Tras 2 años de pandemia, las condiciones de trabajo en América Latina, ya de por sí bajo niveles de sobreexplotación por debajo de la tasa de reproducción de la fuerza de trabajo, se mantienen en niveles de mayor dureza. Según un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)1 , “más del 70 % de los puestos de trabajo creados tras la pandemia están bajo situaciones de informalidad”, en una región donde “el 30% de los puestos de trabajo perdidos no se han recuperado aún”. Esto es, el capitalismo carga su crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora de América Latina con tanta violencia, que ni siquiera es capaz de respetar una mínima regulación laboral, ni unas mínimas garantías laborales.

La situación de la mujer trabajadora es aún más grave, debido a que ocupa generalmente puestos de trabajo más informales debido a la división sexual del trabajo que imponen patriarcado y capital, y en sectores como la manufactura, comercio, turismo, restauración/hostelería, altamente afectados por la pandemia. Son más de 4 millones de mujeres trabajadoras que perdieron su empleo y aún no lo han recuperado desde el inicio de la pandemia.

Así mismo, el desempleo en la juventud trabajadora afecta a más del 21 %, casi tres puntos superior a la etapa previa a la pandemia.

Estas son las condiciones de vida que impone el modelo capitalista a la clase trabajadora de Latinoamérica, implantado por la oligarquía y los grandes monopolios de EEUU y la UE, que siguen extrayendo enormes plusvalías, a través de la violencia estructural más descarnada.

Nuestra mejor solidaridad, continuar la lucha contra los mismos monopolios y la misma clase que los explota, desde nuestros centros de trabajo, haciendo avanzar las posiciones de fuerza de la clase obrera. Ni un minuto de tregua al capital.

Redacción UyL

1 OIT. Panorama laboral 2021. América Latina y el Caribe.