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Después de la huelga del verano los problemas en las minas de Victorino Alonso no se hicieron esperar llegando a noviembre adeudando la nómina, los problemas de pagos de salarios fueron crispando el ambiente entre los compañeros. Ese mismo mes, el día 20 presenta a toda la plantilla un ERE de suspensión que hizo efectivo afectando a 169 trabajadores de los 231 de la plantilla. Días antes ya había metido un ERE de las mismas condiciones a los subcontratados de la empresa, ascendiendo a 253 los mineros regulados durante un periodo de 6 meses. En esos días se llevó a cabo una asamblea en los cuartos de aseo en la que el comité de empresa informaba de ello. En esa época las asambleas no eran ni de lejos lo que hoy en Cerredo se entiende por una asamblea de trabajadores, puesto que no se entendía el concepto de soberanía y éstas se limitaban al mero traslado de información, que era acatada por el comité de empresa sin votaciones ni debates fructíferos. El descontento en aquella asamblea era alto y las intervenciones de los trabajadores frente al comité fueron en la línea de – esta es una maniobra de la empresa para despedirnos y esa es la llave de los recortes-.

Solo unas semanas después se comunica a los trabajadores que todos los afectados por el ERE son despedidos, haciéndose efectivo el 8 de marzo.

Ante esta situación el PCPE llevó a cabo una tarea de concienciación a través de comunicados públicos en Cerredo e intervenciones introduciendo una vía de lucha más combativa y exigiendo la reincorporación inmediata de los despedidos y el pago de las nóminas adeudadas por la empresa.

Así mismo se empiezan a dar los primeros pasos en torno a la organización de los comités de unidad obrera (CUO) que durante el conflicto trabajarán en el sentido de unir a los trabajadores bajo el paraguas de asamblea, dejando a ésta la decisión soberana de la dirección del conflicto e intentando unir luchas, no solo de los mineros sino también de otros sectores como estrategia de situar a la clase obrera en un clima de lucha más ofensivo que defensivo. Así el CUO de la mina de Cerredo se coordina con el CUO del Caudal y otros lugares para unir tanto a los mineros subcontratados como la propia plantilla de Hunosa, organizando los trabajadores de Cerredo asambleas informativas a la salida de los pozos mineros y llamando a la solidaridad para mantener la lucha. En ese empeño de unificar las luchas obreras, se organizaron actos conjuntos con otros compañeros de empresas como la fábrica de armas de Trubia.

En este contexto se van desarrollando los 4 meses de huelga, desde el 20 de febrero hasta el 22 de junio. Como meta de la huelga se exige la readmisión de los despedidos por lo que se lleva una lucha tanto en la calle cortando carreteras como a puerta de mina impidiendo la salida y entrada de materiales con varias casetas de vigilancia en los accesos a la mina con turnos de 24 horas. También se llevan a cabo las demandas pertinentes por los despidos.

La empresa tras 2 meses de huelga convoca a los sindicatos a una primera reunión en la que plantea una reducción salarial del 37% y un incremento de la jornada laboral de un 15%. Tras un mes de dura lucha la empresa reduce sus pretensiones asumiendo la readmisión de los despedidos, si firmamos un 16% de rebaja salarial.

En este momento es cuando el Partido interpreta y analiza que ese chantaje manifiesta posición de debilidad de la patronal y precisamente por eso no se puede ceder, cuestión que se traslada a los trabajadores explicando que la tendencia de la patronal es a ceder y además entendemos que es así, precisamente porque a esa altura del conflicto la asamblea ya había aprendido a estar unida y a dirigir de forma soberana el conflicto.

Solo un mes después la sentencia del juez considera nulos los despidos y la empresa se compromete por escrito a no recurrir dicha sentencia.

En este nuevo escenario, el 18 de junio se celebra una asamblea en la que por mayoría se decide abandonar la huelga y poner punto y aparte al conflicto, ya que la readmisión de los despedidos en las mismas condiciones y respetando la jornada laboral se considera un éxito enorme.

Ahora nos encontramos con la necesidad de que sean abonados los salarios inmediatamente, cuestión que los mineros fijamos como objetivo siguiente.

Atendiendo al desarrollo de la lucha iniciada por los trabajadores mineros, la célula de Cerredo del PCPE tiene claro que esta victoria supone un importante avance en la acumulación de fuerza para los mineros y la clase obrera y por eso sabemos que estamos en mejores condiciones de lucha para cumplir dicho objetivo puesto que salimos de una victoria.

¡TODO PARA CLASE OBRERA!