En la sociedad de clases, mientras las clases dominantes ostentan el poder para mantener su estatus y su autoridad a través de la violencia, a veces más laxa (la alienación y el control de la opinión pública) y otras más explícita (represión física, recurso del fascismo, ilegalizaciones, sanciones penales, económicas, etc...), las clases populares y el conjunto de la masa oprimida, en la medida en la que padecen la opresión diaria del capitalismo y soportan el peso de mantener a las clases parasitarias, comprenden la necesidad de organizarse para enfrentar estos problemas de manera colectiva.