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Compañeras, compañeros:

Llevamos cuatro meses de huelga, una lucha dura contra la patronal, por 0 despidos, 0 rebajas.

Contra el plan de Panrico, que mayoritariamente rechazamos. Por dos veces nos consultaron si queríamos el plan de la empresa, y las dos veces una mayoría de nosotros/as votamos no al plan de la empresa, y sin embargo una mayoría de delegados lo firmaron en la mesa estatal. Como por dos veces los trabajadores/as de Madrid votaron huelga, pero no se convocó.

La empresa se ensaña con los despidos en Sta. Perpètua, porque combatimos el plan patronal. Aprendimos que cuando retrocedimos en el anterior plan de viabilidad sin lucha no hicimos sino preparar que el siguiente fuera mucho más duro, porque aceptamos que la empresa justificaba las dificultades, cuando no eran sino el resultado de sus manipulaciones financieras y no consecuencia de la venta de nuestros productos.

Si hubiéramos levantado un frente unido ante la empresa, ésta hubiera retrocedido, pero pudo  dividirnos y concentrar su plan contra quienes más nos opusimos, sabiendo que ese castigo ejemplar serviría en un futuro de advertencia y miedo ante quien se niegue a aceptar su dictado.

El plan de la compañía es claro: hacer pensar a los demás trabajadores que el mal de unos es un bien para otros, como si el castigo en Sta. Perpètua abriera el futuro a las demás, pero eso es falso.

Compañera, compañero, la patronal pretende que cierres los ojos pensando que no hay nada que hacer, o incluso que aplaudas, pero en realidad sabes que solo te estás traicionando a ti mismo. Por qué mañana tú serás mucho más débil ante la empresa, y ¿alguien cree que este es el último recorte? Si liquidan la plantilla de Sta. Perpètua y ponen a trabajar la planta a ritmo con empresas subsidiarias o contratos de miseria, entonces podrán ir a por otra. Por eso nuestra lucha es también una lucha por el futuro de todos y todas.

Nos han intentado enfrentar para que veamos en el desastre del otro una forma de salvación de uno, pero en realidad estamos cavando nuestra propia tumba. Hay que recomponer los puentes entre trabajadores/as. Debemos poder hablar entre nosotros/as sobre la situación y el futuro.

Os propondremos que se apoye la caja de resistencia y se rechace cualquier propuesta de horas extras. Y a nivel más colectivo, impulsar asambleas,  exigir el respecto a la decisión mayoritaria de los trabajadores/as y pedir la retirada de la firma de los delegados/as que avalaron y discutir la posibilidad de convocar una huelga (aunque fuera parcial) en apoyo, por 0 despidos, 0 rebajas