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No podemos olvidar en el horizonte del 25 de mayo uno de los pilares fundamentales por los que la burguesía imperialista europea apuesta: obtener la máxima tasa de beneficio posible de nuestra educación.

Y es que el sistema educativo no es algo neutro, ni mucho menos es algo que responda a los intereses mínimos del pueblo. Este sistema, que nos convierte a los jóvenes de extracción obrera y popular en mano de obra formada a la carta, únicamente responde a los intereses de los monopolios.

Este carácter de clase queda patente en la orientación que la Unión Europea viene dando a la Educación, y como lo hace mucho antes de “justificar la necesidad mortal por la crisis”. En 1998 se aprobó ya el proyecto de esta oligarquía monopolista para colocar la universidad al servicio de las empresas: el Plan Bolonia.

Ese plan que únicamente tenía ventajas: que internacionalizaría nuestras universidades, que elevaría el nivel de los universitarios, que nos haría excelentes, etc. ¿Qué es lo que realmente ha supuesto? Ha supuesto la elitización, privatización y mercantilización de la Universidad Pública. Elitización por la que ya se cuentan por decenas de miles los hijos e hijas de la clase obrera expulsados de la universidad como consecuencia de la subida de tasas y la imposibilidad de compaginar vida académica y laboral. Privatización y mercantilización que ha supuesto regalar a las empresas privadas la gestión de las Universidades Públicas a través de la creación del Consejo Social; verdadero órgano de poder de las Universidades presidido por los altos ejecutivos de las principales multinacionales.

Pero no nos quedamos ahí, la educación superior no es el único marco en el que los capitalistas pueden obtener beneficios. El conjunto del sistema educativo es un pilar básico para la reproducción de su sistema, su ideología, adoctrinamiento, formación de mano de obra a medida, etc. Por tanto, las enseñanzas medias no podían mantenerse por mucho tiempo fuera del campo de actuación de la UE.

La LOMCE o ''Ley Wert'', no es más que la adecuación del Plan Bolonia a las enseñanzas medias. No es más, pues, que la continuación de los planes de la Unión Europea. Esta reforma educativa persigue separar desde temprana edad a aquellos alumnos que en un futuro serán explotadores o explotados. El mayor peso otorgado a la escuela privada demuestra, de nuevo, la finalidad privatizadora.

Por lo tanto, desde los Colectivos de Jóvenes Comunistas queremos aprovechar el marco de los comicios del 25 de mayo para referirnos una vez más a la juventud de extracción obrera y popular. Porque las políticas antiobreras de la UE nos afectan directamente cuando hablamos de educación.

El carácter de clase de la Unión Europea, ajeno por completo a nuestros intereses, no puede reformarse y colocarse en nuestro beneficio. Por esto los CJC no vamos a participar de engaño alguno: es hora de la lucha. Una lucha que tiene que ser por alcanzar nuestros intereses, por no reforzar los de quienes nos explotan, y una lucha que tiene una importante batalla en una educación pública y de calidad al servicio de la clase obrera y los sectores populares.

El 25 de mayo no podemos jugar a elegir si queremos cadenas o grilletes. El 25 de mayo sólo avanzaremos en el sentido de poner fin a nuestra explotación apoyando decididamente la salida de la UE, el euro y la OTAN. Por ello el 25 de mayo, te pedimos que continuemos con nuestra lucha con el voto al Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)

¡EXISTE FUTURO PARA LA JUVENTUD Y SE CONSIGUE LUCHANDO!
¡POR LA SALIDA DE LA UE, EL EURO Y LA OTAN!
¡VOTA PCPE!