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Después de 8 meses de huelga indefinida, la plantilla de la fábrica de Santa Perètua de la Mogoda ha decidido en asamblea finalizar uno de los episodios más heroicos para la clase obrera en los últimos años. Pero la lucha no termina aquí. De esta huelga debemos extraer la gran experiencia acumulada y aprovecharla para seguir luchando. La clase obrera lleva muchas derrotas encima y toda victoria en el capitalismo no deja de ser una victoria parcial, pero toda lucha obrera en el capitalismo debe servir para preparar la victoria del siguiente combate.

 

Desde el estallido de la actual crisis capitalista, el estado español y la Generalitat de Cataluña están llevando a cabo una serie de medidas antiobreras y antipopulares que han significado un duro retroceso en las condiciones laborales y de vida de la clase obrera y los sectores populares. En este contexto, la clase obrera se ha encontrado en una situación de  fuerte desorganización. Es por ello que, en estos momentos, en los que se hace más necesario que nunca reactivar la lucha, la huelga de Panrico nos ha mostrado un punto de orientación y el único camino a seguir, el camino de la unidad, la organización y el combate contra la patronal, el enemigo a batir.

Desde el minuto 1 hasta el 90, la plantilla de Panrico ha demostrado una gran capacidad de unidad y organización. Unidad de la asamblea de trabajadores situando que la auténtica democracia es la obrera. Organización a la hora de establecer un comité de huelga, un instrumento clave para coordinar la lucha, organización para crear piquetes de huelga frente al constante boicot de la empresa y los piquetes de la patronal, y organización en torno a la caja de resistencia, un instrumento esencial para soportar económicamente la huelga. Pero también, y muy importante, un instrumento para tener una actitud dinámica y de clase. La plantilla de Panrico ha usado la caja de resistencia para ir de centro de trabajo en el centro de trabajo pidiendo solidaridad, pero explicando el conflicto y, en consecuencia, extendiendo la conciencia de clase. La unidad entre las plantillas de Panrico y Cocacola, demostrando que la lucha es una sola, pone de manifiesto que la clase obrera es el único sujeto revolucionario que puede revertir la actual situación de crisis capitalista.

Ejemplos de constancia, humildad y lucha como el de los y las trabajadoras de Panrico de Santa Perpètua es lo que los y las comunistas nos hace seguir avanzando en la lucha por la construcción de la sociedad socialista - comunista.

¡¡¡Viva la lucha de Panrico!!!

¡¡¡La suya es la lucha de toda la clase obrera!!!