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La Habana, 28 feb (PL)

A esta felicidad le falta un pedazo, afirmó poco después de pisar tierra cubana el antiterrorista Fernando González, quien llegó hoy a La Habana tras cumplir su sentencia en una cárcel de Arizona, Estados Unidos.

Pese a la inmensa alegría por el regreso a la patria, González no podía dejar para un segundo plano el recuerdo a sus hermanos Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero que todavía continúan tras las rejas.

Solo cuando ellos estén aquí la felicidad entonces sí será completa, dijo, y sus palabras sonaron similares a las de aquel día de mayo de 2013, cuando René González también en Cuba después de cumplir condena, hizo su primera comparecencia ante la prensa.

Una vez más el haz que son y han sido Los Cinco queda demostrado. Echaron juntos su suerte cuando decidieron poner a un lado cuestiones personales y emprender el combate por la vida.

Echaron su suerte juntos cuando en esa madrugada del 12 de septiembre de 1998 les rompieron el sueño, los llevaron a un hueco y trataron de reducirlos, aplastarlos.

Echaron justo su suerte cuando se negaron a que les separaran durante un juicio apuntalado por las presiones de los sectores más extremistas de Miami, pese a que sabían de antemano lo duro que sería el camino en lo adelante.

Echaron su suerte cuando los diseminaron por cinco distantes prisiones de la geografía estadounidense, sin poder hablarse, sin tener contacto, y aún así no los partieron y salen, como ahora Fernando, con la frente en alto.

Esto, sencillamente, es lo que más le duele a los verdugos.

Deisy Francis Mexidor


 

Texto extraído de Prensa Latina