Naaaa, no es para tanto.

Partiendo de que el chino es el lenguaje más hablado en el mundo, seguido por el castellano, el slogan de niñas y niños preocupados por el clima está en inglés: Fridays for future. Y menos mal, porque si lo hace en sueco hubiera sido más difícil entenderlo. Aunque en el fondo, eso es lo que hacen: se hacen los suecos, que en nuestra cultura popular es ni más ni menos que irse por las ramas o hacerse el chivo con tonteras o tantas otras frases que nuestro idioma nos regala.

Debido a la covid-19 y conscientes  de la situación sanitaria, entendiendo que en las fechas previstas inicialmente del  3 y 4 de octubre  desarrollarlo tal cual estaba previsto  era   algo que podía tornarse  imposible por motivo de   restricciones a la movilidad, al aforo o similares, en el XXI Pleno del CC se aprobó  su desarrollo en una modalidad mixta: telemático y presencial.

 

El 27 de febrero 2020 el presidente de EE.UU., Donald Trump, muestra un mapamundi que presenta el grado de preparación de cada país frente a posibles epidemias o pandemias afirmando que “Estados Unidos es el país mejor preparado”. El mapa que enseñó a los periodistas se basaba en el índice de la Seguridad Sanitaria Global (Global Health Security Index) de la Universidad Johns Hopkins. Esta universidad es la fuente que citan todos los medios como referencia científica cuando presentan las estadísticas del Covid-19 y siempre con el adjetivo “prestigiosa” para decir al receptor de la noticia que el origen de esta información es incuestionable. Quien pusiera en duda por ejemplo los datos que ofrece la página web de la JHU acerca de la pandemia se revelaría en seguida como ignorante y atrevido. Pues bien, seamos atrevidos pero nada ignorantes.

A demagogos y mentirosos compulsivos, como Trump y Bolsonaro, no les vendría mal meditar también acerca de unas palabras atribuidas a Lincoln que Fidel citaba a menudo: «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo»

A Michael Ryan, funcionario de la OMS, le preguntaron qué opinaba de «los mensajes contradictorios del Gobierno brasileño en torno a su modo de enfrentar la COVID-19».

Unidad y Lucha (UyL): ¿Qué papel desempeña la OTAN actualmente?

Antonio Maira (AM): La OTAN es una organización militar y económica gigantesca, que ha crecido durante muchas décadas en esas dos vertientes principales, y en algún otro elemento fundamental en cada una de esas vertientes.

Gestado a lo largo de las últimas décadas del siglo XIX, los albores del siglo XX alumbraron el que es el supremo, en tanto que último, estadio del modo de producción capitalista, conocido como imperialismo. El rasgo central del mismo es la formación de monopolios junto con el auge y consumación del poder hegemónico del capital financiero, resultado de la unión de los capitales industrial y bancario. La expansión y penetración hasta el último rincón del planeta de los monopolios y del capital financiero en general es una cuestión de supervivencia para el capital y no una opción más. Esto explica en buena medida la repartición/colonización del mundo por parte de las potencias capitalistas más avanzadas, es decir, imperialistas (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Holanda, etc.), culminada a comienzos del siglo XX. Debe destacarse que Alemania llegó tarde al reparto del mundo.

La incertidumbre sobre la vuelta al cole de estudiantes de todas las edades aumenta a la par que el desarrollo de contagios en esta segunda ola de pandemia que estamos viviendo.

Tanto el gobierno central como los autonómicos se han empecinado en aseverar que la vuelta a la escolaridad será “normal” y que los centros educativos son espacios seguros.

Como certeramente nos enseñara Marx en su obra Salario, Precio, Ganancia, “el máximo de ganancia se halla limitado por el mínimo físico del salario y por el máximo físico de la jornada de trabajo…la determinación de su grado efectivo se dirime exclusivamente por la lucha incesante entre el capital y el trabajo”, por tanto, o somos capaces de situar el escenario de la gestión de la situación que se deriva de la pandemia de la Covid-19 en el marco de la lucha de clases, o, de entrada, ya tenemos la batalla perdida como clase.

A principis dels anys 90, quan YouTube i altres canals no existien, les xiquetes i els xiquets valencians passaven bona part del seu temps lliure mirant la televisió. Uns repetidors propietat d’Acció Cultural enviaven el senyal de la televisió autonòmica catalana TV3 a tots els territoris d’àmbit catalanoparlant, així que a més de l’oferta de la Televisió Espanyola es podien veure programes íntegrament en català com ara el Club Super 3, on una tomata amb ulleres de sol rebia trucades telefòniques de Fraga a Maó i de Salses a Guardamar. La cosa es percebia aleshores amb certa normalitat. Els processos de canvi polític després de la mort del dictador eren encara recents, els criteris de la intel.lectualitat més o menys es respectaven i es conservava cert aperturisme envers els fets culturals. La reacció no n’era encara plenament conscient de les forces que encara conservava.