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Es de conocimiento general que en las últimas elecciones generales italianas, celebradas en febrero de este mismo año, el gran triunfador fue el Movimiento 5 Estrellas (M5E), liderado por el humorista Beppe Grillo. Triunfó en lo electoral, pero sin duda triunfó en lo mediático, pues generó una serie de expectativas ante amplios sectores de la población italiana, que se creyeron sus promesas de “regeneración” de la política.

El problema es que en estos casos los ascensos fulgurantes suelen ir sucedidos de batacazos estrepitosos, que es lo que le está pasando al M5E en este momento: bajada en todas las encuestas, resultados pésimos en las recientes elecciones municipales, crisis internas y la más que probable salida de un grupo de parlamentarios hacia las filas del Partido Democrático. Todo ello en menos de 5 meses.

Pero, ¿a qué se debe esto? Es muy sencillo: es la constatación de que los batiburrillos ideológicos, el rechazo a la organicidad y el culto a la individualidad burguesa y a las nuevas tecnologías son incapaces, per se, de generar una mínima alternativa creíble. Los y las comunistas sabemos las dificultades que existen en la construcción de una organización política. Nos enfrentamos a diario a multitud de problemas en el desarrollo de nuestro proyecto político, pero nuestra organización tiene una ideología que nos permite analizar la realidad y proponer las vías para su transformación revolucionaria; nos organizamos y resolvemos las disensiones internas en base al centralismo democrático, lo que garantiza nuestra unidad y nos permite expresarnos con una sola voz; sabemos que la sociedad está dividida en clases y tenemos muy claro a quién nos dirigimos y para qué; sabemos que los éxitos no pueden ser repentinos, sino que exigen un trabajo constante y firme, par que los resultados puedan ser duraderos. Los del M5E han pretendido ignorar todas estas cosas que ofrece la experiencia acumulada de muchos años de lucha y así les va.

Muchos italianos e italianas, seguramente descontentos con la situación política de su país, optaron por apoyar a esta gente y muy rápidamente han visto cómo sus esperanzas iniciales se han ido al traste y el M5E se ha convertido en una burda copia (eso sí, muy 2.0), de lo que ya tenían antes. Ninguna alternativa real, sino fuegos artificiales momentáneos. Como resultado: más frustración y la percepción de que el sistema no se puede cambiar.

Esta conclusión, que es la que generan igualmente las posiciones oportunistas cuando pretenden embellecer el capitalismo y hacerlo más social o más humano, tiene que ser combatida con el ejemplo de lucha de los y las comunistas y con la incansable explicación de la propuesta política de superación del capitalismo y la construcción del socialismo-comunismo. No caben otras alternativas, pero hemos de tener claro que la que planteamos los y las comunistas no gozará de titulares mediáticos ni dará frutos de un día para otro, porque es una propuesta de lucha real, de confrontación y no de conciliación, de organización de nuestras fuerzas y se basa fundamentalmente en el rechazo a cualquier tipo de engaños a la mayoría obrera y popular; por eso hemos de decir bien claro que no hay salida fácil frente a la explotación del sistema capitalista, pero la hay.

Ástor García