.

Nota de prensa de la comisión organizadora para las honras fúnebres

26 de noviembre de 2016 04:11:44

La Comisión Organizadora del Comité Central del Partido, el Estado y el Gobierno para las honras fúnebres del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, informa a la población que a partir del 28 de noviembre, desde las 09:00 hasta las 22:00 horas, en el Memorial “José Martí”, la población de la capital podrá acudir a rendirle merecido homenaje a su líder, el cual se extenderá hasta el 29 de noviembre en el horario comprendido entre las 09:00 y las 12:00 horas.

En el importante comunicado del pasado mes de octubre del Secretario General del PCPE Carmelo Suárez: “PSOE, segunda transición y contracciones preparto”, se decía que “lo que nos queda a día de hoy es la constatación de que, en el capitalismo español actual, en su fase imperialista y en su situación de crisis generalizada, no hay margen para una gestión socialdemócrata del sistema. El capitalismo está rebañando el fondo del caldero, ahora no tiene otra opción que aumentar la explotación de la clase obrera, estrujándola cual limón al que se le quiere sacar la última gota”. Sirva la cita de entradilla a esta crónica de una muerte anunciada.

En el importante comunicado del pasado mes de octubre del Secretario General del PCPE Carmelo Suárez: “PSOE, segunda transición y contracciones preparto”, se decía que “lo que nos queda a día de hoy es la constatación de que, en el capitalismo español actual, en su fase imperialista y en su situación de crisis generalizada, no hay margen para una gestión socialdemócrata del sistema. El capitalismo está rebañando el fondo del caldero, ahora no tiene otra opción que aumentar la explotación de la clase obrera, estrujándola cual limón al que se le quiere sacar la última gota”. Sirva la cita de entradilla a esta crónica de una muerte anunciada.

¿Quién puede quedar impasible ante lo que, en política de andar por casa, está ocurriendo desde el fatídico 20D? Al parecer, por lo que larga el cabreado y desconcertado personal, nadie se encoge de hombros. Al contrario, en nuestra piel de toro maltrecho con más bares por metro cuadrado que cualquier otro país de Europa, hay opiniones para todos los gustos, y de casi todos los colores.

Cuando en enero de 1959 los barbudos de Fidel entraron victoriosos en La Habana, derrotando así la dictadura del sátrapa Fulgencio Batista y acabando con la diversión de los mafiosos de Miami y de los gánsteres cubanos, el mundo era muy diferente al de nuestros días. El destino del planeta no lo determinaba entonces, sin más, el imperio yanqui, y los pueblos de América, África y Asia luchaban como leones contra el colonialismo y también por construir el socialismo.

Las cuatro patas son: Mariano Rajoy, el católico neo franquista del corrupto Partido imPopular; Pedro Sánchez, el guaperas del Partido que no es ni Socialista ni Obrero, pero muy Español, eso sí; Pablo Iglesias, l’enfant terrible de la retozona y veleidosa pequeña – pequeñita - burguesía y, por último, Albert Rivera, el noi de La Barceloneta que renegó de sus orígenes proletarios. Y el banco a sostener -a apuntalar - ya lo habrán adivinado ustedes: claro, el sistema de producción capitalista. El mismo que viste y calza. El que en cada crisis que engendra el jodido invento, sólo le preocupa salir de ella vivito y coleando. Sobre todo, coleando y haciendo mucho daño. Es decir, manteniendo al menos su tasa de ganancia cueste lo que cueste.