Al igual que la primera restauración, que acabó con el bisabuelo del monarca actual (Alfonso XIII) en el exilio, esta “restauración” apadrinada por el dictador Francisco Franco en la persona de Juan Carlos I (el mata-elefantes graciosamente titulado como rey emérito) se hunde en un marasmo de escándalos personales y familiares, corruptelas generalizadas y escándalos económicos (robos y fraudes incluidos). Felipe VI es el epítome de una saga acostumbrada a realizar este tipo de “dignas” corruptelas, como veremos a continuación, pues algunos apuntes históricos son sabrosísimos.

En esta fase terminal del capitalismo monopolista imperialista que nos ha tocado vivir, donde el periodismo, ya sea prensa, radio, tv o redes sociales, sabemos que es una de las herramientas más efectivas y letales de la clase dominante. Un grupo de trabajadores que no pertenecíamos al mundo de la comunicación, a la vista del panorama decidimos unir nuestras fuerzas a principios del año 2011 y pusimos en pie el proyecto ALACONTRA RADIO.

Básicamente nuestro objetivo era, y sigue siendo, difundir aquellas noticias que los medios de comunicación del sistema capitalista francoborbónico español están empeñados en difuminar, o más groseramente, si no pueden de otra forma, hacerlas desaparecer.

 

La tan cacareada Constitución españolísima de 1978, esa que nos volvió a la caverna europea, después de 40 años de franquismo y otros 40 de postfranquismo de regalo, no superaba a la de 1.931 ni de lejos, pero aún así, en su artículo 35 recoge: Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

 

El sábado 10 se reanudaba la sesión del Pleno del XI Congreso del PCPE con la presentación del Informe de Credenciales, reflejando los porcentajes de participación en el congreso.

Tras esto se daba paso a la exposición de los tres ejes restantes de la tesis 3, centrados estos en la agipro del Partido, la concreción y funciones del Aparato Central, y un último eje con varios temas como la seguridad, formación,etc., aspectos importantes para el desarrollo interno del Partido, que dieron lugar a aportes que ayudarán a avanzar en la tarea de convertir al PCPE en el Partido para el poder obrero y la revolución, tal y como marca el lema del Congreso.

El 12 de octubre de 1492 inició la colonización mediante la cual fue perpetrada la gigantesca acumulación capitalista originaria, que impulsó la revolución industrial y la supremacía europea a nivel mundial y que arrojó a los pueblos del Abya Yala a siglos de saqueo colonial y posteriormente a siglos de neocolonialismo y saqueo capitalista. Del genocidio y saqueo perpetrados durante la colonia, la aristocracia y la burguesía europea acumularon una fortuna sin precedentes, que propulsaría a Europa como metrópoli capitalista. La colonia poblacional inglesa que hoy se conoce como Estados Unidos, también se propulsaría como metrópoli capitalista en base al esclavismo y a la política expansionista de su burguesía que asumiría la continuidad depredadora contra el resto del continente. Las mayores fortunas mundiales se constituyeron mediante el genocidio, la deportación, la esclavización y el saqueo.

“Que poca esperança tinc, i potser caldrà deixar-la, que no sigui que esperar ens allunyi més dels actes.” Así expresaba Lluís Llach en su canción “El jorn dels miserables” (1974) la necesidad de actuar frente a la dictadura anterior sin dejar que la nostalgia y la esperanza atenazasen nuestra capacidad de lucha. No en vano, la esperanza es una de las tres virtudes teologales del catecismo de la iglesia católica, siempre al servicio del control social en favor de las clases dominantes de turno. “La esperanza es lo último que se pierde”, es el consuelo de los pobres.

Como ya dijera el sabio, docto, piadoso y ejemplar, Luis de Guindos (es que me da la risa), otrora paladín del partido podrido y ahora, por arte de birlibirloque, vicepresidente económico del Banco Central Europeo: “el BCE recomienda consolidaciones en la banca europea para reducir costes”. Se quejaba tristemente de que la banca europea es poco rentable: “una de las principales vulnerabilidades que hemos señalado en el pasado y, más concretamente, después de la pandemia, es la baja rentabilidad de los bancos europeos y las bajas valoraciones bursátiles que esta baja rentabilidad está provocando”.

Pobrecitos.

Como dijeran Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, el Estado es, en última instancia, “el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”. Ni cortos ni perezosos los del gobierno pijoprogre de España han obedecido rápidamente y se prepara, como mal menor, la fusión por absorción entre Bankia y La Caixa.

Mientras camino por calles extrañamente vacías observo como a lo lejos, en un cruce estratégico, un control de la policía municipal compuesto por dos coches y un furgón de atestados da el alto a un vehículo, según me voy aproximando les escucho preguntarse si es posible que vaya a trabajar o no.

-«Qué tiempos más extraños». Me digo a mi mismo según voy dejando atrás la escena. «Quién nos iba a decir hace un año que estas cosas, las mascarillas, los confinamientos, los aforos limitados, los parques cerrados, los geles hidroalcóholicos, y por supuesto, las dichosas videoconferencias, serían hoy el pan nuestro de cada día».

 

El eurocomunismo en nuestro país, y en otros países donde penetró las filas de los Partidos Comunistas, tuvo como una de sus características principales el abandono de toda posibilidad de desarrollo revolucionario. Esa deriva política, que se inicia desde el abandono de la ideología de la clase obrera, llevó a quienes la asumieron, a una incapacidad total para comprender que el desarrollo del capitalismo conduce a la creación de las condiciones objetivas y subjetivas para el desenlace revolucionario, y ello de una forma inexorable. Quienes defendieron, y defienden hoy, esas posiciones reformistas creían que el capitalismo, con el impulso de la revolución científico-técnica y el “estado del bienestar”, había sido capaz de superar sus contradicciones internas, y que este sistema se adentraba en una etapa de estabilidad que evitaría el conflicto social, anulando la capacidad transformadora de la clase obrera y su avance hacia la sociedad socialista.