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"la creciente volatilidad a escala regional e internacional, así como el giro de la atención estadounidense hacia el Pacífico y las dificultades en materia presupuestaria derivadas de la crisis capitalista, conducen al polo imperialista europeo a un necesario giro estratégico de su Política Común de Seguridad y Defensa que le permita reclamar y defender de manera más firme los intereses de los monopolios europeos."

El polo imperialista europeo debate sobre el estado de su Política Común de Seguridad y Defensa y la base industrial armamentística que la sustenta.

La PCSD, que nace en el año 2007 con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, se presenta como el principal instrumento de las instituciones comunitarias para reforzar la defensa mutua que obliga a todos los países de la Unión a prestar apoyo a cualquier país que forme parte de esta y sea atacado. Asimismo, otros de sus contenidos fundamentales aborda nuevas formas de misiones en el exterior, así como el mecanismo de cooperación estructurada permanente, que permite a los países del centro imperialista europeo el coordinar acciones militares para el expolio o programas de investigación armamentística al margen del resto de estados miembros de la Unión cuando ello favorezca a sus intereses estatales, al margen del pretendido carácter supranacional que pretende adquirir la UE.

Con la celebración de la cumbre del Consejo Europeo el próximo mes de diciembre, la Comisión Europea, con la Alta Representante Catherine Ashton al frente, pasa revista al catálogo de capacidades y necesidades, tanto cívicas como militares, con los que hoy cuenta la PCSD para la proyección exterior de los intereses europeos en un escenario internacional caracterizado por la agudización de los antagonismos interimperialistas. Tal y como constata el propio documento que será objeto de debate en la próxima cumbre del Consejo Europeo, a celebrar en diciembre, la creciente volatilidad a escala regional e internacional, así como el giro de la atención estadounidense hacia el Pacífico y las dificultades en materia presupuestaria derivadas de la crisis capitalista, conducen al polo imperialista europeo a un necesario giro estratégico de su Política Común de Seguridad y Defensa que le permita reclamar y defender de manera más firme los intereses de los monopolios europeos.

Para tal fin, el Consejo Europeo someterá a discusión algunos de las líneas maestras que han venido rigiendo su proyección exterior. El documento presentado por Catherine Ashton plantea en primer lugar algunas medidas específicas dirigidas a mejorar sustancialmente su operatividad y eficacia en materias concretas, tales como ámbito marítimo o el ciberespacio, y la definición de algunas regiones de alta relevancia para el imperialismo europeo, como el Sahel o el Cuerno de África, la Unión aborda como prioritaria la necesidad de articular un mayor desarrollo conjunto de las capacidades militares de sus países miembros. A tal efecto, ante la ausencia de un ejército permanente europeo, los Battlegroups continuarán siendo el principal instrumento en manos de la Unión Europea para defender de manera efectiva los intereses de sus monopolios más allá de sus fronteras, pero su actuación seguirá siendo de menor relevancia que las operaciones realizadas desde instancias interestatales al margen de las instituciones comunitarias.

Pero todo lo anterior no serían más que meras declaraciones de intenciones si no vinieran acompañadas por una apuesta decidida a favor de una industria armamentística europea que sea capaz de materializar dichas iniciativas. A este respecto, y debido al escaso papel asumido hasta el momento por la Agencia de Defensa Europea, creada con el fin de actuar como catalizador de los programas armamentísticos nacionales, se pretende revitalizar ésta como vía para facilitar un creciente desarrollo tecnológico de la Base Industrial y de Defensa Europea.

Sin duda alguna, la cumbre del Consejo de Europa promete ser un punto de inflexión para el polo imperialista europeo, que al mismo tiempo que pone de manifiesto su carácter cada vez más reaccionario y beligerante, se presenta como una autentica declaración de guerra contra la clase obrera internacional y los pueblos del mundo. 

Alfonso Reyes