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Para hablar del caso de Carlos y Carmen hay que remontarse a la Huelga General del 29M de 2012. Ese día, de madrugada, los dos formaron parte de un piquete informativo del 15M que, junto a otras 50-70 personas, recorrió varios locales del centro de la ciudad de Granada con la esperanza de que se solidarizasen con los/as trabajadores/as y secundaran la huelga. Fue en la Champagnería Jazz-Café cuando la dueña llamó a la policía y, una vez llegaron varios agentes, se identificó arbitrariamente, es decir, en ningún momento cometiendo delito alguno, a Carlos y Carmen. Él, actualmente estudiante de Medicina, y con 25 años, y ella parada de larga duración sin prestación de desempleo. La situación, a pesar del desconcierto inicial, terminó normalizándose y el piquete continuó la noche sin mayores percances.

 

Pero lo que inicialmente fue una identificación aleatoria se transformó en una denuncia por parte de la dueña por daños en el mobiliario. Esa denuncia desembocó en un juicio en el que fueron condenados, el 23 de mayo de 2013, a tres años y un día de prisión y al pago de una multa de 3.655 euros por un presunto delito de ‘atentado contra los derechos de los trabajadores’, en lo que se interpretó como amenazas y coacciones contra la responsable del establecimiento. Ellos/as aseguran que el fiscal pidió explícitamente al juez ‘una sentencia ejemplarizante’. 

A partir de ese momento se inició, no solo una contraofensiva legal por vía judicial, si no toda una movilización social en solidaridad por Carlos y Carmen. Apoyo que ha ido en aumento a medida que se han ido agotando los diferentes recursos de apelación. Solidaridad que se ha traducido en todo tipo de acciones pero que han llegado a su máxima expresión, primero con la autoinculpación de 200 personas y posteriormente con una manifestación multitudinaria en Granada en la que participación más de 5.000 personas. Manifestación sin ningún tipo de altercado y que concluyó con el encierro pacífico de 17 personas en la Catedral de Granada. En ese sentido, hemos de reseñar que además del apoyo de la ciudad, Carmen y Carlos han recibido muestras de solidaridad desde innumerables puntos del Estado Español, del extranjero e incluso de intelectuales como Noam Chomsky, entre muchos otros. No obstante, como cabía esperar, las movilizaciones no sirvieron para que el Estado burgués diera su brazo a torcer y la sentencia continua firme a día de hoy.

Este caso, a pesar del resultado final, nos sirve para aprender dos cosas: 

· Que en el contexto actual de crisis general del capitalismo, la burguesía, con tal de perpetuar las políticas anti-obreras para conseguir mantener sus intereses de clase, atacará de manera brutal a aquellos que le planten cara sin establecer diferencia alguna del colectivo del que provengan. 

· Que a pesar de las muestras de solidaridad mostradas por parte de la clase trabajadora ante situaciones como estas, eso no es suficiente, es necesario elevar la conciencia de clase, superar las tesis reformistas imperantes en el movimiento obrero y concienciar a la clase obrera de la necesidad de organizarse en torno a un partido comunista marxista leninista de vanguardia que encauce y haga efectiva la lucha de todos/as los/as trabajadores/as.