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Como no podía ser de otra forma, el capitalismo ha convertido el idioma en una mercancía más en la que se benefician, cada día, más empresas. Ya no se habla del aprendizaje de un idioma como mero sistema de comunicación verbal de una determinada comunidad humana, o el conocimiento de una determinada cultura; sino que, la formación y el estudio de un idioma nuevo se enmarca como otra forma para sacar grandes beneficios.

Cada vez más son las empresas que ofertan puestos de trabajo donde uno de los requisitos fundamentales es la experiencia de un idioma en concreto.

Los trabajadores se ven evocados a formarse en varios idiomas para llegar a poder ser partícipes en el mercado de trabajo. En este sentido, caben dos posibilidades: por un lado, apuntarse a una academia que te forme en la preparación para un examen oficial que pueda convalidarse como idioma en el marco europeo; o por otro lado, apuntarse a la escuela oficial de idiomas de tu comunidad.

De sobra es sabido los altos costes de las academias privadas para la formación de un idioma nuevo; lo que provoca, que muchos jóvenes sin empleo no puedan acceder a ella.

La otra opción que nos queda sería apuntarnos a la Escuela Oficial de Idiomas.

Pero, ¿Qué está ocurriendo con este sistema público de aprendizaje de idiomas?¿Acaso está exento de los recortes en educación?

La Escuela Oficial de Idiomas lleva, varios años, viéndose afectada también por estos recortes.

Se enfrentan a la masificación de aulas y a una reducción de los grupos en lo que se teme que sea la antesala del futuro desmantelamiento. Lógicamente en una enseñanza como la del idioma se pierde calidad al ser tantos alumnos; y mas, dándose el caso en algunos territorios, donde ni siquiera tienen suficientes infraestructuras en las aulas lo que provoca que haya gente incluso de pie.
La importancia del aprendizaje de una lengua pasa por el habla y con tantos alumnos se hace imposible poder realizar esta actividad; lo que conlleva a mermar la calidad del servicio.

Esta eliminación de grupos de trabajo provoca a su vez la reducción de profesorado. De hecho, por poner un ejemplo, las EOI de Cataluña han perdido unos 40 docentes en los dos últimos cursos; o 21 docentes en el caso de las EOI de Madrid.

Por los factores antes señalados en este artículo, año tras año, son más los alumnos matriculados en estos centros lo que produce que la alta escasez de plazas conlleve a que miles de jóvenes se queden sin poder acceder.
Vemos como la calidad del servicio prestado va empeorándose con los recortes aplicados; pero las tasas de matriculación se disparan enormemente. Por poner un ejemplo, en las matriculaciones para el curso 2013-2014 de la E.O.I de Barcelona aumentó un 55%, lo que supuso 95 € más que en el anterior curso, llegándose a fijar la cuota a los 275 €.

En Madrid, el tasazo, llegó a primeros del 2013 aumentando el 166% las tasas de matriculados a primer idioma, llegando a costar 269 €.

Todo esto provoca que muchos jóvenes no puedan costearse esta educación y se vean una vez más negadas sus expectativas.

España es uno de los países europeos con menor cantidad de adultos que habla idiomas extranjeros: solo un 18% de los españoles habla dos lenguas. Con todos los recortes antes mencionados solo va a provocar que este porcentaje siga reduciéndose; y lo peor de todo: que aquellos jóvenes de extracción obrera y popular no puedan acceder a esos puestos de trabajo con obligación de saber un idioma.

Adrián Villanueva