Compartir

Desde que Akira Kurosawa (1910-1998) tuvo conocimiento en sus inicios como cineasta del libro autobiográfico, Dersú Uzalà, del naturalista y explorador ruso Vladímir Arseniev (1872-1930), el gran director japonés quiso adaptarlo inmediatamente al cine. Si no lo  hizo en aquel momento fue por no disponer de la financiación necesaria para ello. Por tanto hubo de pasar bastante tiempo, pero sobre todo  que se produjeran dos acontecimientos personales de gran trascendencia, para que aquel ansiado deseo se convirtiera en realidad. Uno de los sucesos ocurrió en 1970 con la caída en depresión e intento de suicidio del genial artista tras el tremendo fracaso de su única incursión en Hollywood con la coproducción norteamericana-japonesa “Tora! Tora! Tora!”, un filme sobre el bombardeo japonés de Pearl Harbor, y el otro acontecimiento, igualmente significativo, consistió en ver cumplidos sus deseos de poder rodar una película  en la URSS.

Así, en 1975, y después de un lustro de inactividad, Akira Kurosawa dio la primera vuelta de manivela a una de las películas más bellas y emotivas jamás filmadas sobre la amistad y el respeto a la naturaleza.

De total vigencia

La cinta, producida por Mosfilm, la mayor productora de la Unión Soviética y responsable durante su existencia de más de 3.000 películas, entre ellas las de maestros como Eisenstein, Pudovkin o Tarkovski, cuenta la historia real del entrañable e indeleble encuentro entre 1902 y 1907 del ya mencionado capitán Vladímir Arseniev (excelente Yuri Solomin), jefe de un destacamento militar dedicado a la medición de terrenos en la taiga siberiana, y el cazador del pueblo nanái, Dersú Uzalà (impresionante Maxime Munzuk), quien, conociendo el vasto territorio como la palma de su mano, se convertirá en guía del intrépido grupo expedicionario. Circunstancia que cambiará profunda y definitivamente las vidas de las dos personas. La del capitán Arseniev, asumiendo las enseñanzas animistas de Dersú, quien considera la naturaleza, su flora y su fauna, como “gente” dotada de movimiento y consciencia propia con la que hay que mantener una relación de igual a igual sin intentar imponerse, y la vida del denodado y afable cazador, a partir de la sincera amistad que particularmente le deparan el cartógrafo militar y su afectuosa familia. Especialmente cuando Dersú constata en sus propias carnes el paso del tiempo. Consideraciones que el director de “Rashomon” pone en escena con brío y lucidez no exentos de lirismo en secuencias donde la inteligencia del ser humano es puesta a prueba constantemente por la versatilidad de la naturaleza.

En definitiva una obra maestra, hoy en Blu-ray remasterizado, ganadora, entre otros premios, del Oscar a la mejor película extranjera, del Gran premio del Festival de Moscú 1975, y merecedora de ser proyectada en centros educativos por su fuerza narrativa y su total vigencia ecológica.

Rosebud