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Catalunya lleva una década, año arriba año abajo, en la que el conflicto nacional y la reclamación del derecho a la autodeterminación, es el eje central de la política catalana. Todas las convocatorias electorales en Catalunya pretenden dirimir este conflicto.

Estas elecciones han dado diversos resultados, pero pocas respuestas. El bloque oligárquico burgués español ha amortizado a Ciudadanos como ariete contra el independentismo. Esos muchachos y muchachas tan jóvenes, tan liberales, tan pijos y tan españolazos, ya no sirven y han pasado de 36 a 6 diputados de un batacazo. El relevo lo vuelve a tener el PSC-PSOE con 33, y contará con la inestimable ayuda de la segunda fuerza parlamentaria monárquico-constitucionalista, VOX con 11 diputados tan jóvenes, pijos y españolazos como los de Ciudadanos, pero no tan liberales, quizás más nacional-católicos, más racistas, más machistas y seguramente algo más nazis; pero bueno, todo dentro de la normalidad democrática.

La burguesía catalana, o la facción dominante al menos, también ha amortizado a algunos de los suyos. Los viejos convergentes del PDCat de Artur Mas, independentistas pero no mucho, no han alcanzado el umbral del 3% y se han quedado fuera. Los viejos democristianos de la Unió Democrática de Catalunya, autonomistas de pro y amantes de los negocios turbios en el hall del Hotel Majestic, han alcanzado un honroso 0,16% bajo la marca PNC.

El nacionalismo catalán es independentista y bicéfalo, por un lado, ERC (33 diputados), socialdemócratas modernos, es decir, liberales y pro-sionistas; por el otro, Junts (32 diputados), viejos convergentes con algún jovencito y algún progre, unos conservadores modernos, es decir, liberales pro-sionistas y algo más pijos que los de ERC. También hay unos independentistas anticapitalistas y feministas, las CUP (9 diputados); muy útiles para que unos izquierdosos muy socialdemócratas, muy posmodernos y demasiado españoles para ERC y Junts, no les agüen la fiesta e impidan las sumas: En Comú Podem (8 diputados).

Por primera vez el independentismo ha sumado más del 50% de los votos, sumando los partidos con y sin representación. Esto es el sueño húmedo del independentismo. No sabemos si querrán hacer un nuevo referéndum, o si llamarán al despacho del secretario primero adjunto de la oficina de verano del Presidente Pedro Sánchez, para pedirle cita para ver “cómo es que es” la cosa esa del indulto para los suyos, pero que si no se puede, con un tercer grado ya hacen.

El inefable exministro de sanidad, el casi Molt Honorable President, Salvador Illa, aunque ha ganado las elecciones, sabe que le tocará ser líder de la oposición patria.

Nada cambia, aunque han cambiado algunas cosas, si las elecciones son un reflejo de la sociedad, podemos decir que la principal fuerza política es la abstención (con un 47% de los no-votos), también los catalanes somos algo más independentistas (51%), algo más nazis, pero también algo más anticapitalistas, y, gracias a ciudadanos, algo menos horteras.

Pero la realidad de Catalunya es que la clase obrera y los sectores populares estamos igual de explotados que el día antes de las elecciones. El PCPC, ante la anulación de nuestras candidaturas por la JEC, pidió el voto nulo, el cual ha pasado del 0,37% al 1,43%. Fuera de la lógica electoral, está la lógica de la lucha de clases, esta es la única lógica que entendemos los y las comunistas del PCPC, nuestras tareas son organizar las luchas y apuntar hacia los de arriba. Nuestro lema fue Vencerem, por que la historia no se detiene, y la victoria es imprescindible, por que o vencemos o se impone la barbarie.

Ferran N.