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Superar la división de la clase obrera y el espejismo reformista de un “modelo social propio” compatible con la UE y el capitalismo, es una necesidad apremiante.

El pasado 30 de Mayo asistimos a otra huelga general. Lo que siempre es un paso adelante en la acumulación de fuerzas y de experiencias de lucha, en esta ocasión se vio seriamente lastrado, una vez más, por algunas características de la convocatoria. La división sindical es una de las que más daño causan a la capacidad de lucha de la clase obrera. La convocatoria era sólo en Euskal Herria, por lo que esta vez los esquiroles han sido los sindicatos estatales. En la próxima huelga, los esquiroles serán los que estaban en la manifestación de la mañana.

El modelo de huelga que se repite, independientemente de las siglas convocantes, promovido por ambos reformismos sindicales, el estatal y el nacionalista, la ausencia de combatividad de los piquetes y el aislamiento de los sectores más combativos de la clase en las manifestaciones, no son el camino a seguir para que la clase obrera logre derrotar los planes de la oligarquía.

Algunos quieren justificar el aislamiento de las luchas obreras en EH, con respecto a las del resto de la clase obrera del estado español planteando que en Euskal Herria las luchas están más avanzadas que en el resto del estado. La realidad es que, aunque así fuera, ello no sería impedimento para la unidad en la lucha entre sectores de la clase con diferentes niveles de toma de conciencia o de disposición movilizadora; pero además, el seguimiento de las huelgas y movilizaciones es el mismo en EH que en el estado, si no menor. Y aquí, desgraciadamente, las hacemos divididos. Divididos entre el reformismo del pacto de unos y el reformismo nacionalista de otros. Esta última huelga, además, calificada de una manera autocomplaciente como satisfactoria por los sindicatos convocantes, ha sido el inicio de un proceso para definir la “Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria”, un documento que recogería las bases de un modelo social propio.

Este anuncio confirma lo que muchos sospechaban: esta Huelga ha sido una herramienta, no para desarrollar políticas de unidad y lucha de la clase obrera, más necesarias ahora que nunca, sino para calentar en la calle la presentación de una Iniciativa Legislativa Popular por un modelo social propio para Euskal Herria. No dejan claro si ese modelo tendrá cabida en la Europa del capital o lo que se está pidiendo es la salida del Euro, la UE y la OTAN, pero sí tienen claro que el lugar para defenderlo es el parlamento vasco.

Con estas políticas desmovilizadoras, de división de la clase obrera, con esta indefinición en los planteamientos no podremos oponernos a la ofensiva que la oligarquía está lanzando en estos momentos. Hay que avanzar hacia posturas más combativas. Hay que pedir ya una Huelga General unitaria. No es momento de echarse a los brazos de la burguesía nacional proponiendo un pacto social que anestesie las luchas que están surgiendo por doquier. Es momento de organizar esas luchas y reforzarlas en torno a la férrea unidad de la clase obrera de todo el estado en los Comités por la Unidad Obrera y la superación del reformismo trabajando por construir el Frente Obrero y Popular por el Socialismo.