Friedrich Engels nació el 28 de noviembre de 1820 en Barmen, junto al río Wupper, perteneciente al reino de Prusia, en el seno de una familia de industriales del textil estrictamente calvinista, capitalista y burguesa. Sus padres fueron Friedrich Engels, un respetado comerciante y Elise Marice. Era el mayor de ocho hermanos, cuatro mujeres y cuatro hombres. La familia estaba asentada en Renania desde finales del siglo XVI, y había empezado a prosperar en tiempos del bisabuelo de Engels. Su padre -por diferencias con sus familiares- había desistido de estar al frente de la compañía familiar y había fundado una empresa de hilatura de algodón con socios holandeses y fábricas en Manchester, Bremen y Engelskirchen.

Cuando cumplió 14 años sus padres deciden enviarlo al gimnasio de Elberfeld, considerado uno de los centros de estudios más prestigiosos de la Prusia del momento. Allí se alojó con un pastor luterano de la localidad. Dentro de dicho centro destacó por sus impresionantes habilidades y conocimientos. El patriotismo cultural que adquirió en esta época lo acompañó toda la vida.

Queremos hacer un pequeño homenaje a Diego Armando Maradona desde el Unidad y Lucha rescatando el artículo titulado "MARADONA: El Amor de un País, Orgullo de un Barrio" que fue publicado en noviembre de 2019. Que la tierra te sea leve compañero!

MARADONA: El Amor de un País, Orgullo de un Barrio

 

T.C.*, una mujer palestina del campamento de refugiados Bureij, unos de los más pobres y hacinados ubicado en el centro de la Franja de Gaza, había sido víctima de maltratos físicos y verbales por parte de su marido durante mucho tiempo. Con la pandemia, la situación se agravó y el abuso se convirtió en algo cotidiano.

"A veces siento que todo esto es una pesadilla y que tarde o temprano me despertaré, pero la pesadilla nunca termina y no sé cuánto tiempo más podré aguantar", se encuentra entre los cientos de millones de víctimas de la violencia contra las mujeres y las niñas, que se ha intensificado desde el brote de COVID-19. Anita Bhatia subdirectora ejecutiva de ONU Mujeres considera que debe ser tratada como “una pandemia en la sombra, un problema de salud pública como la malaria”.

  1. La nueva Ley Educativa aprobada es, a pesar de la fuerte polémica generada y la movilización de la derecha en su contra, una ley educativa fundamentalmente continuista, conservadora y moderada.

  1. Los ataques que está recibiendo esta ley desde la derecha política, la Iglesia y los centros concertados no tiene fundamento real y se basa en exageraciones e incluso evidentes manipulaciones. El único objetivo de ese ruido mediático y la movilización de esos sectores es mantener la tensión política y movilizar a sus bases sociales.

  1. Al mismo tiempo, el gobierno “progresista” y sus aliados parlamentarios pretender hacer creer que se trata de una ley avanzada que ataca los privilegios de la educación privada, cuando la realidad es que se mantiene la naturaleza de un sistema educativo funcional a la sociedad capitalista.

Con casi 6 meses de retraso el Ministerio de Sanidad ha publicado la información sobre las listas de espera quirúrgicas y para consultas de especializada, correspondientes a junio de 2020 1 .

En cuanto a la lista quirúrgica llaman la atención varios datos:

  • El total de personas a la espera de una intervención quirúrgica baja en casi 14.000 personas (de 704.997 a 691.508).
  • El tiempo medio de espera para operarse se ha incrementado en 55 días, hasta alcanzar los 170 de demora.
  • Casi un tercio de los pacientes (tres de cada diez) llevan más de seis meses en la lista de espera, es decir, un 18 % ciento más que en el mismo periodo del año anterior.
  • Por CCAA las que presentan tasas más elevadas por 1.000 habitantes son: Extremadura (25,35), Catalunya (23,14) y Castilla La Mancha (21,76).
  • El 64 % de los pacientes de Castilla La Mancha y el 51 % de Catalunya esperaban más de 6 meses, frente al 1 % de Madrid y al 4 % de Asturias.
  • En cuanto a tiempos medios de espera, por especialidad y por CCAA, Andalucía presenta 787 días para cirugía plástica y 527 para cirugía torácica. Aragón 385 días para neurocirugía, Catalunya 226 para ginecología.

Hace cuatro años, cuando empezamos a salir del ciclo anterior de la crisis, fui al cine a ver una película de Ken Loach, “Yo, Daniel Blake.” Trata de un trabajador enfermo al que le obligan a incorporase a su puesto o perder las prestaciones, pero sobre todo trata de la perversidad del sistema capitalista. La administración en lugar de ayudar a las personas, pone impedimentos para solucionar los problemas, desde la burocracia y el vuelva usted mañana, a la comunicación, forzando al uso de Internet y citas previas con las dificultades que ello conlleva para muchas personas.

El 29 de octubre la ministra de educación Isabel Celaá publicó un tweet donde se vanagloriaba de la “cooperación público-privada” en la provisión de servicios educativos. En otras palabras, del acuerdo conseguido con Google. En otras palabras, el gobierno de España ha destinado 220'9 millones de euros, financiados en parte por fondos europeos, para “dotar de conectividad a internet de banda ancha ultrarrápida y redes internas de comunicaciones a 320 sedes educativas de primaria, secundaria y educación especial”. O sea, el gobierno financia internet para “conectar escuelas” pero son las corporaciones privadas las que proporcionan, monitorizan y gestionan el software necesario para que las escuelas se conecten.

 

Una pandemia recorre el mundo y no es únicamente la del coronavirus. La violencia patriarcal que humilla, insulta, lesiona y en último estadio asesina abunda y campa a sus anchas por todo el mundo. Por eso, este 25 de noviembre, seguiremos con la lucha contra la Violencia de Género.

Y acercándonos a este día es necesario recordar muchas cosas. Es necesario recordar que la violencia contra la mujer tiene muchas formas. Se da en el ámbito laboral, siendo las mujeres las que más padecemos acoso tanto sexual como laboral y las que cobramos menos por el mismo trabajo. Se da en las relaciones de trata, donde las mujeres son prácticamente secuestradas y obligadas a prostituirse para pagar deudas generadas por los propios traficantes y que nunca acaban. Se da en la prostitución, donde las condiciones devastadoras en las que nos sumerge el capitalismo acaban obligando a las mujeres a mercantilizar su cuerpo para sobrevivir. Se da en los piropos, insultos y vejaciones que las mujeres tenemos que soportar a lo largo de nuestra vida, que nos recuerda que no somos más que objetos de satisfacción. Se da en las violaciones que padecen muchas mujeres, que terminan incluso sin castigo penal ninguno para los agresores. Se da, por supuesto, en el ámbito familiar, donde familiares agreden y matan a cónyuges o excónyuges. Y así, un largo etcétera de despreciables situaciones en las que las mujeres somos lesionadas en muchos aspectos.

 

Desde el mes de julio hasta hora, entre las páginas de los periódicos se ha ido documentando la evolución de un conflicto que pese a no ocupar portadas, resulta de vital importancia y más en el contexto mundial en el que vivimos.

Este no es otro que las protestas de los MIR (Médico Interno Residente), jóvenes, en su mayoría que estaban en proceso de formación, fueron llamados a primera línea durante los peores momentos de la pandemia arriesgando entre muchas cosas su salud. Estos han visto como sobre ellos y ellas recaía una carga de trabajo muy por encima de sus posibilidades, y pese a ello, siempre demostrando una gran implicación y entrega con sus pacientes.