Compartir

Según una  encuesta realizada en el primer trimestre de 2014 a mujeres de  clase trabajadora de entre 30 y 65 años, altas, bajas, rubias, pelirrojas, flacas o rebolondas, solteras, casadas, lesbianas, con hijos o mascotas, cuidadoras, trabajadoras, paradas y pensionistas, el 99%  de ellas creen que hoy en día no existe un comportamiento paternalista o proteccionista del hombre hacia la mujer que pueda encubrir una actitud machista. Según las encuestadas, nuestras parejas, padres, hermanos, sobrinos e hijos se preocupan por nosotras demostrándonos que  nos quieren bien.

Las vecinas, amigas, sobrinas, primas y cuñadas preguntadas saben que ellas llevan  la administración del hogar, pagos de recibos, extractos bancarios, consultas y colas en la sucursal día a día.  Pero es el marido  el que llevará las cuestiones importantes con los bancos (para que no las engañen).  En el caso de tener varios coches, aunque sean pagados con el salario de los dos, el cochazo grande con ruedas de  aleación y asientos deslizables lo conducirá él, sobre todo al principio  (ya sabemos cómo aparcan las mujeres, lo pueden rayar) eso sí, las llevarán y recogerán del trabajo (para que no les ocurra nada, la vida está muy mala)Y por encima de todo las protegerán contra la maldad del mundo (son tan inocentes que no se dan cuenta, no se enteran).

Alguien me dijo alguna vez, seguramente una sabia, que para ver si una situación era machista o no, tan sólo había que ponerla al revés, es decir, invertir los papeles de los protagonistas. Si la situación nos parece ridícula, estaríamos ante ella.   ¿Qué mujer acompañaría a su amado al trabajo por temor a que le suceda algo malo? ¿Le dejaría a él que utilizase, exclusivamente, el coche viejo y pequeño para que lo pueda aparcar mejor ya que es más manejable que el  nuevo? ¿Se le ocurriría resolver los grandes  entuertos bancarios alegando que él no entiende, que no se entera?

Otro aspecto de la encuesta a tener en cuenta es si la cortesía o determinados buenos  modales es una forma de educación que enmascara un comportamiento machista y es en este punto en dónde todas las mujeres preguntadas consideran que eso es un elemento favorable de agradecer, de preocupación hacia ellas, en definitiva, de amor. ¿Por qué el hombre deja que pase primero una mujer  al abrir la puerta? ¿Por qué le ayuda con las bolsas de la compra? ¿Por qué le cede el asiento? Yo como hombre me considero superior a ti y te concedo que pases primero, débil y delicada mujer ¿O es una vejación que sufre la mujer por el hecho de serlo?  

-No, eso no  puede ser, eso es demasiado ¡Estas feministas, donde van a llegar!

-¿Ahora no se las puede proteger, atender, cuidar y mirar por ellas?

A lo mejor, esta encuesta demuestra  un síntoma más de la ideología dominante, sutil ella, arropada con el dulce discurso de la cortesía, que no nos hace  pensar que vivimos en una sociedad de valores disfrazados de buena educación expuestos y transmitidos de la forma más natural y aceptable que nos dice lo muy masculino que es el mundo. Son valores dominantes con los que se socializa a mujeres y hombres contribuyendo a mantener el equilibrio que impide conflictos y garantiza el poder social establecido, es decir, el patriarcado de la clase dominante.  Hay que destruir esa ideología  que  somete a la explotación de la clase trabajadora hasta conseguir unas relaciones absolutamente de igualdad y eso sólo será posible cuando  construyamos otra sociedad. Esa será la base para conseguir la igualdad entre mujeres y hombres.

Pilimin