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Desde las tertulias de los programas de televisión y desde las que se dan con un café y compañeros o familiares no se ponía antes de la pandemia en entredicho la calidad de nuestra sanidad pública, salvo que estuvieras en cola por una operación o querías que tu médico de AP te viese antes de una semana.

Sin embargo, había (y hay) contratos precarios, jornadas interminables, concesiones a empresas privadas, jubilaciones que tardaban meses en sustituirse (pese a tener personal disponible) o no llegaban a hacerlo y colas en los aeropuertos de profesionales sanitarios que se iban a Noruega, Inglaterra o Alemania.

Todo esto que pasaba antes de la COVID-19 es culpa del sistema capitalista y los gobiernos títeres ya fuese PP o PSOE. Un sistema, bajo el que se entiende la sanidad como un bien de consumo, no como una herramienta de la población para mejorar su calidad de vida. Pues bien, hoy en día el culpable de la situación en la que vivimos sigue siendo el capitalismo que exprime a la clase obrera y los sectores populares en ya no solo una crisis social y económica sino también sanitaria por la pandemia.

Ante esto el PCPE tenemos claro que la única salida es la organización y la lucha. Necesitamos golpear con un solo puño a la burguesía, con el compromiso de que estamos luchando por nuestras familias, nuestras compañeras y compañeros, nuestros vecinos y en definitiva por nuestra clase. Porque de lo contrario vamos a sufrir y sufriremos represión en forma de palizas, montajes policiales, multas o encarcelamientos.

Por eso hay que tumbar a este sistema criminal bajo el que la clase trabajadora jamás tendrá ninguna esperanza. Y para ello la alternativa es la de aglutinar a las compañeras y compañeros en torno a organizaciones, asociaciones, sindicatos, coordinadoras, etc… en las que salgamos a la calle en manifestaciones o concentraciones, hagamos charlas o expliquemos a nuestro vecino la importancia de llevar todo esto a cabo.

Y en este momento histórico uno de los pilares por los que hemos de luchar a capa y espada es por la defensa de los servicios públicos, la defensa de las pensiones, de las universidades públicas, de la vivienda digna, pero en tiempo de pandemia hemos de hacer especial hincapié por la sanidad pública. Y este 27-F en todo el estado español tendremos movilizaciones convocadas por la CAS para luchar contra la privatización y por la sanidad pública.

Aunque pienses que no es buena idea movilizarse porque o bien has escuchado: “Ahora no toca, que estamos saliendo un poco, que han disminuido los casos” o bien porque en la realidad de tu pueblo, ciudad o comarca aún siguen altos, estamos a un año prácticamente del inicio de la pandemia en el estado español y continúan vigentes las leyes privatizadoras como la ley 15/97 y el artículo 90 de la ley general de sanidad. Esto es algo que no debemos tolerar, porque siguen las privatizaciones cuando hay necesidad de recursos materiales y personales en la sanidad pública, es una necesidad la movilización y como siempre cumpliendo todas las medidas sanitarias y de seguridad.

Y si aún así la derogación de estas leyes a ti mismo, o a tu vecino o tu compañera de trabajo no ven en esto suficiente motivo para luchar, hay más motivos ya que desde el PCPE abogamos por un plan urgente de emergencia social en el cual se ponen los recursos públicos y privados existentes a disposición de la clase trabajadora, es decir, no del capital y sus beneficios. Abogamos por acabar con los contratos precarios, estabilizando las plantillas sanitarias. Por la contratación inmediata de médicos/as y enfermeros/as que a día de hoy están en el paro cuando hay necesidades sanitarias por cubrir, cuando hay una campaña de vacunación que avanza lentamente.

Tenemos aún más motivos, reivindicamos un mayor presupuesto para la investigación que nos permita poner solución a las nuevas cepas o enfermedades que puedan surgir, la pertenencia de la patente y fabricación de la vacuna en las industrias del estado español, generando de esta forma trabajos y evitando el endeudamiento con los monopolios que no hacen más que crecer sus beneficios día a día.

En definitiva, la clase obrera y los sectores populares no deben dejar su salud y la de los suyos en manos del gobierno socialdemócrata de PSOE-UP, que en los hechos podemos ver que son títeres del capital y en torno a sus beneficios, jugarán con los presupuestos de la sanidad y darán y mantendrán concesiones a empresas privadas para explotar a los trabajadores y trabajadoras y empeorar la calidad por la reducción de personal y recursos. Como cuando en plena pandemia mandaban a la clase obrera a trabajar en sectores no esenciales cuando había una gran incidencia o incluso en esta tercera ola, no ha tomado medidas para evitar que tenga estas dramáticas consecuencias.

La alternativa es la movilización, este 27 de febrero es un día más de una larga lucha que no termina aquí, sino que será un paso más, salgamos a la calle igual que el 20 de junio mostrando nuestra dignidad obrera, pues la sanidad pública, universal y gratuita es una necesidad y un orgullo que tiene el pueblo trabajador.

David Martínez