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La burguesía española, avalada por las estructuras de la UE, no ha dudado en recortar el 70% de la financiación al Plan Concertado de Prestaciones Básicas de Servicios Sociales de Corporaciones Locales, con el que se atiende a las necesidades más inmediatas de la población.

La pobreza severa, que alcanza a quienes viven con ingresos inferiores a 307€ al mes, alcanza ya a 3 millones de personas en España. Esta problemática recae directamente sobre la clase obrera y revela un claro empeoramiento de sus condiciones de vida, que llega a extremos dramáticos. Desde 2008, el suicidio es la primera causa de muerte no natural en España, con una media de 9 suicidios diarios.

Los niños son el grupo de edad más pobre del país. En 2010, el porcentaje de menores de 18 años que vivían en hogares con un nivel de ingresos por debajo del 40% de la media era del 13,7%, una cifra sólo superada por Rumanía y Bulgaria en la Europa de los 27.

La clase obrera inmigrante es uno de los colectivos más golpeados por la crisis: al menos un 36,5% de las personas inmigrantes en España se encuentran en paro, pero además este año unas 833.000 personas perdieron su tarjeta sanitaria por carecer de documentación.

El colectivo de las personas con discapacidad sufre un dramático empobrecimiento, registrándose un desempleo 3 veces mayor que en otros colectivos, al tiempo que desaparecen ayudas y se retrasan los pagos de las pensiones asignadas.

Las mujeres trabajadoras están soportando las consecuencias más duras que la crisis capitalista impone a toda la clase obrera. Los recortes en el sector público hacen que una parte de la población femenina se vea obligada a abandonar de su puesto de trabajo al no poder hacer frente a todos esos servicios hoy privatizados.

Los trabajadores del ámbito social trabajan con las víctimas más visibles de la crisis capitalista, pero al mismo tiempo también son víctimas de ésta a través de los recortes y privatizaciones que destruyen sus empleos o empeoran sus condiciones laborales.

La crisis ha evidenciado que la satisfacción de las necesidades básicas de la población es imposible bajo el capitalismo.