Además, Inglaterra, Francia y Alemania han invertido en el extranjero un capital de no menos de 70 mil millones de rublos. Para obtener una rentita “legítima” de esta agradable cantidad -- una rentita de más de tres mil millones de rublos anuales --, sirven los comités nacionales de millonarios, llamados gobiernos, provistos de ejércitos y de marinas de guerra, que “colocan” en las colonias y semicolonias a los hijitos y hermanitos del “señor Billón” en calidad de virreyes, de cónsules, de embajadores, de funcionarios de todo género, de curas y demás sanguijuelas.

En el número 40 de Sotsial-Demokrat [2], hemos informado de que la conferencia de las secciones de nuestro Partido en el extranjero ha acordado aplazar la cuestión de la consigna de los "Estados Unidos de Europa" hasta que se discuta en la prensa el aspecto económico del problema [3].

Los debates en torno a esta cuestión tomaron en nuestra conferencia un carácter político unilateral. Quizás ello se debiera, en parte, al hecho de que en el manifiesto del Comité Central dicha consigna estaba formulada directamente como consigna política ("la consigna política inmediata. . .", se dice en él), además, no sólo se proponían los Estados Unidos republicanos de Europa, sino que se subraya especialmente que "si no se derroca por vía revolucionaria las monarquías alemana, austríaca y rusa", esta consigna es absurda y falsa [4].

Veíamos, en el número anterior de UYL, que ninguna de las teorías burguesas da cuenta satisfactoriamente del origen del valor. Y no pueden hacerlo porque, simplemente, están equivocando el punto de mira.

Una explicación de la formación del valor que quiera ser tal necesita partir de tres premisas:

1) la existencia de una “cualidad” en la que reside el valor que debe estar presente en TODAS (no “muchas” o “casi todas”) las mercancías, puesto que TODAS ellas poseen valores equivalentes;

2) esa cualidad debe ser cuantificable, de otra manera sería imposible cualquier intercambio, siendo entonces verdaderamente no-equiparables; y

3) esa cualidad no puede ser el valor de uso, pues es éste una de las premisas del propio valor y lo que distingue (y/o agrupa) unas mercancías y otras.

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