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A 110 años de aquel 8 de marzo de 1910, cuando Clara Zetkin, en compañía de Kathy Duncker, solicita en la I Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, realizado en Copenhague, se instaure ese día como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora”; y en el marco de los noventa años de la fundación del Partido Comunista de Venezuela; es un compromiso visibilizar la práctica social, de vida y lucha de las mujeres venezolanas, que deben pasar por las más grandes penurias, pues en este período de pandemia la situación para la mujer se ha vuelto más crítica, la realidad es que seguimos en una sociedad capitalista depredadora, discriminadora y machista, donde somos consideradas seres de segunda.

La crisis nacional, caracterizada por el colapso del capitalismo dependiente venezolano y su modelo de acumulación basado en el rentismo petrolero, agudizada por los efectos devastadores de las agresiones económicas imperialistas contra la nación venezolana y la ausencia de políticas públicas que le hagan frente desde una perspectiva consecuentemente progresista y revolucionaria, impacta con saña en las condiciones de vida de la población y determina las condiciones en las que la mujer trabajadora se ve en la necesidad de guardar la cuarentena social y otras medidas dirigidas a contrarrestar la amenaza del nuevo coronavirus.

Ante una merma sin precedentes de los ingresos nacionales, se ha generado la mayor desinversión pública y privada en la historia de la República. No obstante, los factores del capital siguen siendo los principales beneficiarios de las políticas económicas y laborales del Gobierno del Presidente Nicolás Maduro.

En consecuencia debemos considerar el gran impacto que tiene la destrucción del valor de la fuerza de trabajo; los salarios, las pensiones y las prestaciones sociales fueron pulverizadas como resultado de la combinación letal de la reconversión monetaria y la política salarial regresiva del Gobierno laboral:

✓En tiempos de pandemia continúan y se profundizan procesos de pérdidas de puestos de trabajo, precarización y desregulación de las relaciones de trabajo, valiéndose los patronos de la actual desmovilización del movimiento laboral, de la infuncionalidad general de las inspectorías del Trabajo y la paralización de los tribunales laborales, así como las facilidades para justificar durante la cuarentena medidas de “flexibilización” que van dirigidas al ahorro de costos en los procesos productivos, por vía de despidos, suspensiones masivas y desaplicación de beneficios contractuales y/o normas de ley.

✓ Criminalización y judicialización de trabajadoras y trabajadores: especialmente de aquellas y aquellos que confrontan la corrupción de jefes burócratas y para quienes se convierten en obstáculos de las mafias empresariales.

✓ Ahora bien, en un contexto de asedio internacional, y de deficiencias gubernamentales para garantizar el acceso a servicios públicos como agua, gas doméstico, electricidad, transporte, insumos de limpieza e higiene, alimentos y medicamentos a bajo costo, entre otros. Son las mujeres en nuestro país quienes tienen sobre sus hombros el mayor peso al ser las sostenedoras de la vida, el cuidado reproductivo en pandemia recae en sus esfuerzos físico y emocional.

✓ Las clases a distancia, comprometen más su dedicación para el apoyo y supervisión de las mismas, además de las dificultades de acceso a internet por fallas eléctricas constantes impelan que las mujeres deban trasladarse a otras zonas geográficas para conseguir o enviar la resolución de las asignaciones. Aunado al hecho de perder el recurso de almuerzos escolares que dejan de recibir sus hijas e hijos en las escuelas por tener que recluirse en sus casas.

✓ En servicios alimentarios, de distribución y expendio de medicinas, alimentos las mujeres también están en la primera línea de atención (abastos, supermercados, panaderías, farmacias, servicios bancarios, entre otros).

✓ Otro aspecto a considerar es que más de 100 mil compatriotas que habían migrado para procurar remesas familiares debido al envilecimiento de la moneda local y por la híper devaluación promovida por un dólar ficticio y que estaban trabajando en condiciones de extrema flexibilización laboral (nuevas formas de esclavismo), fundamentalmente a países vecinos (destacan: Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Argentina, Chile, Panamá).

✓ El Estado procura políticas que compensen la crisis a través de las cajas CLAP o bonos, del sistema patria, que no son suficientes para paliar la hiperinflación.

✓ Otro aspecto, que golpea a la mujer Venezolana, es la Violencia intrafamiliar y Violencia de género.

✓ Desde el año 2016, el Estado venezolano no ha presentado cifras con relación a los feminicidios. La importancia de estos indicadores es crucial porque ¿cómo se construyen políticas públicas en torno a esta emergencia social?

✓ Destacamos el informe realizado por un grupo de investigadores de UTOPIX - CC; es así como en el año el 2020, los feminicidios se incrementaron de manera alarmante a un (1) feminicidio cada 34 horas, en comparación al año 2016 en el que ocurría un (1) feminicidio cada 72 horas. Justamente como la data levantada proviene de sub-registros y no de datos oficiales, estimamos que las cifras deben ser más altas.

Las mujeres comunistas venezolanas no escapamos a esta realidad, sin embargo hemos tomado estás banderas de luchas, abriendo canales de denuncia y acompañamiento a través de grupo de WhatsApp, Twitter y las diferentes redes sociales, además de demandar del Estado la atención a las mujeres trabajadoras, a través de acciones y movilizaciones; nuestra principal tarea es la lucha por mejores condiciones de vida, por un Salario suficiente para vivir dignamente.