Desde que la crisis de sobreproducción capitalista llegó en 2008 un fantasma recorre los barrios obreros de todo el Estado, el desempleo. Desde que comenzó la crisis escuchamos con estupor a los voceros de la patronal decir cosas como que hay que apretarse el cinturón, o más concretamente parafraseando al presidiario Díaz Ferrán, lo de “ hay que trabajar más y cobrar menos” , esta es la síntesis de cómo quieren superar la crisis los capitalistas.

En último trimestre del 2016, que reduce la tasa de paro hasta el 18,63% de la población activa, cuando hace un año la tasa de paro era del 20,90%.

ÚLTIMA HORA: ACAMPADA DE TRES DÍAS FRENTE AL PALACIO FORAL.

Ya son 120 días de Huelga que llevan realizando las trabajadoras de las Residencias de Bizkaia, tras más de un año de conflicto en defensa de un convenio digno para las más de 5.000 obreras que representan en el sector privado.

El pasado 8 de Marzo comenzó este colectivo de mujeres con otra jornada de Huelga Indefinida que se va a prolongar hasta el 6 de Abril. Todas ellas, afiliadas a ELA, con un 70% de representación sindical en este conflicto laboral, celebraron el día de la mujer trabajadora bajo el lema: “Porque somos mujeres y nadie nos escucha”. De nuevo como en estos meses pasados, las calles de Bilbao volvieron a teñirse del color verde de los cientos de camisetas que llevan puestas este colectivo de gerocultoras, empleadas de la limpieza y cocineras.

Lejos de estar en dificultades económicas, el sector de la sanidad privada crece como la espuma desde hace ya varios años. Los números, que no engañan a nadie, son bastante clarificadores: el ascenso del volumen de primas de las empresas aseguradoras (entre el 3-4% anual desde hace una década y 600.000 nuevos asegurados en últimos seis años), del número de hospitales privados respecto a los públicos (del 51 al 57% en cinco años), o del número de trabajadoras y trabajadores del sector privado sanitario incrementado en un 24% (de 197.000 en el año 2009, a 244.000 en 2015) dan muestras de cómo el sector privado de la sanidad se fortalece, contraponiéndolo a la otra cara, a costa del empeoramiento de la sanidad pública que, como parte del pueblo trabajador, sufrimos y percibimos día a día debido al recorte del presupuesto sanitario de 8.000millones/€ en los últimos siete años.

Después de un mes intenso de movilizaciones por las calles de Bilbao, Margen Izquierda, Zona Minera, y Duranguesado en pleno periodo navideño; las trabajadoras vizcaínas de los centros geriátricos concertados y privados siguen en pie de guerra reivindicando sus derechos laborales.

Marchas diarias por las localidades obreras de Santurce, Ortuella, Sestao, Baracaldo o Portugalete se están convirtiendo en parte del paisaje diario, que representan a las 5.000 trabajadoras del sector, a través de sus camisetas de la “marcha verde”: “Erresidentziak Borrokan – Trabajadoras de Residencias en Lucha”.

Las operarias del sector pasarán a la historia por su doble condición de explotadas, como género y clase social, por conseguir unir a todo un movimiento de mujeres obreras que provienen de diversos gremios o ramas: trabajadoras de limpieza, cocineras y auxiliares de geriatría y enfermería; que a su vez se subdividen en varias decenas de centros geriátricos con tres patronales ramificadas en varios grupos empresariales.

Desde el día 9 de febrero, en la Puerta del Sol en Madrid, ocho mujeres se han declarado en huelga de hambre. Las mujeres pertenecen a la Asociación Ve-la-luz, asociación que integran, en su mayor parte, mujeres supervivientes de la violencia de género.

En su campaña para visibilizar la violencia de género presentan 25 puntos reivindicativos, y tienen la intención de mantener su protesta de forma indefinida con el propósito de que los principales Partidos políticos y las instituciones tomen en consideración sus demandas.

Las mujeres reclaman que se aplique a las víctimas de violencia de género el mismo tratamiento que a las víctimas de terrorismo. Exigen, entre otras cosas, que el feminicidio sea contemplado en una ley integral contra la violencia de género y que se suprima la patria potestad y el derecho a las visitas a los condenados por maltrato y se reconozca, a los hijos e hijas de las que han sido asesinadas, el 100% de la orfandad y no una pensión en función de la cotización de la madre, como se viene aplicando hasta ahora.

La historia de la actual “democracia” y el movimiento obrero en el Estado español no sería igual sin CCOO. El sindicato nació en la dictadura fascista y se forjó en la clandestinidad para combatir contra el franquismo a través de las luchas y los conflictos obreros. La definición de principios de CCOO en sus estatutos dice: “CCOO reivindica los principios de justicia, igualdad y solidaridad. Se orienta hacia la supresión de la sociedad capitalista y la construcción de una sociedad socialista democrática. Pretende la supresión de todo tipo de opresión, discriminación y explotación capitalista”.

Durante los años de la dictadura anterior la clase obrera se va organizando en forma de comisiones de trabajadores y trabajadoras. En la huelga de la minería en los 60 se crea el germen de Comisiones Obreras en Asturias, País Vasco, Cataluña y Madrid, pero no es hasta julio de 1976 cuando se celebra en Barcelona la Asamblea Constituyente del sindicato, todavía en la clandestinidad. Los sindicatos son legalizados en 1977 y CCOO realiza su Primer Congreso Confederal en 1978, hace 39 años. Mucho ha llovido y mucho ha cambiado la sociedad y el sindicalismo de clase desde entonces.

A finales del 2016 se dieron importantes luchas en este sector y, lejos de desaparecer, están empezando a tomar otra vez impulso. El pasado 26 de Enero la CGT, que es unos de los sindicatos con importante presencia en este sector, convocó una huelga estatal para seguir las luchas del año pasado, esta vez no se dio la tan necesaria unidad sindical, que es la mejor forma de seguir la lucha. La patronal del sector (ACE) se niega a ceder hasta en la más mínima reivindicación, como el mantenimiento del nivel adquisitivo de los salarios en comparación de las últimas subidas del IPC. Reivindicaciones como las necesarias licencias por motivos médicos son rechazas a esta patronal del sector que se mueve en el IBEX 35 y amasa beneficios por valor de más de 2.500 millones de Euros. Quitar incentivos en vacaciones cuando los tribunales burgueses le han dado la razón a los sindicatos, perder días festivos anuales… así sigue la cerrazón de estos capitalistas. Las grandes empresas multinacionales del sector quieren precarizar aún más un convenio ya de por sí precario y por años estancado.

Se calcula, aunque un dato absoluto es inalcanzable, que la fortuna del filántropo Amancio Ortega se acerca a la cifra de 71.000 millones de euros, logrados, ya lo sabemos, gracias al esfuerzo ímprobo, al ahorro implacable y a la abstinencia más absoluta.

La anterior cifra es apta para ser contada solo por ordenadores, escapa a la capacidad de los que incluso sabemos contar con los dedos de las dos manos.

 ¿Qué es robar un banco comparado con fundarlo? B. Brecht

Corrían años de vino y rosas y los negocios parecían prósperos para los Bancos. El sector contaba con 46.118 oficinas y tenía 278.300 trabajadores y trabajadoras, sus actividades iban de las tradicionales de la usura legalmente regulada a inversiones en industria, conglomerados mediáticos y ladrillo, mucho ladrillo. Por ejemplo, la Caja señera de Alicante, la extinta CAM, aún en el candelero por procesos penales a directivos y por viudas de directores generales tiroteadas en extrañas circunstancias, entonces daba generosos préstamos, que resultaron incobrables, a grandes constructores como Ortiz, Pocero, Hansa Urbana y al PP, a través de la Generalitat Valenciana; contribuyó a negocios especulativos que, a la postre, eran y resultaron ruinosos como Terra Mítica o Ciudad de la Luz; y daba préstamos hipotecarios a Ministros de Trabajo, como Eduardo Zaplana, que se embarcaba en proyectos internacionales en Cabo Pulco (México). Entre tanta abundancia y felicidad, el verano de 2008 empezó a aguarles la fiesta. Los platos rotos del festín y la crisis capitalista la seguimos pagando los trabajadores y trabajadoras.

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