Hoy en Cádiz, en sus astilleros se vuelve a dar una demostración de que con la unidad de clase podremos hacer frente a la criminal patronal y a sus despiadados intereses de aumentar la extracción de beneficios a través del aumento de la explotación lo que tuvo como consecuencia que dos hermanos de clase murieran en el desempeño de su trabajo hace unos pocos días.

Esta huelga general que ha paralizado toda la activada en los astilleros e industrias auxiliares del metal de la bahía de Cádiz, no solo esta convocada como protesta por la muerte de los dos compañeros, esta convocada para exigir se respete el 100 % del convenio, petición de cargas de trabajo que garantice el empleo y generación de más y, denunciar que todo tipo de precariedad en el ámbito laboral tiene como consecuencia fatal una baja calidad en las vidas de los trabajadores del sector y auxiliares.

Ni que decir tiene que ninguna consecuencia práctica espero  se produzca  en la realidad  sociopolítica del Pais Valencià como consecuencia  de la detención de Eduardo Zaplana. Sé muy bien que son muchas y profundas las raíces de la corrupción institucional y orgánica que el capitalismo ha creado en mi país desde 1936. Nepotismo y privilegios, labrados en el poder de falangistas que en los más diversos sectores productivos,  pero muy especialmente en el turismo, han hecho durante décadas de nuestro pueblo y  territorio su coto privado, no se eliminan por poner a un capo de capos tras las rejas.  Se habla y algo se sabe  del caciquismo rural de Andalucía, Extremadura o Castilla, pero no menos ominoso es el poder que las élites económicas valencianas han practicado y siguen realizando en su finca costera. Poder que somete a una clase trabajadora sobreexplotada que vive con cierta naturalidad estar en la cola de las prestaciones por pensiones pues el trabajo clandestino o en fraude de ley o convenio es su día a día. Foto de un País que de tanto pacto social y renuncia política parece haber olvidado que los pocos derechos que aún conserva los consiguió una clase obrera y un pueblo organizado que luchó duro por sus derechos laborales y  sociales desde la seguridad de que el autogobierno era nuestra mejor herramienta para liberarnos y defender nuestra lengua y cultura.

Cada vez más personas pertenecientes a las capas populares, recurren al alquiler de vivienda para procurarse un hogar.

Desde el año 2007, se han producido 745.000 ejecuciones hipotecarias en España, que han derivado en unos 510.000 desahucios.

Gran parte de las instituciones públicas y privadas, incluyendo a los monopolios financieros, engañaron a la clase obrera haciéndoles creer que la situación económica (de carácter muy coyuntural), no se acabaría nunca y que el capitalismo era sinónimo de bonanza económica. A veces tenemos una corta memoria y no somos capaces de recordar, que fue necesario luchar para conseguir cada una de las migajas del pastel que nos comemos cada día, cada uno de los derechos conquistados. La falta de mano de obra en determinados sectores, como el de la construcción, obró el milagro, y muchos trabajadores y trabajadoras, aun sin cualificación, según los estándares del mercado laboral del capital, vieron incrementados sus salarios.

La sentencia conocida estos días, que impone muy duras penas de cárcel contra el grupo de jóvenes enjuiciados en lo que se conoce como “Juicio de Alsasu”, no es otra cosa que una venganza de los aparatos más fascistas de las estructuras de la violencia del estado burgués contra la clase obrera y contra los pueblos de este Estado Español.

Un juicio orquestado, dirigido y sentenciado por la Guardia Civil. Que, frente a la evidencia de la falsificación y manipulación de los hechos ocurridos, que fueron claramente desmontados en el proceso-farsa judicial, hicieron uso de toda la capacidad de los poderes fácticos del estado burgués para amañar una condena que es una venganza, no solo contra las personas enjuiciadas sino contra todo el pueblo navarro y contra todos los pueblos que luchan por sus derechos en esta España que bajo el dominio de la burguesía es una cárcel de pueblos.

SIGUE LA REPRESIÓN CONTRA EL MOVIMIENTO OBRERO Y POPULAR

Desde el SAT anuncian que presentarán una querella por prevaricación contra el Tribunal Constitucional. Molero ha sido condenado a cinco años de cárcel por atentado a la autoridad y lesiones, además de al pago de una multa de 16.000 euros.

Fran Molero, militante del S.A.T. Foto: Patricia Moreno y Diego Martin (corresponsalesobrerosypopulares)

La única persona condenada por el Rodea el Congreso de 2013 entra hoy en prisión. Francisco Molero, de 29 años y militante del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), ha decidido presentarse voluntariamente en la cárcel de Archidona (Málaga) para cumplir una condena de cinco años de prisión por delito de atentado a la autoridad y lesiones que, según la sentencia, habrían tenido lugar durante la protesta de Rodea el Congreso. También ha sido condenado al pago de una multa de 16.000 euros.

“He sido víctima de un juicio falso, me han condenado sin prueba ninguna más allá de los testimonios policiales, totalmente contradictorios”, afirma Molero, quien señala que fue identificado por “llevar ropa oscura y pañuelo palestino”.

Aupada por los medios de comunicación de masas del sistema y con el aval de los más importantes encuentros de la patronal española, el capitalismo español viene construyendo desde hace unos años la alternativa a un mastodóntico Partido Popular con dificultades para ejercer el liderazgo social que le requiere el sistema. La oligarquía española, la que en la dictadura de clase burguesa determina el consejo de administración que en cada momento se requiere en La Moncloa, necesita mantener importantes consensos sociales para sostener su posición hegemónica.

En medio de la más prolongada y profunda crisis estructural del capitalismo español, la burguesía sabe muy bien que cualquier brecha en el ejercicio de su dominación puede poner en riesgo su posición. Crisis económica y crisis de estado van de la mano en un proceso en el que los dos grandes protagonistas de la llamada Transición parecen incapaces de sanar las heridas que los llevan a una hemorragia constante de votos. Sus porcentajes electorales parecen hundirse irremisiblemente y, con ellos, su referencialidad social.

DECLARACIÓN

1.- Desde el Comité Bolivariano de Solidaridad por la Libertad de Jesús Santrich (#SantrichLibre) en la República Bolivariana de Venezuela, continuamos con la denuncia de la injusta detención de Jesús Santrich, en clara violación de los Acuerdos de paz de La Habana, como parte de un plan orquestado desde las altas esferas del poder para dinamitar el proceso de paz, rol asignado por los EEUU a Colombia en el continente, para golpear los procesos progresistas y la estabilidad y logros de la Revolución Bolivariana.

2.- En el marco de esta estrategia se continúa incumpliendo con lo acordado en La Habana, y se recrudece la violencia contra los excombatientes de las FARC, los líderes sociales y el pueblo colombiano, para generar un clima de incertidumbre y temor, con el fin de impedir los avances sociales que permitan la construcción de la paz con justicia social. La detención de Jesús Santrich se enmarca en dicho contexto. Es una tarea que corresponde no sólo al partido FARC, sino a los sectores populares y a todos y todas los que creemos en la posibilidad de construir la nueva Colombia en paz. Continuamos llamando a no desmayar en la búsqueda del objetivo planteado.

A pocos días de los comicios presidenciales en la República Bolivariana de Venezuela, intelectuales, activistas y dirigentes políticos de todo del mundo expresan su respaldo a la reelección del presidente Nicolás Maduro.

Y  es que en este momento, la candidatura de Maduro representa la voluntad de lucha del pueblo venezolano y de los pueblos de América Latina y el Caribe, en contra de la injerencia estadounidense en nuestro continente.

De manera irrespetuosa, el gobierno de Donad Trump ha llamado abiertamente a la suspensión de las elecciones en Venezuela y al derrocamiento de Nicolás Maduro a través de un golpe de Estado; esta política intervencionista de la Casa Blanca representa una amenaza no sólo para la democracia venezolana, sino para la democracia en toda la  región.

Se denomina la revolución verde a una revolución agrícola que se dio entre las décadas de los 1960 y los 1980. El objetivo de esta revolución no era otro que acabar con el hambre en el mundo mediante el aumento de la producción agrícola. Esta revolución se caracterizó por el uso intensivo de fertilizantes químicos derivados del petróleo, mecanización del campo y pesticidas. También se transformaron de manera radical las prácticas agrícolas y la concepción de la agricultura, dándole un marcado carácter capitalista.

Muchas han sido las críticas, y con razón, que ha recibido la revolución verde. Parte de la crítica tiende a romantizar las prácticas agrícolas previas a la revolución verde. Pareciera que la manera de cultivar antes de 1960 estaba más en sintonía con el medioambiente, cuando esto nunca fue así. También se olvida que desde 1492 la agricultura se centra más en obtener beneficios económicos que en alimentar a la gente. Pensemos en las plantaciones de azúcar en el Caribe.

La revolución del neolítico fue un hito histórico pues es cuando los humanos comenzaron a domar los animales y plantas, surgió la agricultura y las poblaciones comenzaron a hacerse sedentarias. Surgiendo la civilización. No se hace mucho énfasis en que también apareció el Estado. El neolítico no sólo trajo la agricultura sino también el Estado y la división en clases sociales. Un Estado necesario para poder gestionar toda esa formación social que nacía alrededor de la agricultura.