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Cuando una empresa que presta un servicio público plantea un ERE, lo que está diciendo es que quiere dar un peor servicio y ganar más dinero. Eso es exactamente lo que pretende RENFE al ofertar sus servicios a bordo con un 25% menos de presupuesto.

El servicio era prestado por CREMONINI y, ahora, ha sido adjudicada a FERROVIAL. Con esta reducción del 25% se pierden servicios a bordo de los trenes, calidad y una perdida estimada de 500 puestos de trabajo.

De la manera más grotesca pretenden cargar sobre las espaldas de la plantilla el coste de la reducción y seguir engordando la cuenta de resultados de FERROVIAL. Proponen que la gente se vaya voluntariamente de excedencia durante todo el periodo de la contrata ¡4 años nada menos! A cambio de esta limpieza sin igual, les darían un mes de salario por cada año, es decir, un máximo de 4 mensualidades. Otra opción es que se vayan voluntariamente 210 trabajadores/as y reducción salarial del 20% para el resto. ¿Si no hay acuerdo? Pues despiden a 418 personas con 20 días por año.

Al eliminar la autorización de la autoridad laboral para poder realizar un ERE permitieron la absoluta arbitrariedad patronal, como se ha demostrado en Coca Cola o se está viendo en los servicios a bordo de RENFE. La oligarquía está a la ofensiva contra la clase obrera, la acorrala con medidas de hambre, la negociación colectiva está en vía muerta… la única salida es la confrontación. Sin lucha, el futuro es la destrucción del empleo y de las condiciones laborales y salariales.