Almirante Juan Cervera ¿al servicio de la República?

Según los almirantes e historiadores hermanos Moreno, las relaciones de su padre, el Almirante Francisco Moreno, jefe de la "Flota de Bloqueo" (FB) franquista, con el jefe de Estado Mayor de la flota (EM), Juan Cervera Valderrama, fueron pésimas desde el primer momento de estallar la guerra.

Mientras que Cervera y su EM estaban instalados en Salamanca, primero y en Burgos después, despachando periódicamente con el "caudillo", Francisco Moreno, entonces capitán de navío (posteriormente ascendido a almirante en funciones) tenía tenía la jefatura en Palma de Mallorca, base de la FB que temporalmente se trasladaba con él, siempre a bordo del que en cada momento era su buque insignia, generalmente un crucero.

Las comunicaciones entre ambos mandos eran malas, y casi siempre mal interpretadas por Cervera, que tomaba decisiones bajo presión de los generales franquistas del Ejército de Tierra, y a veces, del propio "caudillo", que no tenía ni puta idea de la situación de la guerra en el mar, según admitían los hijos de Moreno.

En muchas ocasiones -se lamentan los hermanos Moreno- su padre recibía órdenes de actuación desde el EM de Salamanca o Burgos, completamente desconectadas de la realidad -o a destiempo-, basadas en noticias falsas, la mayoría de las veces propagadas por los servicios de Des-información republicanos, que aseguraban eran mucho más eficaces que los propios.

Su principal queja era que se ordenaba la movilización de la FB, en operaciones de interceptación de buques con suministros para la República, errando la mayoría de las veces en las coordenadas, o en los tiempos de las singladuras.

Los hermanos Morenos acusaban a Cervera de carecer de influencia en el Estado Mayor franquista; de no saber transmitir la necesaria coordinación de la Marina con el Ejército, subordinando aquella a éste, y de dilapidar los escasos recursos de barcos y combustible, en búsquedas y hostigamientos frustrados de buques republicanos o al servicio de la República.

A partir de finales de 1936 y hasta la caída del Frente Norte en agosto de 1937, con la pérdida de todos los puertos del Cantábrico, y ante el bloqueo de la Marina franquista e italiana de la ruta desde el Mar Negro hasta los puertos de Levante, los envíos con suministros desde Rusia se realizaron desde Murmunsk, en el Círculo Polar, o desde Leningrado en el Mar Báltico, atravesando el Mar del Norte y el Canal de la Mancha para recalar en Bilbao, Santander o Gijón.

Los servicios de Des-información republicanos, "colaban" falsos datos de convoyes con destino a la República, promoviendo que Cervera ordenase a Francisco Moreno destacar varios "bous" armados, para la práctica de la "guerra de corso" en la ruta de aprovisionamiento desde Rusia, una costosa operación que se llevó a efecto sin datos seguros de confirmación.

De esta manera y en pleno invierno a comienzos de 1937, dos buques rebeldes armados con cañones de 105 y 88 mm. ocultos, camuflados de pesqueros de altura, se desplazaron hasta la costa danesa, en las proximidades de los estrechos que comunican con el Báltico, aprovisionándose en puertos alemanes, con orden de hundir a los transportes fletados por la República (de la forma más discreta) ante la imposibilidad de su captura, obteniendo el más rotundo de los fracasos en su vigilancia, por la adversidad de las condiciones meteorológicas y lo precario de sus medios (los buques carecían de calefacción y los serviolas de vigilancia, hacían sus turnos al aire libre calentándose con una lata llena de carbones encendidos)

Ni un solo buque fue interceptado.

Nunca podremos calcular los inestimables servicios prestados por la incompetencia del almirante Juan Cervera a la causa republicana, a quien el jefe del Gobierno Negrín debería haber concedido la Placa Laureada de Madrid por sus inestables desaciertos.

Y esto no lo digo yo, si no que lo acreditan los propios hijos del jefe de la Flota franquista.

Buenos días y buena y refrigerada semana estival.

Floren Dimas

Investigador histórico.

Oficial del Ejército del Aire (R)


Posdata.- Evidentemente al comienzo de la guerra Cervera luego se pasó al bando rebelde. Pero dejó a su hijo al frente del Servicio de Información de Personal (SIP) de la base naval de Cartagena, que él -bajo cuerda- había creado, para controlar a todo el personal de la base, especialmente a los socialistas, comunistas y anarquistas.

Se trata de un fichero de unos 15.000 expedientes (de los tengo unos 500) y que se encuentran actualmente en el Archivo Naval de Cartagena. Incluye fichas desde marinero hasta almirante.

Ese fichero se mantuvo oculto durante la guerra, pero al acabar esta fue utilizada y actualizado, para la represión, dotando a este servicio de personal y de medios. El papel del SIP en la Base Naval de Cartagena fue homologable al desempeñado por la Gestapo.